Qué pasó entre Argentina e Inglaterra: la historia detrás de la rivalidad

Qué pasó entre Argentina e Inglaterra: la historia detrás de la rivalidad

Pocos partidos generan tanta expectativa como un Argentina-Inglaterra. Aunque ambas selecciones no comparten una rivalidad geográfica ni se enfrentan con frecuencia, cada cruce quedó marcado por partidos que hicieron historia y por un trasfondo que excede al fútbol. A los duelos memorables en los mundiales se suman disputas históricas entre ambos países, que tienen como punto más álgido la ocupación británica de las Islas Malvinas en 1833 y la Guerra de 1982. Esa combinación convirtió al Argentina-Inglaterra en uno de los enfrentamientos con mayor carga simbólica del deporte.

Este miércoles 15 de julio de 2026, ambas selecciones volverán a encontrarse, esta vez en las semifinales del Mundial, en un partido que sumará un nuevo capítulo a una rivalidad marcada por la historia y el fútbol. VER MÁS: Malvinas, el trasfondo de un nuevo cruce entre Argentina e Inglaterra Wembley 1951: la primera visita argentina El primer partido oficial entre ambas selecciones se disputó el 9 de mayo de 1951 en el estadio Wembley. Inglaterra era considerada entonces la cuna del fútbol y una de las grandes potencias de la época. Los locales ganaron 2-1, pero la actuación argentina dejó una gran impresión en la prensa británica, que destacó el nivel técnico del conjunto sudamericano pese a la derrota.

Aquel encuentro fue el punto de partida de una rivalidad que todavía estaba lejos de adquirir la intensidad que tendría décadas más tarde. El gol de Grillo que hizo historia Dos años después, el 14 de mayo de 1953, llegó la revancha en el estadio Monumental. Argentina derrotó por primera vez a Inglaterra con un contundente 3-1 en un partido que quedó inmortalizado por el gol de Ernesto Grillo. El delantero recibió la pelota casi sin ángulo por la izquierda del área y sacó un remate que sorprendió al arquero Gil Merrick.

La conquista fue tan recordada que durante décadas el 14 de mayo se celebró en la Argentina el Día del Futbolista en homenaje a ese tanto. Aquella victoria también tuvo un enorme valor simbólico: fue la primera derrota de Inglaterra frente a una selección fuera de las Islas Británicas. Inglaterra 1-0 Argentina en el Mundial de 1966 El primer gran capítulo de tensión entre Argentina e Inglaterra en un Mundial llegó en 1966. En los cuartos de final disputados en Wembley, el capitán argentino Antonio Rattín fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein tras una discusión marcada por la falta de entendimiento entre ambos idiomas.

Como en ese momento no existían las tarjetas amarillas y rojas, la decisión se comunicó únicamente con gestos, lo que generó una situación caótica: Rattín permaneció varios minutos en el campo reclamando explicaciones antes de retirarse. El episodio quedó como una de las grandes polémicas de la historia de los mundiales y fue uno de los antecedentes que impulsaron la creación de las tarjetas disciplinarias que hoy forman parte del fútbol. Inglaterra ganó ese partido y posteriormente se consagró campeón. La tensión aumentó después del encuentro, cuando el entrenador inglés Alf Ramsey calificó a los futbolistas argentinos como “animals”, una frase que profundizó el resentimiento entre ambas selecciones.

México 1986: la Mano de Dios y el Gol del Siglo Ningún partido explica mejor esta rivalidad que los cuartos de final del Mundial de México 1986. Apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, Argentina e Inglaterra volvieron a enfrentarse en una cancha. Diego Armando Maradona protagonizó una de las actuaciones más extraordinarias de la historia del fútbol. Primero abrió el marcador con el célebre gol con la mano que luego bautizaría como “la Mano de Dios”.

Apenas cuatro minutos más tarde convirtió el llamado “Gol del Siglo”, tras dejar en el camino a medio equipo inglés antes de definir frente a Peter Shilton. Gary Lineker descontó sobre el final, pero Argentina ganó 2-1 y siguió su camino hacia el título mundial. Con el paso del tiempo, aquel encuentro dejó de ser simplemente un partido de fútbol para convertirse en el capítulo más emblemático de una rivalidad atravesada por la historia reciente de ambos países. Posteriormente, Argentina se consagraría campeón del mundo, tras derrotar en la final a Alemania Federal.

