¿Un dispositivo de OpenAI para competir con el iPhone? El último movimiento de Apple lo pone difícil

¿Un dispositivo de OpenAI para competir con el iPhone? El último movimiento de Apple lo pone difícil

Hace unos días os contábamos que Apple había puesto una demanda a OpenAI acusándola de quedarse con secretos comerciales que no le pertenecían. Incluyendo trabajadores que habrían llegado a entrevistas de trabajo cargando prototipos y documentos internos de Cupertino bajo el brazo. La cosa no se quedó en una acusación suelta: Apple pidió que el caso se vea con jurado en California. Lo que no se sabía entonces es que la demanda, sin haber pisado todavía un juzgado, ya está haciendo de las suyas.

Según cuenta Mark Gurman , el pleito amenaza con torcer los planes de hardware de OpenAI mucho antes de que un juez diga nada. Y eso convierte esta pelea legal en algo bastante más interesante que un simple cruce de acusaciones entre dos compañías que ya no se hablan como antes. Lo que Apple pide no es solo dinero Cuando se habla de demandas entre gigantes, lo normal es pensar en cifras astronómicas de indemnización . Algo similar a lo que pasó con Samsung y Apple , teniendo que pagar la marca coreana más de 538 millones de dólares.

Aquí hay algo de eso, sí, pero el plato fuerte va por otro lado. Apple pide que OpenAI destruya cualquier material que haya podido obtener de forma indebida y, si llega a demostrarse que ese material ha acabado metido en algún producto en desarrollo, que rediseñe lo que haga falta rediseñar. Ese último punto es el que de verdad puede doler. Un rediseño forzado puede acabar con toda la magia de un dispositivo.

Apple ya tiene un precedente reciente con la startup de chips Rivos, a la que obligó a modificar parte de su tecnología de procesadores tras un acuerdo similar. Si algo parecido le toca a OpenAI con su primer dispositivo, el calendario que manejan ahora mismo puede saltar por los aires. Y aquí está la gracia del asunto: para que esto empiece a hacer daño no hace falta esperar a la sentencia. Basta con que exista la demanda para que dentro de OpenAI empiecen a moverse con más cuidado del que se movían hace un mes.

Un joven Sam Altman en la WWDC 2008 Los 400 fichajes que han vaciado equipos enteros en Cupertino Para entender por qué Apple ha llegado hasta aquí, basta con dar una cifra. OpenAI lleva tiempo fichando en Cupertino, y no de forma discreta precisamente, más de 400 antiguos empleados de Apple. Muchos de ellos procedentes de los equipos que se encargan del iPhone, el Apple Watch o los AirPods. Tal y como informa Mark Gurman, en algunos casos OpenAI ha pescado con tanta intensidad que Apple se ha visto obligada a reconstruir partes enteras de esos equipos desde cero.

Para frenar la sangría, Cupertino ha respondido con bonus de retención y ha llegado a mandar a algunos de sus propios ejecutivos a hablar cara a cara con ingenieros senior para convencerles de que se queden. La fuga d e talento se ha convertido en uno de los mayores quebraderos de cabeza internos de Apple durante los últimos meses, a la altura de preocupaciones como los aranceles o la escasez de memoria que lleva golpeando al sector desde hace tiempo. El plan de Jony Ive y Tang Tan para el hardware de OpenAI Cientos de ingenieros que conocen el iPhone por dentro, sumados a diseñadores de la talla de Jony Ive y liderados en la parte de hardware por Tang Tan , antiguo vicepresidente de diseño de producto de Apple, forman una combinación que pocas empresas en el mundo podrían replicar hoy. Jony Ive y Sam Altman El objetivo final, según se ha filtrado , es un rival directo del iPhone .

Pero antes de eso llegará algo más sencillo de fabricar: un dispositivo que todavía no se ha confirmado del todo qué forma tendrá. La fuente de Gurman sitúa el anuncio de ese primer producto todavía dentro de este año, con lanzamiento previsto para 2027 , aunque deja claro que ese calendario podría moverse ahora que OpenAI digiere lo que acaba de caerle encima. De 25 años en Apple, a formar parte de OpenAI El frenazo que ya se nota sin necesidad de sentencia Un ingeniero de Apple que hoy se plantea dar el salto a OpenAI sabe que esa decisión puede acabar poniéndolo bajo la lupa del equipo de seguridad de Cupertino. Menos gente dispuesta a moverse significa menos conocimiento interno de Apple circulando dentro de las oficinas de OpenAI, sin que haga falta ni una sola audiencia en un tribunal.

Dentro de la propia OpenAI, los antiguos empleados de Apple probablemente empiecen a medir mucho más lo que cuentan sobre su etapa anterior, y sus jefes se lo pensarán dos veces antes de hacer ciertas preguntas técnicas que puedan rozar información confidencial de Cupertino. A eso hay que sumarle la parte más aburrida: revisiones legales, controles internos más estrictos y formación de cumplimiento que roban horas de trabajo a ingenieros que hasta ahora las dedicaban a construir producto. Jonathan Ive con Steve Jobs y ahora con Sam Altman Bloomberg apuntaba que Apple tiene bastantes papeletas para conseguir medidas cautelares centradas en el proyecto de hardware de OpenAI. Y luego está la cadena de suministro: los fabricantes asiáticos no quieren arriesgar una relación con Apple por meterse de lleno en un proyecto que puede acabar en los tribunales.

OpenAI no llega a este pulso con las manos vacías y S am Altman ya ha salido a decir en público que no le tiene miedo a Apple. Puede que sea verdad. Pero antes de que un juez se pronuncie sobre quién tiene razón, Apple ya ha conseguido algo: ralentizar a la compañía que más cerca está de imaginar cómo será la vida después del iPhone. Fuente | Bloomberg En Applesfera | Nueva Siri AI: fecha de lanzamiento, novedades y dispositivos compatibles En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que sabemos sobre el primer 'fold' de Apple, su diseño o el posible precio rumoreado