Espacio para uno y 800 CV: Así era el coche eléctrico del tamaño de un carrito de la compra que se adelantó a su tiempo

Espacio para uno y 800 CV: Así era el coche eléctrico del tamaño de un carrito de la compra que se adelantó a su tiempo

Coches Eléctricos Espacio para uno y 800 CV: Así era el coche eléctrico del tamaño de un carrito de la compra que se adelantó a su tiempo Sus características crearon una gran expectación, pero el proyecto no pudo pasar de unos cuantos prototipos fabricados de forma artesanal. El pequeño coche eléctrico sorprende por sus dimensiones. Commuter Cars Fran Cabrera 20/07/2026 09:00 Actualizado a 20/07/2026 09:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora El diseño de coches eléctricos ha pasado por caminos muy audaces antes de llegar a las berlinas y los SUV de hoy en día. A principios de los 2000, cuando la movilidad de cero emisiones todavía era algo casi utópico para el gran público, surgió una de las propuestas más desconcertantes de la ingeniería automotriz. Un proyecto norteamericano que no sólo desafiaba las leyes de la proporción, sino también los límites del rendimiento dinámico en entornos urbanos: el Commuter Cars Tango . Este singular vehículo proponía una solución extrema a los problemas de tráfico y estacionamiento en las grandes ciudades.

Con unas dimensiones que apenas superaban las de un carrito de la compra grande, su carrocería escondía una configuración digna de los superdeportivos más exclusivos, firmando una hoja de especificaciones técnicas tan difícil de creer como de manejar sobre el asfalto. El Tango ocupaba el espacio de una moto en un carril. Commuter Cars Una silueta imposible para sortear el tráfico urbano El concepto detrás del desarrollo del Tango se basaba en optimizar el espacio que ocupa una sola persona. Alrededor del 90% de los desplazamientos diarios al trabajo se realizan con un único pasajero a bordo, lo que llevó a sus diseñadores a concebir una carrocería con la mitad de anchura que la de un turismo compacto convencional.

Esta forma permitía una disposición de asientos en tándem, situando al eventual pasajero justo detrás del conductor. Algo que recuerda al Renault Twizy , pero en una cabina más estrecha. Semejante arquitectura aportaba ventajas prácticas sin precedentes en el plano urbano. En algunas zonas de los Estados Unidos, el vehículo era legalmente capaz de avanzar en paralelo junto a otros automóviles dentro del mismo carril, como si se tratase de una motocicleta.

En lo que respecta al estacionamiento, el Tango era capaz de aparcar de forma perpendicular a la acera, ocupando tan solo una cuarta parte de una plaza convencional. Sin embargo, lo verdaderamente disruptivo de esta propuesta no residía en su curiosa forma, sino en la mecánica oculta bajo su reducida estructura. El Tango era capaz de aparcar en oblicuo. Commuter Cars Cuatro motores eléctricos y una potencia de superdeportivo A diferencia de los microcoches tradicionales de la época, que solían recurrir a pequeños motores de motocicletas para mantener el peso y los costes bajo control, el Tango apostó por una electrificación total de altas prestaciones.

Los ingenieros de Commuter Cars equiparon al modelo con un esquema de 4 motores eléctricos independientes, encargados de enviar el par motor a cada una de las ruedas de manera directa. La cifra final de rendimiento declarada por la compañía ascendía a 805 CV de potencia. Esta cifra, que hoy en día continúa estando reservada para superdeportivos eléctricos de tiradas muy limitadas, registraba una aceleración teórica de 0 a 100 km/h en poco más de 3,5 segundos con una velocidad máxima autolimitada de unos 200 km/h. Estos registros generaron de inmediato un gran escepticismo entre los analistas del sector, que dudaban de la viabilidad de gestionar esa potencia en un vehículo con una distancia entre vías tan reducida.

Lo vieron como una máquina al límite de lo gobernable. El proyecto no pasó de la fase de prototipos. Commuter Cars Un proyecto ilusionante, pero inacabado La presentación comercial del Tango en 2005 tuvo gran repercusión mediática. El proyecto captó la atención de grandes fortunas y personalidades como el actor George Clooney, que se hizo con la primera unidad de producción salida de las instalaciones de la marca.

Este respaldo sirvió para avivar las expectativas de una pequeña firma que aspiraba a revolucionar la movilidad. A pesar de la expectación inicial y del innegable atractivo que suponía contar con tracción integral y una entrega de potencia instantánea en un formato ultracompacto, Commuter Cars no logró asegurar la viabilidad comercial ni la capacidad industrial necesarias para establecer una cadena de montaje a gran escala. El actor George Clooney adquirió la primera unidad. Commuter Cars La complejidad técnica asociada a la estabilización de un vehículo tan estrecho a altas velocidades, sumada a unos costes de producción prohibitivos que alejaban el precio de venta de la realidad de la mayoría de usuarios acabaron con el proyecto antes de superar la fase de prototipos y de producción artesanal limitada.

El Tango quedó relegado a los anales de la historia como un fascinante ejercicio de audacia técnica que, si bien demostró las infinitas posibilidades de las tecnologías eléctricas, se adelantó a un mercado que todavía no estaba preparado para entender su propuesta. Temas Coches Eléctricos