Coches Eléctricos Una batería 'parlante' capaz de pedir ayuda: el salto tecnológico que cambia drásticamente los sistemas de seguridad del coche eléctrico El sistema busca que el coche reciba datos más precisos sobre temperatura, degradación y estado real de la batería. La investigación todavía es experimental, pero podría aplicarse en futuros vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento. Daniel Vega 22/07/2026 07:30 Actualizado a 22/07/2026 07:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Sin lugar a dudas, la batería es uno de los componentes más vigilados de un coche eléctrico, pero buena parte de los datos que utiliza el sistema de gestión proceden de sensores situados fuera de las celdas. Esto permite controlar su funcionamiento general, aunque puede dejar un margen de tiempo entre la aparición de un problema térmico en el interior y su detección desde la superficie. Un equipo de la Universidad de Kiel ha desarrollado una tecnología que podría reducir esa diferencia. Su propuesta permite colocar sensores dentro de la propia celda y enviar la información al exterior utilizando los mismos terminales por los que circula la corriente, sin añadir cables específicos de comunicación ni ocupar un espacio relevante dentro del paquete.
Los sensores internos podrán detectar un sobrecalentamiento antes de que sea tarde. Una batería capaz de avisar antes de que el problema sea visible En un coche eléctrico, detectar con antelación un aumento anómalo de temperatura puede resultar clave para que el sistema de gestión limite la potencia, ajuste la refrigeración o interrumpa la carga antes de que la situación empeore. El nuevo método busca precisamente obtener esa información desde el núcleo de la celda, donde puede comenzar el sobrecalentamiento antes de alcanzar su carcasa. Para conseguirlo, los investigadores han integrado un pequeño circuito electrónico que transforma las mediciones del sensor en una señal digital.
Los datos viajan después por las conexiones eléctricas habituales de la batería, aprovechando la electrónica que ya controla los procesos de carga y descarga. De esta forma, no sería necesario instalar una línea adicional para cada sensor. Esta simplificación podría ser especialmente interesante en los paquetes de baterías de un automóvil, formados por decenas o centenares de celdas. Reducir el cableado permitiría contener el peso, facilitar el montaje y disminuir el número de conexiones susceptibles de sufrir fallos, aunque la tecnología todavía deberá demostrar su fiabilidad en baterías completas y bajo las condiciones de uso de un vehículo.
Más seguridad y un control más preciso de la degradación El sistema también podría ofrecer al coche una imagen más detallada del estado real de cada celda. Además de mejorar la seguridad, unas mediciones internas más precisas permitirían ajustar la potencia de carga rápida, equilibrar mejor la batería y detectar diferencias de envejecimiento antes de que afecten de forma apreciable a la autonomía. Conocer lo que ocurre dentro de cada celda permitiría controlar mejor su envejecimiento. Los investigadores calculan que este planteamiento podría resultar alrededor de un 35% más barato que las soluciones basadas en sensores con cableado independiente.
Se trata de una primera estimación y no de un coste confirmado para producción en serie, pero el aprovechamiento de componentes ya presentes en el vehículo podría facilitar su integración futura. Aunque las primeras pruebas se han centrado en la temperatura, el mismo canal podría emplearse para transmitir datos de presión, gases u otras alteraciones internas. A largo plazo, esta tecnología permitiría que la batería de un coche eléctrico no solo almacenase energía, sino que informase continuamente de lo que ocurre dentro de sus celdas antes de que aparezcan síntomas externos. Temas Baterias litio Coches Eléctricos