¿Y si la Fed compra acciones? El escenario que abre el creciente peso de Wall Street

¿Y si la Fed compra acciones? El escenario que abre el creciente peso de Wall Street

Bloomberg Línea — La Reserva Federal podría dar un paso que hasta hace pocos años parecía improbable: comprar un ETF de renta variable durante el próximo gran mercado bajista. No se trata de una previsión, sino de una hipótesis planteada por Bloomberg Intelligence, que sostiene que el creciente peso de la bolsa en el patrimonio y la jubilación de los estadounidenses podría ampliar, de nuevo, el margen de actuación del banco central en una futura crisis. Eric Balchunas, analista sénior de ETF de Bloomberg Intelligence, sostiene que el banco central “podría romper décadas de precedentes y comprar un ETF de renta variable durante el próximo gran mercado bajista”, una posibilidad que, según recuerda, también parecía remota cuando la institución terminó adquiriendo un ETF de bonos corporativos durante la pandemia. A su juicio, “cada gran crisis ha ampliado el conjunto de herramientas de crisis de la Fed, desde los valores respaldados por hipotecas de agencias en 2008 hasta los bonos corporativos y los ETF de bonos en 2020”, mientras que Japón y China ya ofrecen antecedentes de compras de ETF sobre acciones como instrumento de estabilización.

El informe centra su argumento en un cambio estructural de la economía estadounidense. La bolsa ronda los US$70 billones, supera con amplitud el tamaño de la economía del país y representa aproximadamente la mitad de la capitalización bursátil mundial. Al mismo tiempo, la sustitución progresiva de los planes de pensiones tradicionales por sistemas de aportación definida, como los 401(k) o las IRA, ha trasladado cada vez más el riesgo de inversión a los hogares. La bolsa gana peso en el ahorro de los hogares Bloomberg Intelligence argumenta que el mercado bursátil se ha convertido de facto en uno de los principales pilares del ahorro para la jubilación.

El informe señala que alrededor del 58% de los estadounidenses posee acciones y considera que ese porcentaje podría acercarse al 70% a medida que las Trump Accounts incorporen millones de nuevos inversores. Bajo esa premisa, Balchunas afirma que “el mercado bursátil funciona cada vez más como el sistema de jubilación de facto de Estados Unidos”, mientras que “a medida que las acciones se vuelven más centrales para la riqueza de los hogares, el comportamiento de los votantes y la estabilidad financiera, el costo político y económico de un mercado bajista prolongado rara vez ha sido mayor”. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. El análisis añade que la presión política para contener una caída prolongada del mercado aumentaría conforme más ciudadanos mantengan una parte relevante de su patrimonio en acciones. Según el documento, la propiedad de acciones ha pasado de aproximadamente un 10% hace medio siglo a cerca del 55% en la actualidad y podría aproximarse al 80% al final de la década si los programas públicos continúan impulsando la inversión entre los más jóvenes.

Uno de esos programas son las Trump Accounts, que, según las estimaciones de Bloomberg Intelligence, podrían incorporar alrededor de 25 millones de nuevos inversores y canalizar unos US$12.000 millones anuales hacia la renta variable estadounidense. El esquema contempla una aportación pública inicial de US$1.000 por cada niño nacido en Estados Unidos, invertida en ETF de bajo costo que replican índices amplios, con la posibilidad de realizar contribuciones adicionales de hasta US$5.000 al año. El informe también destaca el respaldo de entidades como Goldman Sachs (GS), Morgan Stanley (MS), JPMorgan Chase (JPM), BlackRock (BLK), Vanguard, Intel (INTC) y Dell (DELL), junto con aportaciones filantrópicas de destacados inversores. Los precedentes de Japón y China La hipótesis de Bloomberg Intelligence no parte de un vacío.

Rebecca Sin, analista de Estrategia de la firma, recuerda que “la Reserva Federal no sería la primera”, ya que “los gobiernos de Japón y China ya han demostrado que las compras de ETF de renta variable pueden convertirse en parte del conjunto de herramientas de política”. El informe diferencia ambos casos al señalar que el Banco de Japón adquirió directamente ETF sobre acciones, mientras que en China fueron entidades respaldadas por el Estado las que realizaron compras masivas para respaldar el mercado. El documento insiste, sin embargo, en que el mandato de la Reserva Federal no consiste en sostener las cotizaciones bursátiles. Como subraya Sin, “el mandato de la Reserva Federal no es apoyar los precios de las acciones.

Es preservar la estabilidad financiera”, aunque añade que “a medida que las acciones se entrelazan cada vez más con los ahorros para la jubilación y la riqueza de los hogares, esos dos objetivos pueden resultar progresivamente más difíciles de separar durante el próximo gran mercado bajista”. Bloomberg Intelligence también considera relevante la percepción de los inversores. Balchunas sostiene que “si la Reserva Federal termina comprando o no ETF de renta variable puede resultar menos importante que el hecho de que un número creciente de inversores ya crea que lo hará”, hasta el punto de que “el próximo Fed put puede no comenzar con una compra de ETF. Puede comenzar con inversores creyendo que una es inevitable”.

La hipótesis planteada por Bloomberg Intelligence no anticipa que la Reserva Federal vaya a intervenir en el mercado de acciones, sino que identifica un posible cambio en la respuesta de las autoridades ante una futura corrección severa. Si esa posibilidad gana peso entre los participantes del mercado, uno de los elementos a seguir será si la creciente dependencia del ahorro de los hogares respecto a la renta variable termina modificando los límites de actuación del banco central en una próxima crisis.