Irán ayudó en 1990 a salvar a Kuwait, que ahora ayuda a EEUU en su guerra

Irán ayudó en 1990 a salvar a Kuwait, que ahora ayuda a EEUU en su guerra

Por Mina Mosallanejad En una publicación en la red social X, Baqai compartió una fotografía histórica de especialistas iraníes del sector petrolero trabajando en Kuwait en 1991 y la describió como un recordatorio de un capítulo de cooperación que, según dijo, ha quedado eclipsado por el alineamiento de Kuwait con Washington. “Esta fotografía histórica muestra a los nobles y abnegados especialistas iraníes que viajaron a Kuwait en 1991 para extinguir los pozos petroleros en llamas del país tras la retirada del ejército baazista de Sadam Husein”, escribió. El portavoz señaló que la ayuda iraní se produjo a pesar de las recientes heridas dejadas por la guerra impuesta por Irak contra la República Islámica durante ocho años, en la que Kuwait, junto con otros miembros del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, brindó un amplio respaldo político, financiero y logístico al régimen baazista de Sadam Husein. “Aunque solo habían transcurrido tres años desde el fin de la guerra impuesta por Sadam contra Irán y las heridas provocadas por el amplio apoyo de Kuwait al régimen agresor seguían abiertas, Irán respondió a la solicitud de Kuwait enviando un equipo de 47 especialistas de la industria petrolera”, afirmó. Según Baqai, el equipo iraní asumió la tarea de controlar 28 pozos petroleros en llamas en el gigantesco yacimiento de Burgan, una operación que pasó a formar parte de la que es reconocida internacionalmente como la mayor campaña de extinción de incendios en pozos petroleros de la historia. El portavoz contrastó ese episodio con la posición actual de Kuwait durante la más reciente agresión militar estadounidense contra Irán y sostuvo que Teherán observa una dolorosa contradicción entre su buena voluntad del pasado y la conducta actual de Kuwait. “Los nobles iraníes extinguieron el fuego que envolvía a su nación, pero hoy ustedes se han convertido en parte del fuego de los malhechores dirigido contra nuestro pueblo”, declaró. “Irán siempre ha permanecido comprometido con la buena vecindad, pero el humo de la ingratitud y la falta de visión terminará por cegar a quienes no muestran gratitud.

Quien siembra espinas nunca cosechará uvas”, agregó. Las declaraciones de Baqai se producen mientras Washington continúa sus ataques contra Irán apoyándose en una amplia red de bases e instalaciones logísticas distribuidas por la región del golfo Pérsico. Irán ha advertido repetidamente a los países vecinos que permitir a Estados Unidos utilizar sus territorios para lanzar ataques militares contra la República Islámica los hará inevitablemente partícipes de las consecuencias de las acciones de Washington. Tanto durante la agresión estadounidense-israelí de 12 días en junio de 2025 como en la actual agresión de EE.UU. e Israel iniciada el 28 de febrero, las autoridades iraníes han insistido en que cualquier país de la región que facilite ataques contra Irán asumirá la responsabilidad política y estratégica correspondiente.

El papel militar de Kuwait en la guerra de EE.UU. contra Irán Las autoridades iraníes sostienen que Kuwait está lejos de ser un mero observador pasivo de la guerra que, según afirman, Estados Unidos ha impuesto ilegalmente al pueblo iraní y que, desde febrero, ha dejado más de un millar de muertos. Desde hace décadas, el país alberga una de las mayores presencias militares estadounidenses en Asia Occidental y funciona como un centro logístico clave para el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM). Aproximadamente 13 000 soldados estadounidenses están desplegados en varias instalaciones militares en Kuwait, entre ellas camp Arifjan, camp Buehring, el puerto de Shuaiba y la base aérea Ali Al Salem. Asimismo, tras los ataques de represalia con misiles lanzados por Irán contra posiciones estadounidenses en la región, las fuerzas de EE.UU. habrían redistribuido personal y equipos hacia otras instalaciones de emergencia en la isla de Bubiyan, el puerto de Mubarak y otros lugares vinculados a la infraestructura kuwaití.

