Los sueños de Ada Victoria Molina comenzaron en un hogar humilde de Chontales, zona central de Nicaragua. Creció sin la figura de un padre y vio a su madre enfrentar sola las dificultades para sacarla adelante. En medio de las limitaciones económicas, convertirse en médica parecía una meta inalcanzable. Pero las oportunidades cambiaron su historia. «Siempre he dicho que oportunidades hemos tenido, y yo he sido una de las personas que se ha beneficiado de los programas de Gobierno, desde el Instituto Nacional de Excelencia Académica, la Beca Alba y el apoyo durante toda mi formación universitaria»; comentó Molina.
Con esfuerzo y dedicación, Ada ingresó a la carrera de Medicina y hoy es la primera profesional de la salud en su familia. Actualmente cursa el tercer año de la especialidad de Neurología en el Hospital Escuela Manolo Morales Peralta, donde atiende pacientes remitidos desde todo el país. «Lo mejor es cuando un paciente te agradece. Esa es la mayor satisfacción que uno puede recibir»; agrega. La vocación de servir en salud a Nicaragua La historia de Ada también refleja el fortalecimiento del sistema público de salud y la formación de nuevos especialistas para atender las necesidades de las familias nicaragüenses. «Las residencias son una gran oportunidad.
No pagamos por especializarnos; recibimos una beca salario que nos permite seguir preparándonos y servir mejor a nuestro pueblo.» En estos 19 años, Nicaragua pasó de 33 a 79 hospitales públicos, consolidó una red de 173 centros de salud y 1,432 puestos de salud. La incorporación de tomógrafos, resonadores magnéticos, angiógrafos, quirófanos inteligentes, medicina nuclear y modernos laboratorios ha fortalecido la capacidad diagnóstica y el acceso a tratamientos especializados en todo el país. Los servicios también crecieron en áreas como oncología, cardiología, neurología, neurocirugía y nefrología. Solo en 2025 se realizaron 616 mil 373 sesiones de diálisis y hemodiálisis, treinta y dos veces más que en 2006.
Ada Victoria Molina y su dedicación en salud Nicaragua es, además, el único país de Centroamérica que realiza cirugías para corregir malformaciones congénitas dentro de la red pública y continúa fortaleciendo la atención especializada mediante el Centro Nacional de Salud Mental y Atención a las Adicciones. «Ahora muchos estudios ya no están concentrados en Managua. Eso permite atender a los pacientes con mayor rapidez y ofrecerles mejores oportunidades.» La historia de Ada Victoria Molina demuestra que una oportunidad puede cambiar una vida. Hoy forma parte de una nueva generación de especialistas que sirve al pueblo nicaragüense, mientras el país continúa fortaleciendo un modelo de salud gratuito con un nuevo capítulo que se escribe con la construcción del hospital público número 80.