Rodri es el Balón de Oro. Es igual lo que voten después en France Football, el futbolista que hace jugar como los ángeles a la mejor selección del mundo es Rodrigo Hernández. Consigue el discreto jugador del Manchester City que los ‘cuatro magníficos’ de Francia se evaporen porque el balón lo tiene él. Y a su lado Rodri ha construido un ejército de fieles que interpretan el fútbol como él.
Nadie se sale de la partitura porque en el folleto de esta Ópera Prima se permite el lucimiento de los talentos. El que mejor complementa la genialidad de Rodri es Dani Olmo, imprescindible para entender el éxito de la selección española. Su trabajo en presión y recuperación es brutal, pero es que después se marca un taconazo para dibujar una jugada de locos con Yamal para que Fabián intente su gol. O triangula para que Pedro Porro celebre su segundo gol de este Mundial y así dedicárselo a sus padres, que se tuvieron que quedar en el hotel en Dallas porque Pedro Jr, el bebé de un año del jugador, se había puesto enfermo.
Rodri es un regalo para el fútbol. Como el buen capataz sabe perfectamente lo que necesita cada uno de sus compañeros en cada momento. Sin estridencias, hace una carantoña a Oyarzabal antes de que marque su quinto gol del Mundial y pase a convertirse en el jugador español que más goles ha marcado en un año:14. Unai celebra que está en la final habiendo recibido un sólo gol y tiene muchísimo mérito en un Mundial con tantas selecciones goleadoras.
Cuatro selecciones se han plantado en la final de una Copa del Mundo en toda la historia habiendo recibido sólo un gol. Y para entender esa cifra está el valor de esta selección: la solidaridad defensiva. Y todo empieza con Rodri y como ordena en el campo a sus compañeros, como les susurra que si tú tienes el balón los otros sólo pueden correr. Ver a la selección francesa sometida, aburrida, desquiciada.
Didier Deschamps se despedía de ’les bleus’ y estaba hundido en el banquillo porque sabía que no había forma de ganarle a España. Un baño absoluto. Didier se hubiera puesto a aplaudir a la selección española. Rodri no hace falta que mire hacia atrás porque sabe que nunca, nunca, nunca fallarán Laporte y Cubarsí, que Cucurella cabalgará por la banda con el coraje y el instinto del que sabe que o te dejas la piel o no puedes jugar en una selección con tanto talento.
El dominio del partido ante la favorita de todos, hasta del superordenador dijo que ganaba Francia, es la consecuencia de crear ecosistemas justos para futbolistas como Rodri y Lamine, mérito de Luis de la Fuente. A Rodri le tienes que rodear de futbolistas inteligentes y constantes, sobrios. Samuráis que siguen al líder. A Lamine le tienes que aportar alegría y diversión.
Todo esto es España. Llevamos ocho semanas en USA escuchando cada día a Bad Bunny eso de que ‘si te quieres divertir, con encanto y con primor, sólo tienes que vivir, un verano en Nueva York’. Aquí tendremos que hacer una versión más real porque si te quieres divertir, está bien lo del verano en Nueva York, pero falta añadir, ‘viendo a nuestra selección’