Estas instalaciones han funcionado durante años como centros de mando, transporte y abastecimiento que respaldan las operaciones militares estadounidenses en toda la región. Según evaluaciones militares iraníes e internacionales, esa misma infraestructura ha desempeñado un papel importante en el sostenimiento de los más recientes ataques de Washington contra Irán. Las autoridades iraníes también citan una serie de informes de medios extranjeros que indican un notable aumento de los vuelos de transporte militar estadounidenses hacia Kuwait inmediatamente antes y durante la guerra contra Irán. Según esos informes, decenas de aviones de transporte C-17 Globemaster aterrizaron en bases aéreas kuwaitíes transportando tropas, municiones y equipos militares necesarios para mantener los ataques contra Irán.

Asimismo, las autoridades iraníes hacen referencia a informaciones publicadas por medios occidentales y centros de investigación que sostienen que las fuerzas estadounidenses utilizaron bases militares situadas en el golfo Pérsico para lanzar ataques directos contra Irán. De acuerdo con esos reportes, el ejército estadounidense desplegó misiles Precision Strike Missil (PrSM) (Misil de Ataque de Precisión, en español) desde bases regionales, y algunos de esos ataques impactaron zonas civiles dentro de Irán. En un informe publicado el 29 de marzo, The New York Times reveló que las fuerzas estadounidenses lanzaron misiles balísticos desde bases en el Golfo Pérsico contra la ciudad iraní de Lamerd, en la provincia de Fars. Según el reporte, el ataque causó la muerte de decenas de civiles, entre ellos varias adolescentes que asistían a un entrenamiento de voleibol.

Nuevas evidencias surgieron a principios de abril de 2026, cuando France 24 informó que su equipo de verificación geolocalizó y autenticó videos que mostraban el lanzamiento de al menos 13 misiles estadounidenses desde sistemas de cohetes HIMARS desplegados en Kuwait los días 24 y 31 de marzo. CGRI de Irán golpea objetivos y bases estadounidense en la región | HISPANTV El CGRI anunció, mediante varios comunicados, la continuación de su operación con misiles contra bases del enemigo estadounidense en Baréin y Kuwait. Según el informe, los lanzamientos fueron dirigidos contra objetivos dentro de Irán, lo que, según Teherán, refuerza su afirmación de que el territorio kuwaití desempeñó un papel operativo en la agresión estadounidense y continúa siendo cómplice de la guerra contra Irán. Kuwait constituye un componente integral de la red regional de defensa antiaérea liderada por Estados Unidos, establecida para proteger tanto las instalaciones militares estadounidenses como los territorios ocupados por Israel.

Este sistema integrado conecta radares avanzados, capacidades de alerta temprana y sistemas de defensa antimisiles desplegados en varios Estados del Golfo Pérsico bajo el mando operativo de Estados Unidos. Las autoridades iraníes y analistas de seguridad también han citado declaraciones de altos mandos militares y responsables políticos estadounidenses en las que reconocen la cooperación de los países del Golfo Pérsico. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump; el secretario de Guerra, Pete Hegseth; y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, agradecieron públicamente a sus socios regionales por respaldar los ataques estadounidenses. El general Caine afirmó que los aliados del Golfo Pérsico habían combatido “hombro con hombro” con las fuerzas estadounidenses e incluyó expresamente a Kuwait entre los países que colaboraron para proteger al personal y los activos militares de Estados Unidos.

Para Teherán, estas declaraciones refuerzan la idea de que Kuwait no puede presentarse de forma creíble como un actor neutral mientras alberga infraestructura militar utilizada para apoyar la agresión estadounidense. No obstante, la República Islámica de Irán ha subrayado su compromiso de mantener relaciones amistosas con Kuwait, basadas en el “respeto mutuo, el principio de buena vecindad y el respeto a la soberanía y la integridad territorial de ambos países”. Las autoridades iraníes también han enfatizado que las “operaciones defensivas dirigidas contra bases e instalaciones militares estadounidenses en la región no están dirigidas de ninguna manera contra la soberanía o la integridad territorial del Estado de Kuwait”. Lo que hace especialmente difícil aceptar la actual postura de Kuwait no es únicamente su cooperación militar, abierta y encubierta, con Estados Unidos, sino también el recuerdo histórico de la extraordinaria ayuda que Irán prestó al país cuando Kuwait enfrentaba una catástrofe nacional.

