Ni química ni materiales raros: el sencillo truco que puede duplicar la vida útil de las baterías de los coches eléctricos, según la Universidad de Cambridge

Ni química ni materiales raros: el sencillo truco que puede duplicar la vida útil de las baterías de los coches eléctricos, según la Universidad de Cambridge

Coches Eléctricos Ni química ni materiales raros: el sencillo truco que puede duplicar la vida útil de las baterías de los coches eléctricos, según la Universidad de Cambridge Estudios preliminares han conseguido duplicar la vida de las baterías simplemente manteniendo una presión correcta y constante sobre ellas. Según el estudio, la presión adecuada es cuatro veces la habitual. Híbridos y Eléctricos 13/07/2026 10:00 Actualizado a 13/07/2026 10:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora Alargar la vida útil de las baterías de los coches es un objetivo perseguido por todos los actores de la industria. Las formas en que se busca conseguirlo son de lo más variadas, pero ahora un equipo de investigadores liderado por la Universidad de Cambridge ha desarrollado una estrategia bastante sencilla sobre el papel, pero que permitiría duplicarla: simplemente manteniéndolas sometidas a una presión constante y cuidadosamente controlada. Según los responsables del estudio , este avance resulta especialmente significativo porque las mejoras en el rendimiento de las baterías suelen lograrse mediante cambios en los materiales que las componen y, en la mayoría de los casos, solo permiten incrementos de como mucho el 10 %. En cambio, mantener la batería en un rango de presión óptimo es sencillo y podría duplicar su vida útil, reduciendo tanto la generación de residuos como la necesidad de extraer materias primas como el níquel o el cobalto para fabricar nuevas baterías.

Pasarse de presión o quedarse por debajo tiene consecuencias negativas. La presión es la clave Las baterías de iones de litio están formadas, en esencia, por un ánodo, un cátodo y un electrolito. Durante cada ciclo de carga y descarga, los iones de litio se desplazan de un electrodo a otro, provocando que la batería se expanda y contraiga físicamente de forma continua. Los investigadores lo comparan con un movimiento como el de la respiración, siendo un proceso de expansión y contracción que genera tensiones que terminan deteriorando los componentes internos.

El profesor Michael De Volder , del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Cambridge y codirector de la investigación, explica: “Las baterías no suelen llevar bien este ciclo continuo de tensión y liberación. Gran parte del trabajo para mejorar las baterías de iones de litio lo realizan químicos y físicos, pero como ingeniero mecánico también quería investigar el papel que desempeña la mecánica”. Es por eso que “simplemente compramos baterías comerciales y analizamos su vida útil sometiéndolas a diferentes niveles de presión. No tuvimos que modificar nada de la composición de su electrolito ni de sus electrodos”, comenta.

Básicamente, construyeron un dispositivo capaz de ejercer una presión constante sobre la batería, acompañado de un sensor que registra las variaciones de volumen que experimenta la batería durante los procesos de carga y descarga. La zona Ricitos de Oro Los ensayos permitieron identificar un punto óptimo de funcionamiento, descrito por los investigadores como la zona de Ricitos de Oro, en la que la presión es suficiente para estabilizar la batería sin provocar daños. Ese valor se sitúa en torno a los 12,5 bares, aproximadamente cuatro veces la presión utilizada habitualmente en las baterías. Cuando la presión supera ese umbral, comienza a formarse litio metálico sobre el ánodo, un fenómeno que acelera la degradación de la batería.

Por el contrario, si la presión es insuficiente, aparecen grietas en el cátodo que reducen igualmente su vida útil. “Descubrimos que, cuando se mantiene una presión relativamente constante durante todo el ciclo de carga y descarga, la vida útil global de la batería mejora considerablemente”, explica De Volder, quien considera que el descubrimiento puede tener grandes implicaciones en el sector, que va al alza con una producción cada vez mayor de baterías. Serviría para atajar un problema que por el momento no es muy grande, pero que no va a hacer más que crecer: “Cuanto más dure un producto, menos veces habrá que reciclar sus materiales. Y en este momento reciclamos muy mal las baterías”. Aunque la tecnología todavía se encuentra en una fase experimental y deberá adaptarse a aplicaciones comerciales, los investigadores consideran que podría resultar especialmente beneficiosa para el mercado de los vehículos eléctricos, especialmente el de segunda mano, donde la degradación de la batería es uno de los factores que más influye en el valor del vehículo.

Temas Coches Eléctricos