Splatoon Raiders es el final del camino para todos los modos historia de la saga y una obra maestra del bucle diminuto

Splatoon Raiders es el final del camino para todos los modos historia de la saga y una obra maestra del bucle diminuto

Es muy curiosa la posición de Splatoon dentro del catálogo de IPs de Nintendo. La compañía cuenta o bien con titanes de primer nivel dentro de las propiedades intelectuales como Mario y Pokémon que son conocidos en todo el mundo, o bien con otras cosillas menos populares que de vez en cuando intenta empujar hacia el siguiente escalón (como sucedió con Star Fox o Donkey Kong en tiempo reciente). Sin embargo, los calamares pertenecen a una tierra de nadie envidiable por la inmensa mayoría de la industria, pero que en absoluto el primer plano que quizás Nintendo querría. No es un secreto porqué sucede esto: Splatoon es popularísimo en Japón y no a tal nivel fuera de sus fronteras.

Si cogemos las franquicias más importantes de Nintendo y las entregas más vendidas en Switch como son Mario Kart, Animal Crossing, Zelda, Pokémon o Smash Bros, habiendo vendido todas ellas más de 38 millones según datos oficiales de la propia Nintendo, el porcentaje de copias vendidas en Japón se sitúa entre el 15 y el 25% del total. El caso de Splatoon, que ha colocado en torno a 30 millones de copias, tiene entre el 40 y el 50% de ventas totales procedentes del país del sol naciente. Podemos intentar racionalizarlo, y es fácil encontrar varias razones para que suceda esto: estilo visual, humor y diseño de personajes bastante japonés, shooter multijugador que logra permear en Japón mientras en occidente ese hueco está más lleno con títulos de disparos tradicionales, o simplemente una mayor comunidad local que crea un efecto bola de nieve. Un juego ideal para el verano A la espera de que títulos como Fire Emblem: Fortune's Weave, The Duskbloods o especialmente el remake de Ocarina of Time aterricen en esta segunda mitad del año, Nintendo ha optado por llenar el calendario con juegos variados y más "fresquitos" como Rhythm Heaven Groove, Yoshi and the Mysterious Book y Star Fox.

En medio de esta planificación, y tras un Splatoon 3 que arrancó algo flojo tras necesitar de algunas actualizaciones para superar la sombra de la anterior y exitosa entrega, quizás el más interesante (con permiso de esa genialidad que es Yoshi y desde el punto de vista de industria) sea Splatoon Raiders. Esto es así porque de este tetraplete estival, es indudable que estamos frente a la franquicia que más se sale de su zona de confort. Abandonamos el shooter multijugador por una experiencia en solitario o cooperativa, que tira del hilo creado con ese genial modo de juego PvE por oleadas titulado Salmon Run. No es la primera vez que Splatoon coquetea con el "modo historia", pero en la que finalmente se compromete por completo.

Los modos héroe de Splatoon 1 y 2 no dejaban de ser una especie de tutorial, mientras que la Octo Expansión de la segunda entrega, fue un ambicioso DLC celebrado por los usuarios. Tras esto llegaría un modo en solitario más ambicioso para la tercera entrega con El regreso de los mamíferos, y finalmente el DLC La cara del Orden fusionó la fórmula de movilidad de Splatoon con mecánicas roguelite. Pero Splatoon Raiders es otra cosa distinta. Búsqueda de tesoros...

Mientras subes de nivel El título nos propone una nueva localización llamada Islas Espiralita, y un enfoque que fusiona todo lo que Splatoon nos ha dejado jugar fuera de sus batallas multijugador. Tras quedarnos varados en un archipiélago con el Clan Surimi, nos pondremos a luchar contra salmónidos en todo tipo de niveles para conseguir tesoros. En ocasiones serán oleadas básicas, pero en otras pantallas la jugabilidad estará centrada en el plataformeo o directamente en desafíos de habilidad para ciertas habilidades disponibles. Nintendo ha hecho un esfuerzo bastante potente a la hora de intentar explicar a los jugadores qué es Splatoon Raiders.

