Malvinas, el trasfondo de un nuevo cruce entre Argentina e Inglaterra

Malvinas, el trasfondo de un nuevo cruce entre Argentina e Inglaterra

Bloomberg — Argentina e Inglaterra renovarán el miércoles una de las rivalidades más intensas del fútbol en la semifinal del Mundial. Mientras ambos equipos se enfrentan en la cancha, fuera de ella cobra nuevo impulso una disputa territorial que ya lleva décadas. El sexto enfrentamiento entre Argentina y los Tres Leones en una Copa del Mundo es, quizá, el más esperado desde 1986, cuando la “mano de Dios” de Diego Maradona eliminó a Inglaterra, cuatro años después de la breve pero sangrienta guerra por las Islas Malvinas. Durante la mayor parte de su presidencia, Javier Milei ha buscado moderar el discurso sobre el archipiélago administrado por el Reino Unido frente a la costa argentina.

Ha evitado las promesas nacionalistas de recuperarlo que sus predecesores de izquierda hacían con frecuencia. Pero el partido volvió a poner el tema en el centro de la escena, justo cuando se enfrían las expectativas de mejorar la relación bilateral por la llegada de un nuevo canciller, el avance de proyectos petroleros en las Islas Malvinas y las señales de que el gobierno de Donald Trump podría reconsiderar el respaldo de EE.UU. a la soberanía británica sobre el archipiélago. A última hora del martes, la vicepresidenta Victoria Villarruel publicó en X que el encuentro del miércoles “no es un partido más” y calificó a los rivales de Argentina como “piratas usurpadores”. El sábado, antes de la victoria de Argentina sobre Suiza en los cuartos de final, el canciller Pablo Quirno publicó una columna en un diario en la que reiteró el reclamo argentino sobre las islas, conocidas en el Reino Unido como las islas Falklands.

Al calificar el tema como una “causa de todos los días”, Quirno recordó los recientes llamados de la Organización de los Estados Americanos y del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas para que el Reino Unido reanude las negociaciones con Argentina sobre la soberanía de las islas. También rechazó que el referéndum de 2013, en el que los habitantes de las Malvinas votaron por seguir siendo un territorio británico, tuviera validez jurídica y lo calificó de “trampa”. VER MÁS: Este es el Rolex de US$72.100 que Messi usa en el Mundial 2026: precio y detalles Ese giro contrastó con la percepción de que las relaciones habían mejorado desde que Milei asumió la presidencia en 2023. El mandatario libertario llegó a describir a Margaret Thatcher, primera ministra británica durante la guerra de las Malvinas, como una de las “grandes líderes de la historia de la humanidad”.

En 2024, su gobierno alcanzó un acuerdo con Londres para identificar a soldados argentinos, organizar viajes para que sus familiares visitaran sus tumbas y reanudar los vuelos directos semanales hacia las islas. Sin embargo, incluso antes de esa columna, el nombramiento de Quirno en octubre ya había empezado a afectar la cooperación bilateral. “Hubo un cambio político cuando incorporaron a su nuevo canciller: pasaron de buscar cooperación con el Reino Unido a una postura más ‘malvinista’”, dijo Ben Judah, investigador visitante de Chatham House y exasesor del exsecretario de Relaciones Exteriores británico David Lammy. “El acuerdo que habíamos firmado quedó, en la práctica, abandonado y la administración pasó a mostrarse menos abierta a cooperar con Gran Bretaña”. Parte de la preocupación de Quirno se debe al avance de un proyecto petrolero mar adentro en las Islas Malvinas, según una persona al tanto del asunto que pidió no ser identificada por tratarse de temas internos. Quirno no respondió a una solicitud de comentarios.

En diciembre pasado, dos empresas extranjeras avanzaron con los planes para desarrollar el yacimiento petrolero Sea Lion. Tras esto, Argentina sostuvo que cualquier exploración unilateral en un territorio en disputa viola resoluciones de las Naciones Unidas. La medida también provocó una inusual crítica de Milei. En abril se encendieron las alarmas entre diplomáticos británicos por la filtración de un memorando del Pentágono que sugería que el gobierno de Trump revisaría el estatus de las Islas Malvinas como represalia por el escaso apoyo del Reino Unido a la guerra con Irán.

VER MÁS: El efecto Messi llega a la red eléctrica argentina durante el Mundial El funcionario del Pentágono que redactó ese memorando se había reunido dos meses antes con el ministro de Defensa argentino durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. Tras la filtración, Milei afirmó que estaba haciendo “todo lo humanamente posible” para que las islas pasaran a control argentino. Como respuesta, diplomáticos británicos solicitaron garantías a EE.UU. y las recibieron rápidamente del Departamento de Estado. Aun así, según uno de ellos, continúan siguiendo muy de cerca el discurso que llega desde Buenos Aires. “Es un partido de fútbol” Antes de la semifinal, la secretaria de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, instó a los aficionados a concentrarse en el partido, mientras figuras de ambos lados del Atlántico minimizaron la relevancia política del encuentro. “Sé que, de repente, hay mucha atención sobre todos estos temas otra vez por el partido de fútbol.

Pero debemos concentrarnos en el partido, que es lo importante esta semana, y no distraernos con cuestiones que simplemente no han cambiado ni van a cambiar”, afirmó. Argentina, liderada por Lionel Messi, jugará con una camiseta azul en homenaje al triunfo de Maradona en 1986, en lugar de la tradicional albiceleste. Para el entrenador Lionel Scaloni, el encuentro tiene poca importancia más allá de lo deportivo, especialmente porque Argentina busca conquistar un segundo título mundial para Messi en lo que probablemente será su última Copa del Mundo. “Es un partido de fútbol y nada más”, declaró Scaloni a la prensa en EE.UU. Gary Lineker, la figura inglesa que jugó el partido de la “mano de Dios” frente a Maradona, expresó una opinión similar al responder a las críticas por haber utilizado esta semana el nombre “Malvinas” para referirse a las islas. “Lo he dicho cientos de veces a lo largo de los años.

No veo realmente por qué eso debería ser un problema”, afirmó Lineker en un episodio del pódcast The News Agents. “Sinceramente, creo que ellos quieren ganarnos porque quieren ganar el Mundial, y nosotros queremos ganarles porque queremos ganar el Mundial, no para demostrar algo más de 40 años después”. Mientras tanto, el discurso político del gobierno argentino se inscribe en una larga tradición de dirigentes que apelan al sentimiento en torno a las Islas Malvinas para fortalecer el respaldo interno. La administración de Milei ha intensificado ese discurso en un momento en que su popularidad se ha deteriorado debido a escándalos de corrupción y otros problemas internos. “No creo que este partido de fútbol vaya a convertirse en un gran foco de tensión diplomática”, dijo Judah, el exasesor británico. “Pero sí refleja cómo la presidencia de Milei terminó convirtiéndose en una oportunidad perdida para que el Reino Unido y Argentina redefinieran su relación”. Lea más en Bloomberg.com