Ese episodio constituye, a juicio de observadores iraníes, uno de los ejemplos más claros de cómo Teherán antepuso la responsabilidad humanitaria a los agravios políticos. Ataques a Irán y las reglas fundacionales del derecho internacional | HISPANTV El 17 de julio, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Peter Hegseth, publicó en la red social X una fotografía de una torre de control destruida en el puerto de Chabahar, en el sureste de Irán. Cuando Irán ayudó a extinguir los campos petroleros en llamas de Kuwait Hace varias décadas, Irán desempeñó un papel fundamental en la recuperación de Kuwait tras uno de los peores desastres ambientales e industriales de la historia moderna. El 2 de agosto de 1990, el régimen baasista de Sadam Husein invadió Kuwait y ocupó el país en cuestión de horas.

La ocupación se prolongó durante casi siete meses, hasta la retirada de las tropas iraquíes. Durante su retirada, las fuerzas iraquíes aplicaron una estrategia de tierra quemada sin precedentes en la guerra moderna. Cientos de pozos petroleros fueron volados deliberadamente e incendiados, convirtiendo los vastos campos petroleros kuwaitíes en un infierno visible desde el espacio. De los aproximadamente 1000 pozos productores de petróleo y gas existentes en Kuwait, las fuerzas iraquíes prendieron fuego a 727.

Cada día ardían cerca de seis millones de barriles de crudo, junto con alrededor de 70 millones de metros cúbicos de gas natural, dando lugar a lo que posteriormente sería reconocido como el mayor desastre por incendios de pozos petroleros de la historia. Las consecuencias se extendieron mucho más allá de las fronteras de Kuwait. Una espesa nube de humo negro cubrió durante meses los cielos del golfo Pérsico; las temperaturas alrededor de los pozos incendiados alcanzaron niveles extraordinarios; la lluvia ácida contaminó amplias zonas; la producción agrícola sufrió graves daños y millones de toneladas de contaminantes fueron liberadas a la atmósfera. Aunque solo habían transcurrido tres años desde el final de la guerra de ocho años impuesta por el régimen baasista contra Irán —conflicto durante el cual Kuwait respaldó abiertamente a Sadam Husein en los ámbitos político, financiero y logístico—, Teherán decidió no permitir que los agravios del pasado determinaran su respuesta.

En respuesta a una solicitud oficial del Gobierno kuwaití, Irán envió un equipo de 47 especialistas de élite de la industria petrolera para participar en las labores internacionales de extinción de incendios. Pese a los amplios preparativos técnicos y a las detalladas propuestas de reconstrucción presentadas por Teherán, las autoridades kuwaitíes, bajo la fuerte influencia de los contratistas estadounidenses que supervisaban la operación, limitaron la participación iraní exclusivamente a la extinción de los incendios en los pozos petroleros. Como consecuencia, los especialistas iraníes tuvieron que esperar antes de recibir su primera misión. Cuando finalmente se les asignó el pozo número 180 del yacimiento petrolero de Burgan, se enfrentaron a uno de los mayores desafíos de toda la operación.

Las enormes llamas, la infraestructura dañada y la ausencia de depósitos de agua convencieron a muchos observadores de que extinguir el incendio llevaría varias semanas. Sin embargo, cuando los ingenieros iraníes regresaron al lugar tras realizar nuevas evaluaciones, descubrieron que las llamas habían disminuido inesperadamente, aunque el petróleo crudo seguía brotando violentamente de la boca del pozo. Irán avisa países árabes: Cooperar con EEUU constituye acto de guerra | HISPANTV Irán ha advertido a los países de la región que cualquier cooperación con EE.UU. será considerada un “acto de guerra”; en medio de ataques entre ambos países por Ormuz. En lugar de abandonar la operación, el equipo ideó una solución de ingeniería innovadora.

Sin recurrir a los métodos convencionales que requerían grandes cantidades de agua y que utilizaban muchos de los contratistas internacionales, los especialistas iraníes lograron aislar con éxito la boca del pozo dañada, instalar nuevos equipos de seguridad e inyectar fluidos de perforación para recuperar el control del pozo. El logro sorprendió a ingenieros de otros países. Representantes de la Compañía Petrolera de Kuwait (Kuwait Oil Company) y especialistas estadounidenses acudieron al lugar para presenciar la operación de primera mano. El control exitoso del primer pozo marcó un punto de inflexión.

Posteriormente, las autoridades kuwaitíes confiaron al equipo iraní más pozos, reconociendo tanto su capacidad técnica como su eficiencia operativa. Durante las semanas siguientes, los especialistas iraníes extinguieron y aseguraron varios pozos de alta producción en el yacimiento petrolero de Burgan. Trabajando las veinticuatro horas del día bajo temperaturas extremas, introdujeron métodos innovadores que redujeron los daños a los yacimientos subterráneos y aceleraron significativamente las labores de extinción. Uno de los logros más destacados del equipo fue completar, en apenas tres días, el traslado del equipo, la planificación operativa, la extinción del incendio y el control total de tres pozos distintos, un ritmo que ningún otro equipo participante consiguió igualar.

