Cómo se construyen edificios que resisten terremotos: las lecciones que Venezuela puede tomar de Chile y Japón

Cómo se construyen edificios que resisten terremotos: las lecciones que Venezuela puede tomar de Chile y Japón

Los terremotos del 24 de junio en Venezuela, que dejaron miles de fallecidos y más de 800 edificios dañados, reabrieron una pregunta crucial: ¿qué tipo de construcciones pueden evitar colapsos y proteger vidas? En países con larga experiencia sísmica —como Chile, Japón y Perú— la ingeniería ha desarrollado soluciones que reducen drásticamente el riesgo estructural. Dos especialistas consultados por BBC Mundo , Juan Carlos de La Llera (Pontificia Universidad Católica de Chile) y Eduardo Kausel (MIT), explican cómo funcionan estas tecnologías y qué puede aprender Venezuela. En el mundo existen dos grandes enfoques para diseñar estructuras sismorresistentes.

El primero, el convencional, acepta que un edificio puede sufrir daños severos durante un terremoto, pero exige que no colapse. Es el estándar de la mayoría de las normativas y busca evitar el escenario más crítico: el atrapamiento y la muerte por aplastamiento. El segundo enfoque, más moderno, aspira a que la estructura permanezca operativa incluso después de un sismo intenso. Para lograrlo, incorpora tecnologías como aisladores sísmicos y disipadores de energía, capaces de reducir el movimiento del edificio entre ocho y diez veces.

Incluso sin estas tecnologías avanzadas, hay principios básicos que determinan la capacidad de un edificio para resistir. La enfierradura adecuada es uno de ellos. El hormigón por sí solo es frágil; necesita barras de acero que aporten ductilidad y eviten rupturas. Kausel lo explica con una imagen simple: una tiza se quiebra al doblarla, pero si se envuelve en cinta, resiste.

Ese es el rol del acero dentro del concreto. Para que funcione, las barras deben tener el tamaño correcto, una superficie que se adhiera al hormigón y estribos que las mantengan firmes y eviten desplazamientos laterales. La calidad del hormigón es otro factor decisivo. En muchos países, los códigos exigen controles estrictos para evitar mezclas débiles, exceso de agua o mala compactación.

Sin ese control, la estructura pierde resistencia desde el inicio. También es esencial contar con muros estructurales en ambas direcciones. El llamado “primer piso flexible”, donde se eliminan muros para crear estacionamientos o locales comerciales, es una de las causas más frecuentes de colapso. Turquía lo vivió repetidamente.

En Chile, incluso los estacionamientos incluyen un entramado de muros resistentes para evitar ese punto débil. Las conexiones entre los elementos estructurales —vigas, columnas y losas— son otro aspecto crítico. Una unión mal anclada concentra daños y puede desencadenar fallas progresivas. La ingeniería sísmica, coinciden los expertos, depende tanto de los cálculos como de la atención al detalle.

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Esta tecnología puede instalarse en edificios nuevos o existentes. En Chile es obligatoria en hospitales; en Japón es común en edificios públicos y privados. Los especialistas coinciden en que Venezuela puede avanzar en tres frentes: actualizar sus normas sísmicas, exigir controles de calidad en materiales y conexiones, y priorizar el uso de aisladores sísmicos en hospitales, escuelas y edificaciones esenciales. La experiencia internacional muestra que estas medidas no solo reducen daños, sino que salvan vidas.

Con información de BBC Mundo