Sí, era la final de sus vidas. Una partido que cambiará para siempre la historia de un país y de una generación. España ya no tendrá que mirar a 2010 como un recuerdo irrepetible. La selección de Luis de la Fuente escribió su propia página de oro en el MetLife Stadium y conquistó el segundo Mundial de su historia frente la Argentina de Leo Messi.
Un gol de Ferran Torres al inicio de la segunda parte de la prórroga hizo justicia porque España no lo había dejado de intentar y la albiceleste no había ni tirado a puerta. Un triunfo más que merecido que quedó corto gracias a una exhibición de paradas del Dibu Martínez. De la Fuente no hizo cambios y repitió el once esperado, el mismo que en los dos últimos partidos, con Lamine Yamal y Porro, que llegaban entre algodones. Porque nadie se quiere perder una final de un Mundial.
Y menos el extremo azulgrana, que tuvo la primera gran ocasión del partido. Combinó con Olmo, que ejerció de 10 y siguió brillando también en la final, y tras el remate Lamine entre Lisandro y el Dibu evitaron el primero de España cuando no se habían llegado a los cinco minutos de partido. Argentina se sentía sometida. El control era español.
Y los jugadores albicelestes iban detrás del balón. Hasta que se hartaban. Como Mac Allister, a quien Vincic perdonó la primera amarilla antes del cuarto de hora por una dura entrada sobre Olmo. El arbitró puso el listón alto y los argentinos jugaron al límite.
Nada inesperado. De hecho, la primera amonestación no fue hasta el minuto 40 para Lisandro Martínez, que se marchó lesionado antes de acabar el primer tiempo. Los de Scaloni llegaron al descanso sin un solo tiro, ni una sola ocasión creada. España tampoco pudo generar mucho más a pesar del dominio.
Un disparo centrado de Oyazabal desde la frontal que bloqueó el guardameta y un tiro cruzado desde la izquierda de Cucurella que pasó a un palmo del poste. Si alguien merecía más, era la selección española. Y también fue así tras el espectáculo musical del descanso. Messi se fue a buscar espacios por la derecha y Scaloni metió a Paredes para intentar disputarle el balón a España, aunque lo primero que hizo es dejar un recado a Rodri que le costó la amarilla.
Antes, Baena ya había avisado con un disparo desde fuera del área que detuvo el portero. España seguía siendo protagonista. Olmo sorprendía desde la segunda línea y en una de estas centró atrás buscando a Cucurella, pero la defensa argentina se anticipó. El egarense también probó al Dibu desde la frontal, pero el meta del Aston Villa logró enviar a córner.
Llegó otra ocasión más clara, un cabezazo de Ferran a centro de Lamine que otra vez se encontró con el arquero argento, el gran protagonista del segundo tiempo. Y es que el Dibu no dejó de atajar hasta el final. Intervino en un disparo de Pedri, un zapatazo de Cubarsí y un testarazo de Laporte. No había manera de superarle.
Ver ficha partido España: Unai Simón, Porro, Cubarsí, Laporte (Eric Garcia, 99’), Cucurella; Rodri (Zubimendi, 99’), Fabián (Pedri, 62’), Olmo (Merino, 75’); Lamine Yamal, Oyarzabal (Ferran, 62’), Baena (Williams, 75’). Argentina: E.Martínez; Montiel ( N.Molina, 58’), Cuti Romero (F. Medina, 70’), Lisandro (Otamendi, 44’), Tagliafico; De Paul (Simeone, 70’), Enzo, Mac Allister, Nico González (Paredes, 46’); Julián Álaverez (Senesi, 102’) y Messi. Goles: 1-0, Ferran Torres (106’) Árbitro: S.
Vincic (ESL). Amonestó a Lisandro Martínez (40’), Paredes (51’), Mac Allister (112’) y expulsió por doble amarilla a Enzo Fernández (83’ y 92’). Espectadores: 80.663 en el MetLife Stadium. La final subió de tono y Enzo se autoexpulsó con una entrada durísima a Cubarsí en el añadido del segundo tiempo, cuando ya se preveía la prórroga.
Aunque a España le quedó una última ocasión. Una falta en la frontal que ejecutó muy bien Lamine, ajustando al palo. Pero volvió a aparecer el Dibu, el gran protagonista de la final. Martínez, ya en el tiempo extra, sacó una mano abajo para desviar un centro de cabeza de Nico Williams, que marcó poco después.
Un gol que parecía legal, pero que Vincic anuló por una presunta falta de Merino a Otamendi previa al remate del navarro que vieron él y los argentinos. Pero quedó olvidado solo empezar la segunda parte de la prórroga. La fe de Nico Williams le hizo luchar un balón que caía del cielo en la línea de fondo, metió las trenzas para dejar atrás y entró con todo Ferran Torres para meter el gol de su vida con la izquierda. No había conseguido marcar en este Mundial y se estaba guardando el gol para la final.
De hecho, al Tiburón, el Iniesta de 2026, le anularon el segundo por un fuera de juego milimétrico. La Roja se dedicó a tener el balón mientras Argentina intentó reaccionar con dos disparos de Messi y un remate de Simeone que no encontraron portería. La segunda estrella ya no es una obsesión ni una promesa. Desde esta noche forma parte del escudo de la selección española y de su historia.