El comité de empresa de Ubisoft Barcelona sobre los despidos: "Mandaron un correo celebrando el lanzamiento de AC Resynced y ni siquiera mencionaban al estudio de Barcelona"

El comité de empresa de Ubisoft Barcelona sobre los despidos: "Mandaron un correo celebrando el lanzamiento de AC Resynced y ni siquiera mencionaban al estudio de Barcelona"

El éxito de Assassin's Creed Black Flag Resynced es innegable: tanto la crítica como los usuarios han recibido con gran entusiasmo el remake de uno de los títulos de la saga más populares. Con un pico máximo de jugadores simultáneos en Steam rozando casi los 100 000 durante sus primeras 24 horas, el número más alto de jugadores simultáneos que haya visto cualquier título de la saga Assassin’s Creed en esta plataforma, Resynced se ha alzado como un verdadero triunfo en mayúsculas para Ubisoft en tan solo unos pocos días, únicamente opacado por las duras críticas de los aficionados por su sistema de microtransacciones. Un éxito comercial que no han podido celebrar parte de los trabajadores que han estado detrás de su desarrollo y sin los que hubiera sido posible. Estamos hablando concretamente de Ubisoft Barcelona, uno de los estudios detrás de Resynced, y que en cuestión de días despedirá, según tiene previsto y se supo hace justo un mes, a un total de 51 trabajadores, un 28 % de la plantilla.

Recordemos que Ubisoft Barcelona se trata ni más ni menos que del estudio que organizó el año pasado la primera huelga del videojuego en España y que lleva tiempo denunciando la pérdida de derechos laborales y una "cultura de positividad tóxica que solo está empezando a superarse", como ya la describieron hace unos meses al medio Anaitgames. Y es que, en noviembre de 2024, la sede en Barcelona recibía ya una demanda por parte de los sindicatos y la CGT por los cambios "repentinos y sin transparencia" en las políticas de trabajo en remoto, con las que Ubisoft obligaba a volver a las oficinas a todos sus empleados, incluyendo aquellos que llevaban años 100% teletrabajando, perdiendo el derecho a la conciliación laboral, entre otros. Unas demandas que se producían gracias a que meses antes, en julio de 2024, Ubisoft Barcelona pasaba a la acción, en medio de ya una crisis más que palpable, sindicalizándose en colaboración con la Coordinadora Sindical del Videojuego. "Nuestros derechos no son moneda de cambio", denunciaban hace ya dos años desde redes sociales. Ante una situación, por aquel entonces, con más de 500 trabajadores de Ubisoft despedidos a nivel mundial y tres estudios cerrados, el estudio de Barcelona se alzaba en huelga en febrero de 2025 con un comunicado oficial a través de la Coordinadora Sindical del Videojuego con denuncias y peticiones muy contundentes, entre las que destacaba el ya citado cambio en las políticas del trabajo en remoto. "Nuestras reivindicaciones son, a corto plazo, el reconocimiento oficial de la sección sindical de CGT en Ubisoft Barcelona, y la pausa inmediata e indefinida de las políticas de reducción de trabajo remoto (cuya ilegalidad ya denunciamos en su momento); y, a largo plazo, el establecimiento de canales y compromisos reales de negociación, que puedan llevar a mejoras de las condiciones de trabajo y la representatividad de los trabajadores", rezaba parte de su comunicado, coordinado junto con el sindicato francés STJV, con el que se convocaba también la huelga. 51 despidos tras acabar el desarrollo de Resynced Para conocer mejor y de primera mano qué ha pasado dentro del estudio durante estas últimas semanas, cómo se ha vivido el lanzamiento y cómo están protestando ante esta situación, hemos hablado con varios trabajadores del comité de empresa de Ubisoft Barcelona, cuyos nombres han pedido que permanezcan en el anonimato por su protección.

Es importante aquí aclarar que la formación del comité de empresa dentro del estudio se llevó a cabo hace tan solo unos meses, principalmente para solventar el hecho de que la sección sindical adscrita a CSVI y CGT solo pudiera representar a afiliados y no a todos los trabajadores interesados. Una formación que, vale aquí también la pena explicar, se intentó entorpecer y hasta impedir desde RR. HH. y la dirección de la empresa, tal y como narra la periodista Marta Trivi en Anaitgames, en medio de un clima con "muchísimo miedo a represalias". Según la periodista, los trabajadores denunciaron que la empresa incurrió en actividades de "intimidación" que reflejaban "una grave conducta antisindical".

