DIGI firma el peor debut en bolsa desde la salida de Telepizza en 2016

DIGI firma el peor debut en bolsa desde la salida de Telepizza en 2016

DIGI no tuvo el estreno bursátil que esperaba. La operadora rumana empezó a cotizar con fuerza, llegando a 6 euros por acción, un 7,1% por encima de los 5,60 euros fijados para su OPV. Sin embargo, la fiebre inicial fue bajando durante la jornada y la acción cerró la sesión en 5,15 euros, un descenso del 8,04% frente al precio de colocación. Según Cinco Días, ese cierre convierte el debut de DIGI en el peor estreno bursátil en España desde Telepizza en abril de 2016, que cayó un 19,4% en su primer día como cotizada.

Del arranque con subidas al cierre en rojo La llegada de DIGI a la bolsa española siguió el patrón de muchas compañías que empiezan a cotizar. Se estrenan rápidamente por encima del precio de salida y después terminan cerrando el día bastante por debajo. En este caso, DIGI experimentó una subida superior al 7% y terminó cerrando en 5,15 euros, por debajo del precio de la OPV. El precio de la acción no aguantó el primer día.

La compañía llegaba con una operación sobresuscrita unas cuatro veces, con compromisos de unos 1.300 millones de euros, más de 50 inversores institucionales y una oferta de 287 millones de euros. La comparación incómoda con Telepizza DIGI se coloca en una lista no muy agradable. Varios medios hablan del peor estreno en bolsa desde que Telepizza se desplomara un 19,4% en su debut de 2016. En este caso, DIGI ha cerrado su primera sesión con un retroceso del 8,04%.

El dato es preocupante porque DIGI llegaba en un escenario de fortaleza: más clientes, expansión de fibra, despliegue móvil propio y una posición cada vez más relevante en el mercado español de telecomunicaciones. Una OPV con demanda, pero también con dudas Eso sí, el mal debut no quita el éxito financiero para DIGI, que pudo captar 287 millones de euros en su tamaño base, con una ampliación de capital de 150 millones destinada a financiar crecimiento y reducción de deuda. La compañía también consigue inversores institucionales relevantes y la entrada de la familia dueña de Mayoral, que se habría hecho con cerca de un 6% del capital. No obstante, el mercado vio los riesgos de la compañía.

Esta no prevé repartir dividendos antes de 2030, mantiene un plan de inversión muy exigente y opera en un sector donde el crecimiento de clientes no siempre se traduce en un retorno de caja positivo. Una primera sesión no decide toda la historia Un mal debut en bolsa no implica nada sobre la evolución futura de la compañía cotizada. Hemos visto decenas de valores que arrancan mal y recuperan con resultados mientras que otros empiezan fuertes y se desinflan después. Sin embargo, es un toque de atención a DIGI que en los próximos meses tendrá que demostrar que cumple su plan de despliegue, mantiene el ritmo de crecimiento y consigue rentabilizar su negocio.