Ni Mbappé, ni Haaland, ni Ronaldo, ni Kane, ni Vinicius ni Modric. En la gran final estarán Messi y Lamine después de que el argentino diera dos asistencias para levantar otra vez un resultado en los últimos instantes. El equipo de Scaloni necesitó apenas 15 minutos para darle la vuelta al partido y al Mundial. Argentina es la selección que mejor gestiona los últimos momentos y la que sabe jugar con un resultado adverso y administrar la tensión para inclinarla a su favor.
Contó con la inestimable ayuda de Tuchel, el técnico germano de los ingleses, que cambió a Gordon, autor del gol inglés, y metió un defensa en un mensaje miserable para sus jugadores. Le salió mal. Pep Guardiola tendrá ahora la puerta abierta para ir a una selección que lo tiene todo para ganar pero que no ha ganado nada, una situación perfecta para iniciar la recuperación. Era un partido para Gordon y si se le quiere cambiar, para Rashford, pero se eligió un defensa del Aston Villa, Konsa, para sacar a un jugador necesario en un partido difícil.
Inglaterra jugó a fútbol hasta que metió su gol. Y se fue hacia atrás ante la mejor selección de los minutos finales. Scaloni hizo los cambios precisos y elevó el juego de su selección. Tuchel se equivocó en los relevos.
En un Mundial los errores, aunque nimios, se pagan muy caros. Argentina lo sabe. La selección de Messi vive agazapada, con un plus permanente de intensidad y sabiendo que es la más capaz de levantarse al primer golpe. O al segundo.
O hasta al tercero. Los hombres de Scaloni están modelados para resistir, para luchar, para reaccionar, para creer que nunca está nada perdido. Es un equipo de emociones a flor de piel, que sabe perfectamente como jugar con oficio, experiencia y last minute. No hay un pelo de arrogancia en el campo, pero tampoco un segundo de desfallecimiento.
Es la selección de la resiliencia. Messi es el estandarte. Cuando el match se pone feo vuelve a salir el 10 para meterse el equipo a la espalda, al pie, a la cabeza. Dos asistencias suyas fueron goles, pero es que su actitud es decisiva por contagio.
Él se pone a darle la vuelta y todos los siguen. Fue emocionante escuchar a Lautaro recordando a su padre entre lágrimas y diciendo que siempre soñó marcar el gol que logró. Messi contra Lamine. Será la máxima exposición del mejor relevo.
El duelo más deseado. Dos jugadores que tocaron la gloria de blaugrana y se verán las caras con sus selecciones en una auténtica finalissima.