Los trabajadores explican a 3DJuegos que el equipo de Barcelona finalizó en su totalidad su trabajo en Resynced aproximadamente a mediados del pasado mes de junio. "Fue cuando finalmente el grupo salió al completo de trabajar como equipo de apoyo en el proyecto", aclaran. Cuentan que, dentro de la empresa, es habitual un proceso llamado ramp down, que suele durar unos meses, y que es cuando, de forma gradual, se va sacando del proyecto a los trabajadores, y dura hasta que se les asigna en uno nuevo. Los trabajadores explican que varios de ellos estuvieron meses sin tener un proyecto asignado una vez acabaron con el remake de Black Flag. "El 'ramp down' finalizó a mediados de junio e inmediatamente después se nos comunica la intención de proceder a un ERE del estudio, un proceso de regulación de empleo", afirman. Esta comunicación viene además acompañada de la noticia "de que no va a haber más trabajo de Assassin's Creed en Barcelona y que el estudio se va a centrar en el trabajo actual que tienen con Rainbow Six Siege", añaden, confirmando que la mayoría de los 51 despidos corresponden al equipo que estuvo trabajando en Resynced.

No hay razones económicas justificadas para el ERE Para protestar ante esta terrible noticia, Ubisoft Barcelona lleva desde principios de mes encadenando paros parciales varios días a la semana y que prevén que duren hasta el 17 de julio. "No aceptaremos que la supuesta necesidad de hacer ajustes pase por la destrucción de puestos de trabajo ni por la merma de las condiciones adquiridas", rezaba parte de su comunicado desde las redes sociales de la Coordinadora Sindical, donde entre otras peticiones estaba la de mantener el puesto de trabajo de los 51 afectados. "Esta es la tercera semana de negociaciones con la empresa y el proceso previsiblemente terminará la semana que viene a falta de las prórrogas que se puedan solicitar", explican los trabajadores en nuestra entrevista realizada a finales de la semana pasada. Estos explican que, a partir de esta misma semana, la empresa tiene previsto que se presenten los 51 despidos. "Se han propuesto una serie de puestos de trabajo que se podrían recolocar en el equipo de Rainbow Six, pero son los mínimos… Estaríamos hablando de menos de 10 personas", aclara uno de ellos. Sobre los intentos de negociaciones, los trabajadores explican cómo los parones parciales han sido hasta la fecha, en este sentido, su principal táctica de presión. "Durante las primeras semanas tuvimos una movilización constante pero metódica", confirman. "Finalmente, después de unas cuantas rondas de negociaciones con la empresa totalmente infructuosas donde la oferta económica la hemos tenido después de muchas negativas (y es lamentable) apenas por encima del mínimo legal, la plantilla ha aprobado con una abrumadora mayoría que este martes, miércoles y jueves iremos a huelga y prevemos concentraciones", explican, asegurando que el ruido que pretenden hacer como protesta "escalará bastante en los próximos días". Una celebración muy agria El relato de los trabajadores sobre la "celebración" del lanzamiento de Resynced es también bastante desgarrador. "Workplace (el departamento que se ocupa de gestionar los eventos de la oficina) consideró que hacer unas celebraciones oficiales dada la situación no era plato de gusto, y se canceló todo", cuentan. "Nuestros jefes más inmediatos trataron de organizar algo en petit comité, porque había muchos compañeros que querían al menos tener un momento entre todos, así que el cátering fue muy pobre porque fue una iniciativa de última hora llevada a cabo por el equipo en sí", continúan. "Acudimos muchos, había mucho desánimo, y todo daba sensación de cutre y ridículo, pero el equipo estaba muy unido, y sigue estándolo", relatan, añadiendo que "el compañerismo salvó la jornada del lanzamiento, donde muchos pidieron a sus compañeros que les firmaran las copias del juego, por ejemplo".

Desde la sede central, denuncian, se envió un correo electrónico general para felicitar por el lanzamiento, "donde ni siquiera mencionaban el estudio de Barcelona, algo que sentó muy, muy mal". Al preguntarles sobre el estado de la moral dentro del estudio, todos concuerdan en que es "obviamente baja. Hay una mezcla entre indignación y resignación porque hay muchas personas afectadas que llevaban mucho tiempo en la empresa", declaran. Los trabajadores explican cómo la producción del remake en Barcelona fue especialmente dura y "reina la sensación de que no ha valido para nada". "Ni siquiera hemos podido celebrar el lanzamiento como Dios manda porque estamos más preocupados de que en unas semanas nos vemos en la calle", se lamentan.

