La NASA ha revelado que los dos terremotos registrados la tarde del pasado 24 de junio en Venezuela, de una magnitud de 7,2 y de 7,5, separados por apenas un minuto de diferencia, provocaron un desplazamiento de la superficie terrestre de hasta 60 centímetros en algunas zonas. “Estas son las razones por las que los daños en Caracas y La Guaira fueron tan extremos”, explicó Eric Fielding, geofísico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA, citado en un artículo de la institución. El hallazgo fue posible gracias a los datos del satélite Radar de Apertura Sintética de NASA-ISRO (NISAR, por su acrónimo en inglés), puesto en órbita el año pasado. Desarrollado conjuntamente por EEUU y la India, el satélite ha hecho posible obtener mapas de deformación con una precisión inédita. Según explica la NASA, los científicos utilizaron una técnica conocida como interferometría de radar de apertura sintética, que compara datos de pases sucesivos del radar para detectar cambios sutiles en la distancia entre el satélite y el suelo.
De esta forma, se compararon imágenes obtenidas el 25 y el 30 de junio, después de los terremotos, con otras del 13 y el 18 de junio, anteriores a los sismos. Según indica, en los días posteriores, los mapas satelitales de desplazamiento del terreno “mostraron cómo cambió la posición de la superficie terrestre, aportando información sobre las fuerzas que ocasionaron la grave destrucción de lugares como La Guaira”. Tensión acumulada Según reflejan los datos recopilados, la falla causante del terremoto se fracturó desde la localidad de Morón, avanzó por el mar y regresó a tierra firme cerca del aeropuerto internacional de Maiquetía (en La Guaira), que sirve a Caracas. Precisamente, fue al sur de ese lugar donde se registró uno de los mayores desplazamientos de tierra, de hasta 60 centímetros. “Esta falla forma parte de una red de fracturas situada a lo largo del límite entre la placa del Caribe, al norte, y la placa sudamericana, al sur”, se lee en el artículo, donde se señala que las fallas acumularon tensión “durante un largo tiempo” antes de fracturarse.