Estados Unidos anunció un arancel del 25% sobre un conjunto de importaciones brasileñas, una decisión que tensó de inmediato la relación comercial entre ambos países y llevó al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva a activar su Ley de Reciprocidad, aprobada en 2025 para responder a medidas unilaterales de Washington. El gravamen, que entrará en vigor el 22 de julio, es resultado de una investigación de un año de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre políticas que, según Washington, restringen el acceso de empresas estadounidenses al mercado brasileño. Un alto funcionario adelantó que productos como carne de res, café y ciertas piezas aeronáuticas quedarán exentos, así como bienes que Estados Unidos no produce. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó que Brasil mantiene “prácticas comerciales desleales” que afectan a trabajadores y productores norteamericanos, aunque aseguró que Washington sigue dispuesto a negociar.
Más leídas Tasa de Cambio BCV 16 de julio de 2026: 727,4512 Bs/USD (+0,2348%) Gobierno paga el Ingreso Integral y Bono Único de Vacaciones Ventas comerciales caen en julio tras el impulso solidario de junio Brasilia rechaza la medida y prepara represalias El gobierno brasileño respondió pasada la medianoche con un comunicado en el que repudia el arancel y cuestiona la legitimidad de la investigación estadounidense. “No hay justificación para medidas unilaterales contra nuestro país”, señala el texto compartido por Lula en la red social X, recordando que Estados Unidos acumuló 424.500 millones de dólares de superávit en bienes y servicios con Brasil en los últimos 15 años. La presidencia confirmó que iniciará los trámites para activar los instrumentos previstos en la Ley de Reciprocidad, diseñada para responder a la ofensiva arancelaria que Washington desplegó en 2025. Además, Brasil llevará el caso al mecanismo de solución de controversias de la OMC, aunque sin detallar los pasos concretos. Washington endurece su agenda comercial El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó al gobierno de Lula de “no negociar de buena fe” y sostuvo que los nuevos aranceles son “el precio que debe pagar” por esa postura.
La medida llega en un momento en que el presidente Donald Trump impulsa una reforma de su agenda económica tras la decisión de la Corte Suprema que anuló buena parte de sus aranceles globales. Funcionarios estadounidenses han propuesto nuevos gravámenes contra decenas de socios comerciales por supuestos incumplimientos en materia de trabajo forzoso. En el caso de Brasil, Washington apunta a políticas de comercio digital, al trato preferencial otorgado a otros países y a lo que considera una competencia “desleal” vinculada al sistema estatal de pagos electrónicos PIX. Aunque la Casa Blanca afirma que no espera represalias, advirtió que cualquier respuesta brasileña podría derivar en contramedidas adicionales.
Con información de AFP