Mashad sigue siendo epicentro del homenaje al Líder mártir y su familia

Mashad sigue siendo epicentro del homenaje al Líder mártir y su familia

Son los pasillos del santuario del Imam Reza, el octavo imán de los musulmanes chiíes. Estamos en la ciudad santa de Mashad. Aquí una marea de peregrinos avanza con paciencia. Acuden para rendir homenaje a su Líder mártir, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, una visita que muchos de ellos, no pudieron realizar durante su vida.

Los restos mortales del líder mártir después de una semana de ceremonias fúnebres en Teherán, Qom, las ciudades iraquíes de Nayaf y Karbala, llegaron este jueves 9 de julio a su ciudad natal Mashad, acompañados por millones de fieles. ¿Qué atrae a personas de puntos tan distantes? La respuesta, repetida una y otra vez por los presentes, apunta a un rasgo que trasciende la política: la autenticidad. Muchos de los que hoy hacen fila pertenecen a generaciones que no vivieron el inicio de su gestión, pero que han adoptado su visión como una guía personal. Entre los testimonios, surge una constante: la combinación de su sencillez con una férrea defensa de los derechos de los marginados.

Su legado no es una reliquia del pasado, sino una hoja de ruta para las generaciones venideras. Con su asesinato, perpetrado por EE.UU. y el régimen israelí, su historia no termina; al contrario, inicia un nuevo capítulo. Lo que queda hoy no es solo el recuerdo de un líder, sino un vínculo profundo que, incluso tras su martirio, mantiene a una nación unida. Samaneh Kachui, Mashad mbn