Durante los últimos años, una de las principales razones para huir del coche eléctrico como si portase el tifus estaba atada a la duración de las baterías. Si voy a tener que cambiarla entera en unos años porque ya no funciona, ¿para qué dar el salto? Lamentablemente para quienes tienen una cruzada antielétricos, es un cliché desfasado y cada vez más pruebas lo corroboran. Tras realizar un estudio, que después recogería el Wall Street Journal, una empresa de Data Science ha desvelado que el coche eléctrico conserva de media hasta un 95% de su autonomía original tras cinco años de uso.
La investigación cita, además, el caso de un Tesla Model 3 que corrobora esa capacidad mantenida incluso con 397.000 kilómetros de trayectos. Lo que dicen los expertos sobre las baterías de vehículos eléctricos ¿De dónde viene todo ese miedo, entonces? ¿Realmente es infundado? No exactamente. Durante los primeros compases del salto a los eléctricos, allá por 2011, uno de cada 12 vehículos necesitaba un cambio de batería.
Afortunadamente, gracias a los avances de la batería, desde 2022 esa tasa de sustitución ha caído hasta el 0,3%. El miedo a la necesidad de un reemplazo cuando ya ha pasado la garantía sigue ahí, especialmente porque eso supone desembolsar entre 5.000 y 16.000 euros por una batería nueva, pero lo que muchos no saben es que algunas marcas ya han empezado a ofrecer packs de reparación que sólo reemplazan los módulos defectuosos para que no tengas que desembolsar todo ese precio. Además, con las baterías volviéndose cada vez más eficaces y con precios que han caído un 90% desde 2010, el salto a un vehículo eléctrico va perdiendo fricción y lo que hasta ahora eran las aristas que frenaban tirarse a la piscina, van desapareciendo poco a poco. Donde sí hay razones para arquear una ceja es en el lado de la sostenibilidad, que pese a seguir vendiéndose como un salto a energía verde, en realidad tiene una huella más que considerable por la cadena de suministros necesaria y la extracción descontrolada de materias primas en regiones pobres.
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