laSexta Leer en la aplicación "Paco Rabal habita en mi memoria y de ahí no me lo sacan ni con agua hirviendo", aseguraba hace ya un par de años el actor Juan Echanove sobre el escenario del Teatro Kursaal-Fernando Arrabal de Melilla al recoger el Premio José Sacristán en reconocimiento a su trayectoria en el marco de la Semana del Cine que se celebra cada año en la ciudad autónoma desde hace casi ya dos décadas. El actor quiso recordar a su compañero y amigo, fallecido hace ahora 25 años, en 2001, a quien considera uno de sus grandes maestros y mentores, clave en el desarrollo de su carrera como intérprete. Echanove y Rabal trabajaron juntos en varias ocasiones, siendo Tiempo de silencio de Vicente Aranda su trabajo más célebre juntos, pero, a pesar de su diferencia de edad, lo que sobre todo compartieron fueron momentos de diversión y noches de juerga. Juan Echanove, que ahora tiene 65 años, los ha recordado en numerosas ocasiones, incluida una antigua entrevista con el escritor y periodista Luis Alegre en el año 2007 para el programa El Reservado que éste conducía para Aragón TV . "Paco era un tío que era absolutamente contrario, y además le encabronaba un huevo, a que se tomaran drogas.
No pasaba una. Es decir, no existía la cocaína, no existían las pastillas, no existían los porros... Solo existía el alcohol, comer y el tabaco", recordaba Echanove sobre su amigo y su afición al alcohol que algunas veces le habían llevado a largas juergas sin fin. "La noche se iba produciendo a base de cubatas, cubatas y cubatas... y cuando estabas ya medio muerto acababas en un sitio donde te venía una ciudadana muy simpática y te daba unos garbanzos. Luego acababas en Embajadores, en un sitio que te tomabas un café con churros y unas copitas de aguardiente, y decía: 'Ahora vamos a ir a casa de un amigo mío que están ahí cantando flamenco que nos van a invitar a cantar flamenco'".
En aquella entrevista, Juan Echanove, que describía a Rabal como la gran contribución del oficio de actor a la industria del cine, recordó también una de esas juergas infinitas, que duró cuatro días y acabó con ambos intérpretes en medio de la celebración de una comunión con gente que no conocían de nada. Según recuerda, una noche se encontró a Paco Rabal en un local en el que solo había entrado a comprar tabaco tras una función de teatro y ahí empezó todo: "Ese día de los cuatro días, para mí fue como un viaje iniciático. Recuerdo un día que eran como las 12 de la mañana en el hotel Claridge en una comunión". ¿Y qué hacíamos ahí? No lo sé.
Llegamos allí porque salíamos de no sé qué garito y entonces aprovechamos para tomar otra copita en el bar del hotel y había una comunión y acabamos ahí sentados. Paco Rabal y yo y toda una familia en una comunión "Se levantaban y le decían 'Don Paco, ¿cómo está usted?' y él les decía: No, sigan, sigan. No se preocupen por nosotros", recordaba Echanove, que entonces aún no era conocido. "En todo caso lo que tenía era una cara de alucinado que llevaba cuatro días borracho y que dudaba de salir vivo de aquello". "Yo me sentía como que la suerte me había sonreído, que la suerte me había puesto allí en esas noches con Paco Rabal".