La oriental provincia cubana de Santiago es famosa por sus carnavales y otras fiestas, como la del fuego, donde se ponen de manifiesto la idiosincrasia caribeña, y el colorido y simpatía de sus habitantes. Santiago de Cuba tuvo su supremacía, antes que La Habana, en el sistema administrativo de la colonización española. Sin embargo, en la actualidad conserva tantos encantos que se convierte en un lugar ideal para visitar. Allí se encuentran las montañas más altas de Cuba, como el Pico Turquino (mil 974 metros), el verdor del paisaje, lo típico de su ciudad, la religiosidad del Santuario de El Cobre y, sobre todo, la vida y alegría de su gente.
Corría 1795 cuando ya se registraron carnavales como fiestas patronales, en honor de San Santiago, para el Corpus Christi y para la carnestolenda (tres días previos al miércoles de ceniza). Estas celebraciones provenían de la colonia española. Al principio el carnaval dividía sus programas de acuerdo con la sociedad y sus clases, con clubes privados deparados a sectores pudientes y los más movidos en los barrios populares, en especial en La Joya y los Pepines, donde la gente se disfrazaba de colores vivos. Entonces apareció una tradición de rivalidad fraterna para demostrar quien tenía los más bellos trajes.
Julio resultó el mes para estas fiestas, también un período de acontecimientos históricos y culturales, pero el carnaval siempre fue muy esperado. De los orígenes en procesiones religiosas se traslado a una fiesta popular que tenía como escenarios las principales calles y vueltas alrededor de La Catedral. Luego se incorporaron los cabildos y grupos de parrandas con canciones típicas, momento que los esclavos aprovechaban para organizar fugas. En medio de carnavales también se desarrolló el hecho más importante de la historia reciente cubana, el asalto al cuartel Moncada en 1953, encabezado por Fidel Castro (1926-2016).
Lo mas llamativo está en el toque de sus tambores, corneta china, el quinto y la campana entre otros instrumentos que permiten a los santiagueros bailar conga por las calles, acción conocida como arrollar. Preferidas por los asistentes están las congas de San Pedrito, San Agustín, Paso Franco, Alto Pino, El Guayabito y, muy en especial Los Hoyos, la más conocida. El Carnaval de Santiago de Cuba se llevó a las calles a inicios del siglo pasado y desde entonces quedó en la memoria cultural de los cubanos, aunque sus orígenes se recuerdan como un fuerte impulso para la nacionalidad y el criollismo. Fundada en 1515, entre las primera siete villas de Cuba, Santiago resulta una de las más pintorescas ciudades del país.
Por su geografía privilegiada fue la primera capital de Cuba hasta 1556, cuando se designa a San Cristóbal de La Habana como capital. ga/rfc