En 2011, el profesor de secundaria Richard Appiah Akoto se encontró con un problema. Sus alumnos debían demostrar en un examen nacional que sabían utilizar un ordenador, así que Tecnologías de la Información y la Comunicación se convirtió en una asignatura a impartir. En cualquier otro instituto esto sería lo más normal del mundo, pero en este centro público del sur de Ghana planteaba un problema: no tenían ordenadores. El profesor se enfrentaba al desafío de enseñar informática a unos adolescentes que, de no aprobar ese examen, no podrían seguir estudiando, así que se agarró a la solución más simple.
Si no podía tener un ordenador en clase, la pizarra sería el ordenador. Sin importar si tocaba hablar de teclados, cableado o Microsoft Word, Akoto los dibujaría en la pizarra. Una captura de pantalla hecha con tiza Dedicando 30 minutos antes de cada clase para preparar los dibujos y poder enseñar a los chavales cómo había que conectar los cables, enfrentarse a las ventanas de diálogo de Windows, o incluso para qué servían todos los iconos de Microsoft Word -y teniendo que borrarlo todo después para dejar la pizarra lista a la siguiente clase-, Akoto se pasó 7 años lidiando con aquellos dibujos. Allá por 2018, decidió subir una de las fotos de la pizarra a su Facebook sin mayor intención que compartirla con familiares y amigos, hasta que un conocido de cierto renombre en Ghana la compartió entre sus 140.000 seguidores y se hizo viral.
En tu cabeza, probablemente el resultado ahora mismo es que llegó Microsoft y entregó ordenadores para todos los niños y cantaron y bailaron felices alrededor del palé con el logo de Windows, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, el propio Akoto reconoció que a las buenas intenciones y los mensajes con cientos de likes le siguió la indiferencia más absoluta en lo que a cumplir promesas se refiere. Tras dos meses y varias reclamaciones, Microsoft anuncia la entrega de 27 portátiles, un proyector y mobiliario para que puedan montar un aula de informática en condiciones. Lo más preocupante de la situación es que, de los ocho institutos de la zona, sólo al de Akoto le tocó la lotería de las redes sociales.
El resto siguieron examinándose de forma arcaica a un examen que, ni siquiera ante la viralidad de la foto, se cambió lo más mínimo. La normativa no recibió ni un solo cambio pese a que hay más aulas sin electricidad y agua corriente que ordenadores disponibles para los alumnos. Imagen | GameStar