Bloomberg Línea — El déficit habitacional en América Latina ya no se explica principalmente por la falta de viviendas nuevas, sino por la necesidad de mejorar las condiciones de las ya existentes. Según un informe de Hábitat para la Humanidad, entre el 70% y el 80% del déficit habitacional de la región es de carácter cualitativo. ONU-Hábitat estima que en América Latina y el Caribe más de 23 millones de hogares aún necesitan una vivienda, mientras que otros 43 millones habitan casas en condiciones precarias que requieren mejoras. En la región, Paraguay registra un déficit habitacional cualitativo del 59,1%, Brasil del 35,4%, Ecuador del 31,5%, Panamá del 21,8%, México del 20,7%, Colombia del 20% y Uruguay del 14,8%. “Durante muchos años se ha medido el déficit habitacional por las viviendas que faltaban”, señala Hábitat para la Humanidad. “Hoy es evidente que el principal desafío está en las viviendas que ya existen”. | País | Déficit cualitativo | Déficit cuantitativo | Déficit total | |---|---|---|---| | Paraguay | 59,1% | 6,4% | 65,5% | | Ecuador | 31,5% | 14,7% | 46,2% | | Brasil | 35,4% | 8,3% | 43,7% | | Panamá | 21,8% | 7,0% | 28,8% | | Colombia | 20,0% | 6,8% | 26,8% | | México | 20,7% | 3,5% | 24,2% | | Argentina | 13,1% | 7,2% | 20,3% | | Uruguay | 14,8% | 4,5% | 19,3% | Esto quiere decir que millones de familias ya tienen una vivienda, pero necesitan ampliarla, reforzarla, adecuarla o mejorar sus condiciones para que sea segura, saludable y resiliente. “Millones de familias construyen patrimonio paso a paso, pero se siguen ofreciendo soluciones pensadas para un modelo de vivienda terminada que no refleja cómo se produce realmente la vivienda en América Latina”, indicó.
Producción progresiva En Latinoamérica, “la producción progresiva se ha convertido en la principal forma de acceso a una vivienda adecuada para amplios sectores de la población, aunque continúa desarrollándose con escaso acceso a financiamiento y asistencia técnica”, señala la ONG. La producción progresiva de vivienda es un modelo en el que las familias edifican, amplían o adecuan sus viviendas de manera gradual, conforme disponen de recursos y cambian sus necesidades habitacionales. Investigaciones de Hábitat para la Humanidad en Argentina, México y Perú identifican a la producción progresiva de vivienda como un patrón compartido en la región. Según el documento, este modelo no representa una alternativa marginal, sino “una realidad estructural que moviliza buena parte de la actividad constructiva latinoamericana y exige una transformación en la manera como se diseñan las políticas públicas, los instrumentos financieros y las soluciones habitacionales”.
En el caso de Argentina, el estudio muestra que las viviendas se transforman a medida que cambian las necesidades de las familias. Las ampliaciones suelen responder al crecimiento del hogar, la llegada de nuevos integrantes o la necesidad de generar ingresos desde la vivienda. En la mayoría de los casos, las obras se realizan por etapas, según la capacidad de ahorro de cada familia, y no como proyectos construidos de una sola vez, una dinámica común en millones de hogares de América Latina. En México, según cálculos de la ONG, cerca de dos de cada tres viviendas fueron construidas mediante procesos de producción progresiva.
Estima que el 86% de estos procesos continúa financiándose principalmente con ahorro familiar, lo que reflejaría la limitada oferta de productos financieros adaptados a la realidad de millones de hogares. Uno de los desafíos identificados es que la falta de acompañamiento técnico también tiene consecuencias económicas en las familias. Muestra de ello es que en Perú una vivienda construida progresivamente sin planificación especializada puede terminar costando hasta el doble frente a un proceso constructivo continuo y asistido. La cuestión de fondo es que hasta el 83% de esos sobrecostos recae directamente sobre las familias, calcula Hábitat para la Humanidad.
En este sentido, propone un modelo de producción progresiva asistida para mitigar los riesgos asociados. De acuerdo con esa fuente, dichos modelos asistidos podrían reducir los costos del ciclo constructivo en 57%. “Fortalecer estos procesos mediante financiamiento adecuado, asistencia técnica e innovación permitirá mejorar la calidad de millones de hogares, reducir los costos que hoy asumen las familias y acelerar el cierre del déficit habitacional en América Latina”, remató. Ver más: Déficit de vivienda en LatAm: corregir el rumbo impulsaría la economía regional