También cuentan cómo, a todo esto, se ha ido sumando la indignación de que las propuestas económicas y de compensación de la empresa son "humillantes". Por todo esto, explican, "hay una sensación de indignación astronómica", sobre todo, y recalcan, "porque no hay causas económicas dentro de este expediente, porque Barcelona no puede reportar pérdidas". "Barcelona siempre ha sido rentable. Esto es una consecuencia de malas decisiones de una empresa tremendamente vertical" "Barcelona siempre ha sido rentable", aseguran. "El desempeño de Barcelona siempre ha sido bueno y es simplemente que el estudio de Barcelona no encaja dentro de la nueva estrategia del grupo Ubisoft, motivo por el que se tiene que dejar ir. Creemos que tenemos experiencia suficiente para poder aportar a la marca y al grupo, pero es algo que no se nos ha dado la oportunidad ni de rebatir ni de demostrar", subrayan.

En este sentido, hacen hincapié en la postura del sindicato: "esto es una consecuencia de malas decisiones de una empresa tremendamente vertical contra las cuales llevamos mucho tiempo advirtiendo". "A pesar de que en este caso, el estudio de Barcelona no ha tenido nada que ver con el mal desempeño del grupo Ubisoft, somos nosotros los que pagamos los platos rotos, mientras que la gente que tomó estas decisiones, ergo las altas directivas de Ubisoft, siguen en su puesto de trabajo, y esto es algo que obviamente no queremos y que no vamos a aprobar", recalcan. El trabajo del CSVI y del comité en los próximos días Sobre el trabajo y el apoyo de la Coordinadora, los trabajadores tienen claro que, sin ella y todas las formaciones y apoyos legales durante los últimos años, no hubieran tenido ninguna capacidad de movilización ni una sección de negociación. "Sin ellos [CSVI], no hubiera sido posible", afirman en rotundo. "Puede que algunos nos tengamos que ir", reconocen, "pero el comité de empresa permanece. La presencia sindical en la empresa permanece y, sobre todo, la conciencia de todo lo que hemos removido estos años, que no se va a ir a ninguna parte", atestiguan, de cara al futuro. Cuando se les pregunta por el efecto o las posibles consecuencias a partir de los parones llevados a cabo durante las últimas semanas, los trabajadores ponen en relieve que, para ellos, lo más importante es "el haber roto un tabú". "Hicimos un trabajo de pedagogía, hicimos un trabajo de movilización, y con la propia convocatoria y todas las redes de apoyo se rompió un tabú.

Esto es muy importante, porque sienta un precedente", añaden, explicando cómo todo este trabajo de movilización ha visto su fruto con la inesperada participación de otros trabajadores que los entrevistados definen como "menos comprometidos" o "con posiciones más neutrales". "Entonces… el impacto económico y mediático que ha tenido hasta ahora, bueno, es difícil de decidir si ha sido positivo", admiten, reconociendo que todavía no han acabado con el proceso de protesta y negociación. "Pero, a nivel interno, creemos que sí, que se ha tenido un gran alcance". Solo en 2026, Ubisoft ya ha dejado sin trabajo a más de 480 empleados, incluyendo los inminentes despidos de Ubisoft Barcelona. Desde 2024, se calcula que la cifra total asciende a más de mil afectados, con varios cierres de estudios como el de Halifax, Estocolmo, Belgrado o Winnipeg. Además de todo esto, el año pasado la compañía francesa se enfrentaba a una de las mayores crisis de su historia con graves acusaciones de abuso y acoso sexual, iniciadas en 2020, por parte de altos cargos en su estudio central en París.

Aunque el primer gran juicio resultante del movimiento #MeToo en la industria del videojuego resultó en los tres principales acusados condenados, a día de hoy no se ha conseguido sentar a declarar en el banquillo a Guillemot, director general de la compañía, como principal responsable de lo que sus trabajadores y trabajadoras han definido en varias ocasiones como una "fraternidad masculina". Tampoco Ubisoft, como empresa, ha sido procesada, cuando ha sido claramente señalada por las víctimas por permitir semejante entorno y cultura laboral donde no se hizo nada por proteger a las víctimas. Desde la Coordinadora Sindical, aseguran que continuarán con su apoyo a la plantilla y condenan la "hipocresía" de Ubisoft, "que celebra el mejor lanzamiento de un Assassin's Creed en años mientras despide a parte del equipo que lo hizo posible". "Consideramos que lo que han ofrecido a la plantilla durante el ERE es indignante, por lo que seguiremos presionando y negociando hasta alcanzar un acuerdo que deje en las mejores condiciones posibles a los compañeros y compañeras afectadas", finalizan. En 3DJuegos | "No vamos a desaparecer en silencio".

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