Airbus lleva décadas comprando motores a terceros: ahora quiere controlar la pieza más importante

Airbus lleva décadas comprando motores a terceros: ahora quiere controlar la pieza más importante

Airbus lleva décadas construyendo algunos de los aviones comerciales más utilizados del mundo, pero nunca se ocupó directamente de fabricar sus motores completos. Esa tarea quedó en manos de compañías especializadas como Rolls-Royce, GE Aerospace, Pratt & Whitney y CFM International. La llegada del hidrógeno está cambiando esa división histórica. Airbus y la compañía alemana MTU Aero Engines anunciaron su intención de crear una empresa conjunta dedicada al desarrollo, certificación y comercialización de un motor completamente eléctrico alimentado mediante pilas de combustible de hidrógeno.

La sociedad podría empezar a operar en 2027, aunque el acuerdo todavía está sujeto a autorizaciones regulatorias, negociaciones finales y procesos de consulta laboral. Por ahora, las empresas han confirmado la intención de crearla, pero todavía no existe una estructura definitiva. © Inspenet Youtube. Airbus quiere controlar el corazón de su futuro avión La nueva compañía reunirá tecnologías que Airbus y MTU ya desarrollan por separado. Airbus aportará su experiencia en integración de aeronaves, almacenamiento de hidrógeno líquido y sistemas de pilas de combustible.

MTU sumará sus conocimientos sobre diseño, validación, certificación, fabricación y mantenimiento de motores aeronáuticos. El objetivo no es crear una turbina que queme hidrógeno . El sistema utilizará pilas de combustible que combinan hidrógeno con oxígeno para generar electricidad. Esa energía alimentará motores eléctricos conectados a hélices.

Airbus describe actualmente su concepto ZEROe como un avión con cuatro propulsores eléctricos, cada uno alimentado por su propio conjunto de pilas de combustible. El principal subproducto de la reacción sería agua, aunque el impacto climático total dependerá de cómo se produzca y transporte el hidrógeno utilizado. La operación supondría la primera entrada de Airbus en la fabricación completa de motores aeronáuticos. No obstante, la compañía no planea competir con sus proveedores tradicionales en los motores de combustión empleados por los aviones actuales.

Su apuesta está centrada en una tecnología que todavía debe convertirse en un producto industrial viable. El proyecto ZEROe ya no tiene la misma fecha Cuando Airbus presentó ZEROe en 2020, aspiraba a introducir un avión comercial de hidrógeno alrededor de 2035 . Ese calendario terminó retrasándose porque la tecnología, la regulación y la infraestructura necesaria no avanzaban con suficiente rapidez. La compañía reconoció en 2025 que un avión comercial de hidrógeno difícilmente estaría disponible antes de 2040.

Uno de los principales obstáculos es la falta de una red capaz de producir, transportar y suministrar hidrógeno verde a gran escala en los aeropuertos. La nueva empresa con MTU intenta mantener viva esa estrategia, pero con un enfoque más concreto: transformar los demostradores y proyectos de investigación en un motor que pueda certificarse, fabricarse y mantenerse como cualquier otro sistema aeronáutico. El hidrógeno presenta desafíos enormes Una pila de combustible individual genera muy poca potencia, por lo que es necesario conectar cientos de unidades en conjuntos y combinar varios de esos bloques para alcanzar los niveles de megavatios requeridos por un avión. También deben resolverse problemas de peso, refrigeración, durabilidad y seguridad.

El hidrógeno líquido necesita almacenarse a unos 253 grados bajo cero y ocupa mucho más volumen que el combustible convencional, lo que obliga a rediseñar depósitos y partes importantes de la aeronave. Además, las pilas de combustible deben mantener su rendimiento durante miles de horas, soportar vibraciones y funcionar de manera fiable en condiciones extremas. Antes de transportar pasajeros, cualquier sistema tendrá que superar un largo proceso de pruebas y certificación. Una empresa que todavía no tiene avión asignado Airbus y MTU no han anunciado qué aeronave utilizará este motor ni cuándo comenzarán las pruebas de vuelo .

Tampoco confirmaron oficialmente la participación exacta de cada socio, la ubicación de la sede o su valoración económica. El anuncio, por tanto, no significa que un avión de hidrógeno esté cerca de llegar a los aeropuertos. Representa un cambio industrial: Airbus quiere dejar de limitarse a integrar la propulsión y controlar directamente una de las tecnologías que podrían definir su futuro. Durante décadas, Airbus construyó aviones alrededor de motores fabricados por terceros.

Con el hidrógeno ha decidido que esperar a que otros desarrollen la pieza principal puede ser demasiado arriesgado. Fuente: Xataka.