La diferencia entre poner el aire acondicionado a 24 grados o a 26 grados parece pequeña, pero no lo es tanto cuando dormimos toda la noche con el aparato encendido. De forma general, cada grado que bajamos el termostato aumenta el consumo del aire acondicionado alrededor de un 7% u 8%, según estimaciones habituales de eficiencia energética realizadas por expertos y fabricantes. Eso significa que pasar de 26 a 24 grados puede encarecer el uso nocturno entre un 14% y un 16%, aunque la realidad depende de muchos más factores. La diferencia real entre 24 y 26 grados La clave está en entender que “el aire acondicionado no enfría más rápido” por ponerlo a menos temperatura.
Esto es algo que muchas personas, en pleno 2026, siguen sin tener claro. Esa temperatura que marcamos lo único que hará es que el aparato trabaje durante más tiempo y con más esfuerzo para mantener una temperatura interior más exigente. Por esa razón, dos grados pueden suponer un gran ahorro en una noche completa si lo multiplicamos por todas las noches de este caluroso verano. Si cogemos con base un Split inverter con este consumo medio: - 0,45 kWh por hora a 26 ºC - 0,52 kWh por hora a 24 ºC Si el aire acondicionado consume de media 0,45 kWh por hora a 26 ºC, dejarlo encendido durante 8 horas supondría unos 3,60 kWh, que con una luz a 0,15 €/kWh serían aproximadamente 0,54 euros por noche.
Por su parte, si se baja a 24 ºC y el consumo medio sube a 0,52 kWh por hora, el gasto total sería de 4,16 kWh, unos 0,62 euros. La diferencia entre dormir a 26 y a 24 grados sería, en este caso, de 0,56 kWh y unos 8 céntimos por noche. No es demasiado, pero puede suponer casi 3 euros al mes en los equipos más modernos y eficientes, pudiendo incrementarse bastante más en equipos antiguos, viviendas mal aisladas o noches de calor extremo. El cálculo cambia mucho según el aparato Ya sabemos que no todos los aparatos de aire acondicionado consumen igual.
Un equipo inverter moderno puede funcionar con consumos relativamente bajos una vez alcanza la temperatura. En cambio, un aparato antiguo o poco eficiente puede dispararse por encima de 1 kWh por hora si trabaja muchas horas seguidas. Sabemos que 24 o 26 grados no van a suponer el gran ahorro de nuestra vida, pero en equipos antiguos puede ser de incluso 2 euros más al día. Es cierto que en los aparatos más modernos esto no sucede y el ahorro son unos pocos céntimos.
Por qué 26 grados suele ser mejor por la noche La realidad es que dormir con 26 grados puede ser suficiente si se combina con ventilador, modo noche, persianas bajadas durante el día y puertas cerradas en la habitación. Además, evitamos el problema de despertarse con frío de madrugada, cuando la temperatura corporal baja y el aire está funcionando como cuando estamos despiertos en pleno día. Endesa cita la recomendación del IDAE de mantener el aire acondicionado en torno a 26 ºC para ahorrar durante el verano. Otros fabricantes no son tan concisos y hablan de situar el rango razonable de confort entre 24 y 26 ºC, siempre teniendo en cuenta humedad, aislamiento de la casa y preferencias de la persona.