El control absoluto de los sistemas operativos móviles ha permitido a los gigantes de Silicon Valley imponer sus propios servicios digitales por encima de cualquier competidor externo. En la línea de Apple, Google ha hecho que comprar un dispositivo Android implicara aceptar su IA como asistente nativo por defecto y que las funciones inteligentes estuviesen monopolizadas por las herramientas de Google. Sin embargo, esto parece tener fecha de caducidad, ya que la Unión Europea ha decidido intervenir, obligándola a desmantelar sus barreras de código para que los modelos de IA de la competencia también puedan hacer las mismas funciones en sus dispositivos que la IA nativa Gemini. Ecosistema abierto La restricción a la que se enfrentaban los desarrolladores europeos era evidente: mientras que Gemini gozaba de un acceso total a los recursos del sistema operativo, las alternativas de IA de la competencia se veían relegadas a un plano secundario, estando limitadas.
Según ha comunicado hace unos minutos la Comisión Europea, bajo el amparo de la Ley de Mercados Digitales (DMA), esto era una muestra de desigualdad y algo que desequilibraba el mercado, restando a su vez atractivo al resto de modelos. Recordemos que, solo en Europa, el 60 % de los usuarios utiliza Android a diario. En desarrollo…