Francia 1998: la expulsión de Beckham Doce años después volvieron a verse las caras, esta vez en los octavos de final del Mundial de Francia. Fue uno de los mejores partidos de ese torneo. Empataron 2-2 tras el alargue, con goles argentinos de Gabriel Batistuta, de penal, y Javier Zanetti, luego de una brillante jugada preparada. En el segundo tiempo, David Beckham fue expulsado por una reacción contra Diego Simeone, dejando a Inglaterra con diez jugadores.

La clasificación se definió desde los doce pasos y Argentina avanzó tras imponerse por 4-3 en la definición por penales. Corea-Japón 2002: la revancha inglesa El siguiente capítulo llegó en la fase de grupos del Mundial de Corea-Japón. Inglaterra se impuso por 1-0 gracias a un penal convertido por David Beckham, quien encontró una revancha personal después de haber quedado marcado por la eliminación de 1998. Para Argentina, la derrota resultó decisiva: el equipo dirigido por Marcelo Bielsa terminó eliminado en la primera fase, una de las mayores sorpresas de aquel Mundial.

Una rivalidad construida por partidos inolvidables A diferencia de otros clásicos del fútbol internacional, Argentina e Inglaterra no se enfrentan con frecuencia. Precisamente por eso, casi cada cruce terminó dejando una huella imborrable. El gol de Grillo, la expulsión de Rattín, la Mano de Dios, el Gol del Siglo, la roja a Beckham y la revancha inglesa de 2002 forman parte de una historia que convirtió este duelo en uno de los más cargados de simbolismo del fútbol mundial. Cada nuevo Argentina-Inglaterra suma un capítulo a una rivalidad que excede ampliamente los 90 minutos.

Para millones de argentinos, no se trata solamente de un partido: también es un encuentro atravesado por la memoria, la historia y algunos de los episodios más inolvidables que haya dado una cancha de fútbol. Los antecedentes históricos que exceden al fútbol La rivalidad entre Argentina e Inglaterra no nació en una cancha. Mucho antes de que ambas selecciones se enfrentaran en un campo de juego, los dos países ya habían protagonizado episodios que marcaron la historia argentina y dejaron heridas que, en parte, ayudan a explicar la carga emocional que aún hoy tienen estos partidos. El primer gran antecedente fueron las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807.

En ambas oportunidades, tropas británicas intentaron conquistar Buenos Aires, pero fueron derrotadas por la resistencia de milicias criollas y vecinos de la ciudad. Aquellas victorias son recordadas como uno de los primeros grandes triunfos de los habitantes del Río de la Plata y como un antecedente clave del proceso que desembocaría en la independencia. Décadas más tarde, en 1833, el Reino Unido ocupó las Islas Malvinas, expulsó a las autoridades argentinas asentadas en el archipiélago e inició un dominio británico sobre el territorio que continúa hasta la actualidad. Desde entonces, la Argentina sostiene de manera ininterrumpida su reclamo de soberanía sobre las islas, una posición que considera respaldada por el derecho internacional y que forma parte de una política de Estado.

Sin embargo, las autoridades británicas desoyen el reclamo y mantienen la postura colonial. La disputa alcanzó su momento más dramático en 1982 con la Guerra de Malvinas. En el conflicto murieron 649 argentinos. Uno de los episodios más dolorosos fue el hundimiento del crucero ARA General Belgrano el 2 de mayo, que provocó la muerte de 323 tripulantes.

El ataque fue realizado fuera de la zona de exclusión marítima establecida por el Reino Unido y continúa siendo uno de los hechos más controvertidos de la guerra. Para la Argentina, aquella acción fue ilegítima y distintos sectores han sostenido que podría constituir una violación del derecho internacional humanitario. Por eso, cada vez que Argentina e Inglaterra se enfrentan en una cancha, para muchos argentinos el partido trasciende el fútbol. Detrás de los goles, las atajadas y los Mundiales también aparece el peso de una historia compartida atravesada por conflictos que aún hoy siguen presentes en la memoria del país.