La búsqueda del máximo ahorro en el presupuesto mensual ha convertido a las estaciones de servicio automáticas y de bajo coste en la opción preferida por millones de conductores en España. Ante unos precios del crudo que no dejan de fluctuar, pero casi siempre al alza, lo más inteligente es recurrir a estas gasolineras para ahorrarte unos cuantos euros. Ahora bien, la parte menos positiva es que estos lugares funcionan de una manera bastante particular y que hace que el cliente se lleve, en muchas ocasiones, un susto al entrar en la app de su banco. Lo que hacen es totalmente legal, claro está, pero retiene un saldo que mucha gente no espera.
Precargo de 100 euros Las quejas recopiladas por las principales asociaciones de consumidores en España muestran que el problema no está en el precio del combustible en sí, que también. En este caso, el culpable es el propio terminal en el que hacemos el pago, y cómo este realice los cobros. Al introducir la tarjeta de crédito o débito en el surtidor automático antes de descolgar la manguera, el sistema informático de la gasolinera no sabe qué cantidad de combustible vas a repostar. Para protegerse contra posibles impagos o tarjetas sin fondos, la plataforma activa de forma automática un protocolo denominado preautorización bancaria.
Con ello, el terminal solicita a tu banco la congelación cautelar de un importe fijo estandarizado, que habitualmente oscila entre los 100 y los 120 euros. El banco verifica que dispones de ese dinero y, de forma instantánea, retiene ese saldo. Si solo vas a llenar el depósito con 40 euros, el sistema informático retiene los 120 euros íntegros en tu cuenta de manera provisional. Sistema SEPA El verdadero problema para el consumidor comienza una vez que finaliza el repostaje y se coloca la manguera de nuevo en su sitio.
En ese instante, el surtidor emite la orden con el importe real consumido, pero la liberación del dinero sobrante no siempre es inmediata. Así funciona el sistema de pago, paso a paso: - Confirmación del cargo real: Una vez que el surtidor registra el gasto exacto (por ejemplo, los citados 40 euros), envía la notificación de cobro definitivo a la entidad emisora de la tarjeta. - Retraso en la orden de liberación: Aunque las reglas operativas de las pasarelas de pago estipulan que la retención de los 80 euros restantes debería anularse en cuestión de segundos, los protocolos de verificación entre servidores de distintas entidades pueden demorar este proceso. - Impacto en la cuenta: En el peor de los escenarios, debido a la falta de sincronización en los sistemas de compensación bancaria del espacio europeo (SEPA), el dinero sobrante puede permanecer congelado en tu cuenta durante un periodo que va desde las 24 horas hasta los varios días hábiles, impidiéndote disponer de tu propio dinero para otros pagos. Pero el usuario no está completamente indefenso ante este automatismo bancario. Existen pautas muy sencillas para evitar este problema.
La recomendación principal es, siempre que la gasolinera disponga de ella, realizar el pago directamente en la caja central de la tienda o a través de la aplicación móvil oficial de la marca. Al pagar en caja o mediante la app tras haber seleccionado el importe exacto de forma previa, el datáfono procesa la transacción como un cobro directo y cerrado, eliminando de raíz la necesidad de retener ese saldo. Asimismo, los expertos aconsejan el uso de tarjetas de crédito en lugar de débito para estos fines específicos.