España se merecía una recepción a la altura de lo sucedido 20 años antes, cuando en 2010 se conquistó la primera estrella, y el país no defraudó. Una marea roja inundó las calles de Madrid para terminar congregándose en Cibeles, donde se puso el colofón a un día repleto de emociones para celebrar nada menos que la consecución del Mundial.na antes. En total se contaron más de 2 millones de personas que vieron de cerca a sus ídolos, les ofrecieron regalos y hasta pancartas, como la que anunciaba la pelea entre Paredes y Gavi en la Velada del Año VII de Ibai, que estuvo en Cibeles, donde se montó una muy grande. Tuvo un día repleto la expedición, liderada por Luis de la Fuente.
Aterrizó al medio día tras un viaje de más de 7 horas, de fiesta y de poco descanso. Las caras al aterrizaje mostraban una felicidad de pocos precedentes y unos ojos también que delataban pocas horas de sueño, pero la adrenalina del momento dio para mucho aguante. Arrancó la selección visitando la Casa Real y escuchando las felicitaciones del Rey Felipe VI, presente el día anterior en la final, igual que Pedro Sánchez, que no se perdió la puesta en escena en la Moncloa. Concluidos los actos protocolarios, el momento más esperado, el juntar a la afición y a los jugadores.
Un autocar que recorrió casi 7 kilometros en un mar de camisetas rojas y blancas, pues la segunda equipación triunfo como ningun “¡Viva la madre que me parió! ¡Viva la madre que los parió! ¡Viva el Rey y viva España!”, gritó eufórico Rodri, recibido con un pasillo entre todos los jugadores y con la Copa en brazos y reivindicando a Ferran, un jugador que “es muy importante para este grupo, muy importante para mí. Quizás un jugador que ha sido muchas veces injustamente tratado y que hoy es historia del fútbol español”. 4“Gracias España por apoyarnos y por estar aquí, por vivir tan de cerca nuestro éxito. Juntos somos más fuertes”, destacó Luis de la Fuente, manteado por sus futbolistas sobre el escenario. Una fiesta que dirigió como se esperaba Cucurella, tocando la batería y hasta bailando.
Fue uno de los más ovacionados, como Mikel Merino o un Pau Cubarsí que sorprendió al salir bajo el tema ‘Mi gran noche’ de Raphael. Borja Iglesias cantando un rap de KASE-O y hasta haciendo de DJ Panda y Oyarzabal recogiendo del cajón de los recuerdos esa ‘Potra salvaje’ que los acompañó a levantar la Eurocopa en 2024. No tanto Lamine Yamal, que optó por tener un perfil bajo tras sacarse los ‘pasos prohibidos’ en su entrada al escenario. Entre tanto jolgorio, y tras actuar Aitana Ocaña y cantar su ‘Superestrella’ que acompañó a la Roja tras cada victoria en este Mundial, hubo un momento especial para acordarse de María Caañamo, la niña de 13 años que falleció y que era conocida como la ‘Princesa futbolera’.
Queríamos acordarnos de ella, nos dejó hace poco. Un aplauso para ella”, pidió Rodri, a la vez que logró que todos los presentes corearan su nombre. Terminó todo como casi 24 horas antes. Recreando como se levantó la segunda Copa del Mundo.
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