Suárez destacó las profundas raíces históricas entre ambas naciones y su fortalecimiento en los últimos tiempos con el intercambio constante de delegaciones, la asistencia técnica como símbolos tangibles de una amistad duradera. Subrayó la necesaria ampliación de la cooperación en el área científica y agrícola en el contexto actual. Como referente importante de los vínculos históricos y la solidaridad, la diplomática recordó a los más de cinco mil estudiantes etíopes formados en Cuba (etiocubanos) y que constituyen el puente entre las dos naciones. Otro momento importante que afianzó la amistad fue en 1977 cuando tropas internacionalistas cubanas apoyaron a las locales contra los intentos anexionistas externos.
En la contienda cayeron 163 combatientes caribeños y sus rostros centran un monumento en el Parque de la Amistad Etiopía-Cuba en esta capital. mh/nmr