Bloomberg — Irán ha vuelto a recurrir en los últimos días a su conocida táctica de desactivar los transpondedores para hacer pasar petroleros por el estrecho de Ormuz, incluso antes de que Estados Unidos anunciara que volvería a imponer un bloqueo a los puertos del país. Seis superpetroleros sujetos a sanciones estadounidenses, con una capacidad combinada de 12 millones de barriles de crudo, han atravesado el estrecho hacia el golfo de Omán durante la última semana con sus transpondedores apagados, según los datos de seguimiento de buques recopilados por Bloomberg. Estos buques, junto con otros vinculados a Irán, realizaron sus travesías después de que Washington revocara, el 7 de julio, el permiso temporal concedido a Teherán para vender su petróleo. Desde entonces, la situación en Ormuz se ha deteriorado aún más, ya que la Casa Blanca restablecerá su bloqueo a partir de las 16:00 (hora de Washington) del martes y el presidente Donald Trump exige un reembolso del 20% sobre los cargamentos que atraviesen la vía marítima con el apoyo de EE.UU., sin dar más detalles.
El cambio de estrategia de Teherán se produce en un momento en que su alto al fuego con Washington parece cada vez más insostenible. Los petroleros iraníes comenzaron a señalar abiertamente sus travesías hace un mes, en medio de las negociaciones para poner fin a la guerra, pero el optimismo respecto a que el conflicto estaba llegando a su fin se ha desvanecido. El tráfico observable en el estrecho de Ormuz había cesado prácticamente por completo a primera hora del martes, según muestran los datos de seguimiento de buques. Un granelero se dirigía a Sharjah, en los Emiratos Árabes Unidos, tras atravesar el estrecho y adentrarse en el golfo Pérsico, mientras que dos buques cisterna de gas licuado de petróleo se acercaban a la vía marítima en dirección opuesta para abandonar el golfo.
Es posible que haya otros buques no iraníes cruzando el estrecho de Ormuz con sus transpondedores apagados. Los denominados “tránsitos ocultos” han superado en número a los visibles en los últimos días. Sin embargo, los ataques a buques tanto por parte de Irán como de EE.UU. están haciendo que estos viajes resulten cada vez más arriesgados. Además de los seis superpetroleros iraníes, un séptimo ha zarpado de Jask, un puerto iraní situado fuera del estrecho de Ormuz, en el golfo de Omán.
Otros buques sancionados por EE.UU. y vinculados a Teherán, entre ellos petroleros, buques de transporte de GLP y portacontenedores, han salido de Ormuz desde el 7 de julio. Forman parte de un flujo de 57 millones de barriles de crudo que Irán ha logrado exportar entre los dos bloqueos navales de EE.UU. Con la colaboración de Prejula Prem y Julian Lee. Lea más en Bloomberg.com