Lo anunciaron tras perder la final de la Nations League. 19 de julio de 2026, posteó Pedri en su Instagram. La fecha de la final del Mundial. Y Lamine Yamal lo compartió. Han cumplido su palabra.
Ahí estará España después de superar a Francia gracias a una exhibición de fútbol y de control y a los goles de Oyarzabal, tras transformar un penalti provocado por el propio Lamine, y Pedro Porro. Ya están en Nueva York, en el último paso para bordar la segunda estrella. La primera batalla era mantener el control del balón e intentar aguantar juntos las peligrosas transiciones francesas. Y De la Fuente volvió a decidir que Fabián encajaba mejor que Pedri, al menos de inicio, en un partido que comenzó con el guion previsto.
Posesión para España, los franceses, encerrados atrás, incluso con Rabiot formando una línea de cinco defensas para salir al contragolpe con sus cuatro aviones: Mbappé, Dembélé, Olise y, esta vez, Barcola. La Roja maduraba las jugadas. Nadie quería asumir riesgos sabiendo que una pérdida podía resultar definitiva. Pero, justo antes de la primera pausa de hidratación, apareció Lamine Yamal, que hasta entonces había entrado poco en juego.
El extremo le ganó un balón por arriba a Digne dentro del área. El francés llegó tarde y le soltó una patada. Un penalti tan claro como absurdo. Mikel Oyarzabal asumió la responsabilidad.
Los jugadores franceses intentaron ponerle nervioso, pero el '21' ejecutó el lanzamiento con convicción. Disparo ajustado, arriba, y el primero de España. El gol dio un paso adelante a España, que se lo creyó un poco más. La Roja presionaba, mordía, pero le faltaba concretar en los últimos metros.
Era un partido de pocas ocasiones, aunque el conjunto de De la Fuente pudo ampliar la ventaja tras una recuperación de Baena, especialmente solidario en las ayudas defensivas. Lamine trianguló con Olmo, que dejó un taconazo marca de la casa. Yamal recogió el balón dentro del área y cedió atrás para Fabián, cuyo remate no encontró los tres palos. Francia no cambió su planteamiento.
Perdió a Saliba por lesión, pero siguió fiándolo todo a sus cuatro hombres de ataque, bien controlados por la defensa española. Y cuando Mbappé logró sorprender al espacio, apareció atento Unai Simón fuera del área para cortar el balón de manera providencial. Antes del descanso, Rabiot, que ya había visto una amarilla por un pisotón a Olmo, se jugó la segunda con otra dura entrada sobre Rodri, imperial en el centro del campo. Esta vez, Barton se la perdonó.
España jamás dejó el balón. Estaba transformando el partido en un rondo. Y así llegó el segundo. Dani Olmo, que está haciendo un Mundial espectacular, se metió entre los centrales.
Le vio Porro y le tiro la pared. El egarense le dejó el balón templado para que Pedro metiera el segundo colocando un tiro por el primer palo. La fiesta nacional era española. Pudo ser incluso mejor porque a Lamine le anularon un golazo por centímetros.
Había arrancado por delante de Digne. Francia no encontró capacidad de reacción. Solo un tiró de Mbappé desde fuera del área y otro de Doué que acabó atajando Unai Simón, remediando un error en la salida. Quedaba matar el partido con el balón y gritos de ‘oé, oé’ desde la grada en el añadido.
Qué gran victoria, la tercera semifinal consecutiva ganando a Francia. Queda el último paso. Será el domingo en Nueva Jersey. España ya espera rival para disputar su segunda final de la Copa del Mundo.