Hace medio siglo, cuando Estados Unidos celebraba su bicentenario (sí, se nos olvida más de lo que debería), la revista National Geographic juntó a cinco grandes pensadores para agarrarse al típico artículo que se puso de moda en la época. Aprovechando citas clave de la historia, unían a grandes pensadores para preguntarles sobre cómo imaginaban el futuro. Aunque era un habitual de este tipo de artículos, en 1976, hace ahora 50 años, a Isaac Asimov lo sumaron a aquella colección de predicciones. Para sorpresa de hasta qué punto muchos somos incapaces de imaginar dónde estaremos de aquí a dos años, el rey de la ciencia ficción realizó no pocos aciertos en sus predicciones.
Cómo pensaba la gente en 1976 que sería la vida en 2026 Comentaba Asimov en aquel artículo que, en 2026, la humanidad viviría interconectada gracias a una serie de medios electrónicos que serían omnipresentes en nuestras vidas. No se le puede negar que ahí acertó de lleno en predecir el auge de internet y los móviles que nos acompañan hasta para ir al baño, esta vez de forma literal. En el texto también había hueco para le llegada de los vehículos eléctricos, el cambio de los centros urbanos respecto a como se conocían hace 50 años y, por descontado, una crisis económica con una inflación descontrolada que, aunque no ha llevado a los televisores a costar 11.200 dólares como predecían entonces, tampoco es que nos haya dejado en una situación mucho más boyante. Entre los errores está no sólo el no haber llegado al punto de vivir en casas huevo en las que la domótica lo controla todo, sino también las pastillas nutritivas sustituyendo a un buen plato de callos, los aviones supersónicos de 1.700 pasajeros, las colonias en la Luna y, probablemente el dato capaz de provocar más de una sonrisa burlona: la jornada laboral de 25 horas semanales.
Hay que reconocerle a Asimov que, a pesar de los fallos que él y sus compañeros introdujeron en ese artículo, en otros similares como el que hizo en The New York Times en 1964 también entregó muy buenas predicciones. Allí acertó con las videollamadas, con los robots de cocina, e incluso con el aburrimiento como enfermedad social. En 3DJuegos | La Generación Z está rompiendo una norma a la que los boomers siempre se han adherido En 3DJuegos | Suspenden a siete ingenieros tras construir un puente de 2,3 millones. Tenía una curva de casi 90 grados