Olvida el debate sobre la dificultad hardcore. El creador de Spelunky 2 asegura que sufrir en sus juegos es como comer comida muy picante

Olvida el debate sobre la dificultad hardcore. El creador de Spelunky 2 asegura que sufrir en sus juegos es como comer comida muy picante

Todos hemos jugado en algún momento de nuestras vidas a algún título que ha provocado que quisiéramos estampar el mando contra la pared del cabreo y la frustración que nos provocaba por su endiablada dificultad. Alguien que es muy consciente de ello es Derek Yu, el creador de la saga Spelunky, cuyas entregas son capaces de desesperar a cualquiera por lo exigentes que se vuelven en determinados momentos y lo tremendamente fácil que es morir. Aun así, hace unos años llegó a confesar que a él no le gusta catalogar a este tipo de propuestas como "hardcore", ya que prefiere apodarlos como "espinosos". Según quiso matizar, un juego con estas características no tiene como objetivo principal fastidiar o castigar a los jugadores, sino más bien situarlos en un estado de concentración absoluta para que sientan que todo lo que hacen es realmente importante de principio a fin.

De esta manera, sería como hacerles sentir que el mundo que están recorriendo existe realmente. Eso no quita que sea plenamente consciente de que no todo el mundo está a favor de este tipo de dificultades, lo que le llevó a realizar una analogía un tanto peculiar al decir que jugar a esta clase de aventuras es como empezar a comer comida muy picante, en el sentido de que es un gusto que vas desarrollando poco a poco. Los juegos espinosos no gustan a todo el mundo. Es como la comida amarga o picante: es un gusto adquirido que tienes que ir desarrollando.

Sin embargo, a la gente que le gusta el picante, le encanta de verdad. Si estás empezando tu viaje con la comida picante, no logras saborear el plato, solo sientes el ardor y el dolor. Del mismo modo, los juegos espinosos generan muchísimo entusiasmo entre sus fans, pero para la gente que aún no ha llegado a ese punto, simplemente pueden parecerles difíciles. A esto añadió que él no come comida picante para sentir dolor, sino que siente que es capaz de despertarle y darle acceso a sabores interesantes que no puede encontrar en ningún otro lugar.

Asimismo, afirmó que el sabor es lo que verdaderamente hace que la comida picante sea buena, lo que supone que resistir el ardor se vuelve más sencillo con el tiempo a medida que experimentas más con él, como sería dedicarle muchas horas a esos juegos que pueden resultar un hueso muy duro de roer. En VidaExtra | ¿A qué jugar cuando no sabes a qué jugar?