No sé si vino motivado por lo enigmática de sus presentación inicial y las dudas que levantó sobre qué era realmente, o simplemente las ganas de empujar la saga en occidente. Con un Nintendo Direct propio y varios anuncios adicionales durante estos meses, lo normal es que nadie tuviera dudas. Y más cuando se trata de un "Mario" de Splatoon. Claro que tenemos las mecánicas de tinta, o las armas emblemáticas de la franquicia, pero en esencia estamos frente a un videojuego en el que (especialmente si juegas en solitario) tienes que pasarte pantallas y coleccionar objetos.

Es cierto que hay una capa de crafteo con los ítems conseguidos, y otra de encontrar tu build entre tanques, artefactos y mejoras, así como un claro componente de acción siendo el principal protagonista, pero es el ritmo de juego el que creo que habla más de qué es Splatoon Raiders. Gran variedad de builds Durante estos días jugando al título, me encontré con un videojuego perfecto para sesiones cortas haciendo tiempo mientras cocinaba, en ratos muertos mientras esperaba a alguien o como forma de desconectar rápidamente después de una partida a otra experiencia mucho más inmersiva. Pero también pude jugar en la tele, en sesiones de más de una hora, y disfrutarlo igualmente. Estamos hablando de un videojuego muy flexible.

Para que algo funcione en bucles cortos, como son los niveles de Splatoon Raiders, el videojuego tiene que cumplir varias características: satisfacción instantánea, progresión divertida y variedad. Lo primero es obvio, porque viene implícito en la jugabilidad tan rápida y divertida de la franquicia; lanzar tinta y bucear bajo ella para ganar velocidad, recargar el tanque o incluso escalar paredes, es una fórmula ganadora. Lo segundo se consigue con varios sistemas funcionando al mismo tiempo y relacionándose además con el tercer pilar. Podemos conseguir nuevas armas y artilugios, personalizar estos últimos con alteraciones que cambian por completo su comportamiento, y también potenciar las estadísticas de nuestro protagonista.

Si a esto le sumamos una respetable cantidad de contenido, más aún si incluimos la dificultad picante para niveles ya superados o el modo cooperativo, es fácil considerar que la apuesta con Splatoon Raiders ha salido bien. La jugada le sale bien a Nintendo Durante todas estas horas con el título de Nintendo, hay una idea que no he podido quitar de mi cabeza. Quizás es por la suma de factores como la estética, el bucle jugable tan rápido o que no pares de progresar en multitud de aspectos, no he podido dejar de pensar que Splatoon Raiders es un juego de móviles "bien". El punto diferencial seguramente sea la jugabilidad tan depurada que tiene la franquicia frente las experiencias de móvil, pero a la vez mis partidas cortas a esta nueva entrega de la franquicia me rascaban la misma zona cerebral que juegos como los de Supercell, por poner un ejemplo.

La expansividad que tiene Splatoon Raiders, ejemplificada por las posibilidades de diferenciación de las builds, es su punto fuerte. Quizás al principio te pase como a mí, y quieras usar sólo el tactitanque al permitirte usar torretas defensivas, pero con el paso de los niveles y las horas, apreciarás las posibilidades de los otros dos tanques, el ofensivo y el de movilidad, así como de todos y cada uno de sus artilugios. Aquí juegan un papel importante los "tutoriales", unos niveles desafío que casi conforman "pantallas puzle" donde únicamente dispones de una o dos herramientas y que sirven para aprender a usar los artilugios. Su recompensa, además, son puntos de habilidad, un recursos escaso que te permite mejorar en gran medida a tu maquinista.

Y para rizar el rizo, la inmensa mayoría de estos niveles se consiguen encontrando unas brújulas escondidas en los niveles más de aventura de Splatoon Raiders. Esa capacidad para que cada minuto jugando tenga significado, creo que es el mayor valor que pone sobre la mesa un Splatoon Raiders que quizás podríamos pedirle un diseño algo más ambicioso en algunos niveles muy lineales o un sistema algo más interesante en cuanto a las mejoras de artilugios que podemos hacer en base, que acaban por ser algo repetitivas y bastante demandantes en los últimos niveles. Tampoco creo que la historia sea tan interesante en términos de lore que lo que fue el modo aventura de Splatoon 3, aunque lo intente paliar gracias al carisma del Clan Surimi y su genial adaptación al castellano. Pero sí que cuando observamos la suma de todo, Splatoon Raiders acaba por ser un videojuego notable, que pone la diversión por encima de todo y que demuestra que hay vida en la franquicia más allá del shooter multijugador competitivo.

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