Argentina dio vuelta a Inglaterra con 'la asistencia de Dios'

Argentina dio vuelta a Inglaterra con 'la asistencia de Dios'

Un nuevo capítulo de oro acaba de sumarse a la historia del fútbol. La leyenda, que ya era imposible de describir, se agiganta de modo brutal. Ese genio de 39 años, en el minuto 91 de una semifinal de Copa del Mundo, garabatea por la raya, desborda y mete un centro con su pierna menos hábil, con la derecha. Es mucho más que un centro exacto.

Es el centro de Dios. Es la derecha de Dios. Es la asistencia de Dios. Vale cualquier definición.

Messi le pone la pelota en la cabeza a Lautaro para que celebre el gol que siempre soñó, para que Argentina ponga de rodillas a Inglaterra y se instale en la final del domingo, una final de colección contra España. No despierten al campeón. No despierten a la leyenda. Si lo hacen, pasará lo que ahora en Atlanta acaba de suceder.

Se escribirá otra historia para contar toda la vida. El mejor homenaje que esta Argentina de hoy y de Messi le podían ofrendar a aquella Argentina del 86 y de Maradona. Con reacción, corazón y fútbol de campeón, Argentina dio vuelta un partido increíble, que puso de su lado cuando se encontró en desventaja. Ahí surgió la Argentina del potrero, de la sangre caliente, del espíritu inquebrantable.

Así redujo a Inglaterra a la mínima expresión. Todo con Messi. Con el mejor de todos los tiempos. Leo no había logrado influir demasiado en un partido muy táctico y tenso.

Hasta que se rompió con el gol de Anthony Gordon, el del Barcelona. Ahí vibró Argentina. Ahí Messi empezó a conducir y a meter pelotas de gol. Un par de centros geniales.

Hasta que llegó el que Lautaro jamás olvidará. Tensión, respeto y presión hubo al principio, con 11 faltas antes de la pausa de hidratación. Scaloni dejó en el banco al histórico De Paul y optó por Giuliano Simeone. Con James, Spence y Rogers, Tuchel apostó a un 4-2-3-1 que en su disposición inicial se insinuó más audaz que la propuesta albiceleste.

Sin embargo, también Inglaterra tomó precauciones importantes, rodeando a Messi y bloqueando a Paredes en la salida con la marca de Kane. Casi no hubo situaciones de gol en el primer tiempo. Argentina inició el segundo con un 4-4-2, ya con Julián de delantero. Y la Araña tuvo dos chances, una tapada por Pickford y otra apenas desviada.

Sin embargo, la albiceleste quedó mal parada atrás y Anthon Gordon anticipó a Molina para poner el 1-0 y fortalecer su buen arranque de partido. Ese golpe despertó al campeón, revitalizado por los cambios. Fueron entrando Nico González, De Paul, Otamendi, Montiel y Lautaro. Todos a atacar a una Inglaterra que sacó a Gordon para meter a Konsa y plantar cinco defensores.

Pickford se hizo figura sacando un cabezazo de Nico González y un tiro de afuera de Enzo. Mac Allister clavó otro cabezazo en un palo. Argentina, con instinto salvaje y con fútbol, iba e iba. Hasta que llegó la bomba de Enzo desde afuera a los 85 para el empate.

Y el tiro de Alexis en un palo. Y… el minuto 91. El centro de Dios. La derecha de Dios.

La asistencia de Dios. Y el gol que Lautaro siempre soñó. El mejor homenaje para Argentina del 86 y para Diego.