La petrolera británica Shell comenzó el proceso de contratación de servicios de perforación para su proyecto de gas Dragón, ubicado en aguas venezolanas cercanas a la frontera marítima con Trinidad y Tobago, como parte de un plan que contempla iniciar la perforación de cuatro pozos a partir del segundo trimestre de 2027, según fuentes familiarizadas con el proyecto. La compañía prevé adjudicar el contrato de perforación antes de finales de septiembre. Sin embargo, la ejecución del acuerdo dependerá de una decisión final de inversión positiva para el desarrollo del yacimiento, que cuenta con reservas estimadas en 4,2 billones de pies cúbicos de gas. El avance del proyecto representa una señal de que Shell busca acelerar una iniciativa que estuvo paralizada durante años por las restricciones derivadas de las sanciones internacionales contra Venezuela y los cambios en la política estadounidense hacia el país.
Más leídas Tasa de Cambio BCV 14 de julio de 2026: 723,999 Bs/USD (+0,3678%) Producción de crudo alcanzó 1,20 millones de barriles diarios, según el Gobierno Asamblea Nacional 2015 anuncia hoja de ruta conjunta para la reconstrucción y recuperación democrática Un proyecto clave para Venezuela y Trinidad y Tobago El campo Dragón es considerado uno de los desarrollos gasíferos más importantes para Venezuela y Trinidad y Tobago, país que enfrenta una caída progresiva en su producción interna de gas y una menor disponibilidad para abastecer sus plantas industriales. El plan contempla transportar el gas producido desde Venezuela hacia Trinidad y Tobago. De acuerdo con información divulgada previamente por el gobierno trinitense, cerca de 70% del suministro estaría destinado a la planta de exportación de gas natural licuado Atlantic LNG, mientras que el 30% restante se utilizaría en el sector petroquímico. La reducción del suministro de gas en Trinidad y Tobago ha afectado la operación de instalaciones industriales, incluyendo plantas de amoníaco y metanol, además de limitar la capacidad de algunas unidades de Atlantic LNG.
Condicionado por la política internacional El proyecto Dragón ha enfrentado varios obstáculos debido a las modificaciones en la política de Estados Unidos hacia Venezuela. Durante la administración del expresidente estadounidense Joe Biden, Shell y la compañía estatal National Gas Company (NGC) de Trinidad y Tobago recibieron autorizaciones que permitían avanzar en proyectos energéticos relacionados con Venezuela. Posteriormente, esas licencias fueron revocadas por la administración de Donald Trump antes de que Washington emitiera nuevas autorizaciones para permitir la continuidad de algunas operaciones energéticas. «Continuamos avanzando en el proyecto Dragón en pleno cumplimiento de las leyes, regulaciones y sanciones aplicables», señaló Shell en una declaración enviada este martes. El Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre el avance del proyecto.
La apuesta por el gas venezolano Shell y NGC recibieron en 2024 una licencia venezolana por 30 años para desarrollar el campo Dragón. La empresa británica completó el año pasado estudios marinos que permitieron definir posibles ubicaciones para los pozos y rutas para los futuros gasoductos. El proyecto sería el segundo desarrollo de gas costa afuera de Venezuela, después del campo Perla, operado en el occidente del país. Además de Dragón, Shell negocia actualmente con las autoridades venezolanas otras áreas petroleras y gasíferas que podrían ampliar su presencia en el país.
Para Venezuela, que posee una de las mayores reservas de gas natural del mundo, el desarrollo de estos proyectos representa una oportunidad para aprovechar un recurso que durante años ha tenido una explotación limitada. Para Trinidad y Tobago, supone una alternativa para compensar la caída de su producción doméstica y mantener activa una industria energética clave para su economía. Con información de Reuters