En el panel sobre la resistencia antimperialista de pueblos y Gobiernos de la región, la investigadora iraní afirmó que su país logró ejercer un veto espacial en el estrecho de Ormuz, y garantizó que las bases de Estados Unidos en la región dejaran de ser refugios seguros para quienes las albergaban, reportó Breakthrough news. Mohammadi señaló que se debe utilizar la posición geográfica estratégica para presionar al sistema imperial estadounidense. Por su parte, Keiko Yonaha, del colectivo «No More Battle of Okinawa» (No más batalla de Okinawa), expuso la larga trayectoria de la lucha de la prefectura japonesa contra las bases de Washington y los peligros que entrañan las amenazas de guerra en torno a Taiwán. Subrayó que los frecuentes ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Japón, la venta de armas y las constantes alusiones a posibles ataques de China son factores que, lejos de brindar seguridad a la población, aumentan las tensiones en la región.
Yonaha advirtió que el país podría verse arrastrado a la guerra si el gobierno del Partido Liberal Democrático (PLD) permanece en el poder, y añadió que Tokio debe luchar por el derecho a la autodeterminación, el autogobierno y la dignidad nacional. La activista filipina Corazon Valdez Fabros, del Buró Internacional de la Paz y la coalición STOP the War, analizó cómo su país está siendo transformado en una plataforma logística y de bases para la planificación bélica liderada por Estados Unidos en la región de Asia-Pacífico, donde el gasto militar y las infraestructuras de doble uso desplazan a las necesidades sociales. Explicó cómo la nación norteña intenta incrementar la venta de armas en la región garantizando la interoperabilidad de la tecnología militar, para obligar a los países asiáticos a adquirir su armamento y prestar sus territorios como pistas de aterrizaje estratégicas y corredores logísticos de doble uso. La activista mencionó como ejemplos cruciales el Corredor Económico de Luzón, que posee un claro potencial de doble uso, y la iniciativa Pax Silica, que se presenta explícitamente como una medida para contrarrestar a China. «Pedimos que Filipinas mantenga una neutralidad auténtica y adopte una política exterior independiente, se trata de una comunidad de personas, no de una zona de combate», afirmó.
Por su parte, Meei Shia Chen, de la Asociación de Educación Diaoyutai, de Taiwán, se refirió al alcance político, militar e ideológico de Estados Unidos sobre su país, así como la resistencia ejercida por un grupo pequeño pero comprometido de activistas, dijo. Subrayó, en ese sentido, que el sistema educativo, los medios de comunicación, los programas de estudios en el extranjero y la formación de élites proestadounidenses son algunos de los métodos que utiliza Washington para mantener su hegemonía, a lo que se suma el fomento del anticomunismo y del sentimiento antichino. También relató la historia de resistencia de su organización, que lucha contra el intento de transferencia de las islas Diaoyutai de Estados Unidos a Japón y contra el acoso a los pescadores de la zona. nmr/lrd