En una entrevista concedida al diario digital italiano Il SudEst, el diplomático recordó que el próximo 26 de julio se conmemora el aniversario 73 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, por jóvenes comandados por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro. Fueron hechos de gran trascendencia histórica, que marcaron “la continuación de la epopeya cubana por la libertad, desde las gestas independentistas del siglo XIX”, contra los gobiernos entreguistas de la seudorepública”, inicio de una nueva etapa de luchas que condujo a la derrota de las fuerzas de la tiranía de Fulgencio Batista, indicó. El jefe de la misión diplomática de la isla ante el Vaticano aseveró que, tras el triunfo revolucionario de 1959, “Cuba ha enfrentado numerosas batallas para lograr y preservar la independencia y soberanía”, frente a las presiones de los gobiernos norteamericanos para tratar de destruir el proceso revolucionario. Se trata, según dijo de una “agresión económica multidimensional que se extiende a otros países y mediante la cual aplica un férreo bloqueo energético, económico, comercial y financiero, cruel y genocida, con efecto extraterritorial”, impuesto desde hace más de 60 años.
Rodríguez denunció que Estados Unidos esgrime el pretexto y la mentira de que un pequeño país insular constituye una amenaza “extraordinaria” para su seguridad nacional, con el objetivo de “mantener el bloqueo y amenazar a Cuba con una agresión militar, que conduciría a un baño de sangre tanto para cubanos como para estadounidenses”. “Estados Unidos continúa con una política ilegal contraria al derecho internacional, mientras un grupo de actores globales permanece en silencio e indiferente ante el castigo colectivo infligido a todo un pueblo”, lamentó. De ahí que es importante condenar esa criminal política, violatoria de los derechos humanos y de las normas internacionales, en todos los foros posibles, “como en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde con gran dignidad nuestro canciller Bruno Rodríguez denunció la política de asfixia económica contra el pueblo cubano”, añadió. El diplomático enfatizó que, pese a esas presiones y amenazas, “el internacionalismo de Cuba sigue siendo un pilar fundamental de su política exterior, de su espíritu revolucionario, y comparte sus recursos y conocimientos científicos y educativos con naciones del Sur Global”. En relación con las 176 recientes medidas anunciadas por el gobierno cubano, significó que el objetivo de las mismas “es perfeccionar el socialismo cubano y proteger a las personas vulnerables, buscando generar riqueza económica para una distribución equitativa”. “El contenido esencial de la transformación es la reivindicación del socialismo”, reafirmó el embajador cubano ante la Santa Sede. mem/ort