Europa ya prepara el relevo del aire acondicionado tradicional: así funcionan los nuevos equipos que prescinden de gases refrigerantes

Europa ya prepara el relevo del aire acondicionado tradicional: así funcionan los nuevos equipos que prescinden de gases refrigerantes

Las sucesivas olas de calor han convertido el aire acondicionado en un elemento casi imprescindible en buena parte de Europa. Sin embargo, mientras millones de hogares instalan nuevos equipos para combatir las altas temperaturas , la Unión Europea ya trabaja en un cambio profundo que podría transformar esta tecnología durante las próximas décadas. El motivo no está en el consumo eléctrico, sino en los gases refrigerantes. Aunque los equipos actuales son mucho más eficientes que hace unos años, la mayoría sigue utilizando refrigerantes fluorados que, si se liberan a la atmósfera, poseen un potencial de calentamiento global miles de veces superior al del dióxido de carbono.

Por ello, la normativa europea aprobada en 2024 establece una eliminación progresiva de estos gases y obliga al sector a buscar alternativas más sostenibles para los próximos años. © Magnific El problema no es el aire acondicionado, sino cómo produce frío La inmensa mayoría de los equipos actuales continúa utilizando el mismo principio físico desarrollado hace más de un siglo. Un refrigerante circula por un circuito cerrado, alternando entre estado líquido y gaseoso para absorber el calor del interior de la vivienda y expulsarlo al exterior. El sistema sigue siendo eficaz, pero depende de sustancias cuya liberación accidental supone un importante impacto ambiental. Existen alternativas como el propano o el amoníaco, pero tampoco están exentas de inconvenientes.

El primero es altamente inflamable y el segundo resulta tóxico, lo que limita su utilización en determinadas aplicaciones. Por esa razón, varios grupos de investigación están intentando eliminar por completo la necesidad de utilizar cualquier tipo de gas refrigerante. La refrigeración de estado sólido quiere cambiar las reglas La tecnología más prometedora recibe el nombre de refrigeración de estado sólido. En lugar de comprimir y expandir un gas, estos sistemas aprovechan materiales capaces de calentarse o enfriarse cuando se someten a determinadas fuerzas mecánicas, campos magnéticos o corrientes eléctricas.

Uno de los desarrollos más avanzados se está llevando a cabo en la Universidad del Sarre, en Alemania. Allí, un equipo liderado por el investigador Paul Motzki trabaja con una aleación de níquel y titanio que modifica su temperatura cuando recupera su forma original tras ser deformada, un fenómeno conocido como efecto elastocalórico. Según los primeros ensayos, el sistema podría reducir la temperatura de una habitación entre 5 y 10 grados utilizando menos energía que un aire acondicionado convencional. El proyecto cuenta con financiación europea y ya desarrolla prototipos junto a la empresa irlandesa Exergyn con la intención de probarlos en edificios reales durante los próximos años.

El aire acondicionado tradicional tiene los días contados en Europa. La UE quiere eliminar progresivamente los gases refrigerantes y ya se están probando sistemas que enfrían sin utilizarlos, mediante materiales especiales, electricidad o campos magnéticos. Aún tardarán años en… pic.twitter.com/3uDfK77lQe HTCMania (@htcmania) July 16, 2026 Hay varias tecnologías compitiendo por sustituir al aire acondicionado actual La refrigeración elastocalórica no es la única alternativa. La empresa estadounidense Mimic Systems desarrolla bombas de calor que trasladan el calor mediante materiales semiconductores y corriente eléctrica, eliminando completamente el uso de gases refrigerantes.

Por su parte, la alemana Magnotherm apuesta por sistemas magnetocalóricos, capaces de generar refrigeración mediante campos magnéticos. Sus primeros prototipos comenzarán a probarse en supermercados antes de llegar a aplicaciones domésticas. En Reino Unido, la startup Barocal trabaja con materiales plásticos especiales que modifican su temperatura cuando son comprimidos y descomprimidos. La empresa ha conseguido recientemente una importante ronda de financiación para acelerar el desarrollo comercial de esta tecnología.

Todavía queda camino antes de llegar a las viviendas Pese al enorme interés que despiertan estas investigaciones, los expertos insisten en que ninguna de estas soluciones está preparada para sustituir de inmediato al aire acondicionado convencional. Los prototipos funcionan en laboratorio y comienzan a probarse en edificios piloto, pero todavía deben demostrar su fiabilidad, durabilidad, coste de fabricación y facilidad de mantenimiento antes de llegar al mercado. Su futuro dependerá también de que grandes fabricantes como Daikin, Samsung, Mitsubishi Electric o Carrier decidan apostar por estas tecnologías y producirlas a gran escala. Mientras tanto, el aire acondicionado tradicional seguirá dominando el mercado durante los próximos años.

Sin embargo, la combinación entre la presión regulatoria europea y la necesidad de reducir las emisiones está acelerando una transformación que podría cambiar por completo la forma en que enfriamos nuestros hogares. Si estas tecnologías cumplen las expectativas, el futuro del aire acondicionado podría prescindir por primera vez de uno de sus elementos más característicos: los gases refrigerantes. Fuente: Xataka.