La reciente cumbre sobre Terrorismo Político celebrada en Washington por la administración del presidente estadounidense Donald Trump ya no deja lugar a dudas acerca de la narrativa que intenta diseminar ese país en contra de los movimientos sociales de la región y el planeta. Mientras Estados Unidos busca alinear a sus aliados en contra de quienes se opongan a sus intereses, incluyendo a defensores de derechos humanos, dirigentes sindicales o líderes comunitarios, desde las organizaciones populares señalan distintas incongruencias en la iniciativa. Lo que va de 2026 da una muestra clara de estos señalamientos en la región, con ejemplos como el secuestro del presidente venezolano en el mes de enero y la intensificación de un bloqueo asfixiante contra Cuba en los últimos meses, país que intenta ser convertido en símbolo del castigo. La forma en que es manejada la política hacia Panamá también ejemplifica una coyuntura que se mueve entre el Plan Cóndor 2.0 y el neo macartismo, donde las relaciones con China o vínculos con la izquierda se tornan una sentencia.
John Alonso, la Ciudad de Panamá. hjb/tmv