Su desempeño terminó siendo reconocido como el más rápido entre los 27 equipos de extinción procedentes de 16 países. La operación internacional en su conjunto movilizó a aproximadamente 9.000 personas de 43 países, apoyadas por miles de máquinas pesadas, cientos de kilómetros de tuberías para transportar agua y enormes embalses artificiales construidos específicamente para la misión. Lo que inicialmente se esperaba que requiriera casi dos años se completó siete meses antes de lo previsto, y los especialistas iraníes desempeñaron un papel importante para lograr ese resultado. Más allá del éxito técnico, la misión tuvo un profundo simbolismo político.

Solo unos años antes, aviones de guerra iraquíes habían atravesado el espacio aéreo kuwaití para bombardear ciudades iraníes, los puertos de Kuwait habían facilitado el envío de suministros militares a las fuerzas de Sadam Husein y el país había contribuido a financiar la maquinaria bélica de Bagdad. Sin embargo, cuando Kuwait se convirtió en víctima de la agresión iraquí, Irán optó por anteponer la responsabilidad humanitaria a las represalias, lo que, según el texto, representó el verdadero significado de la buena vecindad. Secretario de Guerra de EEUU reconoce el poder militar de Irán | HISPANTV El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, reconoció ante el Senado la capacidad militar de Irán y enfrentó protestas por los ataques contra ese país. Irán reconoció a Kuwait mucho antes que muchos otros países El apoyo de Irán a Kuwait no se limitó a los acontecimientos de 1990 y 1991.

Tras la independencia de Kuwait, Irán fue uno de los primeros países en reconocer oficialmente al nuevo Estado. Las relaciones diplomáticas comenzaron formalmente con la apertura de la Embajada de Irán en Kuwait el 12 de enero de 1962, sentando las bases de décadas de relaciones bilaterales. Irán defendió de forma constante la estabilidad en el golfo Pérsico y subrayó repetidamente la importancia del diálogo y la cooperación regional entre los Estados vecinos. Según observadores regionales, este historial demuestra que Teherán ha concebido durante mucho tiempo su relación con Kuwait desde la perspectiva de la coexistencia y no de la confrontación.

Los mismos analistas recuerdan que Kuwait fue uno de los principales apoyos regionales de Sadam Husein durante la guerra impuesta contra Irán entre 1980 y 1988. Kuwait proporcionó a Irak una amplia asistencia financiera, abrió sus puertos al envío de equipos y suministros militares destinados a Bagdad y facilitó la logística iraquí. Mientras Irak luchaba por sostener su economía de guerra, Kuwait se convirtió en uno de sus principales proveedores de productos petroleros y combustible. Además, aviones militares iraquíes utilizaron instalaciones y el espacio aéreo kuwaití durante ataques contra objetivos iraníes, mientras que Kuwait, junto con Arabia Saudí, concedió cuantiosos préstamos que contribuyeron a financiar el esfuerzo bélico de Bagdad.

Pese a ese historial, Teherán reaccionó de forma distinta cuando Irak invadió Kuwait en agosto de 1990. La República Islámica fue uno de los primeros países de la región en condenar las acciones de Bagdad. Durante la ocupación, Irán también acogió a decenas de miles de kuwaitíes desplazados que huían de las fuerzas de Sadam Husein, ofreciéndoles refugio pese al amargo legado de la década anterior. Para las autoridades iraníes, estos episodios reflejan una política constante de separar las obligaciones humanitarias de las diferencias políticas.

Según observadores citados en el texto, un país que en su momento recibió de Irán reconocimiento diplomático, apoyo político, asistencia humanitaria, refugio para sus ciudadanos desplazados y la ayuda de ingenieros iraníes altamente cualificados durante su mayor crisis nacional, se ha convertido ahora en un anfitrión indispensable de la infraestructura militar utilizada contra el pueblo iraní. Por ello, sostienen, el actual alineamiento de Kuwait con Washington no se percibe únicamente como un desacuerdo político, sino como un acto de profunda ingratitud hacia un vecino que, en repetidas ocasiones, estuvo a su lado en momentos de peligro nacional.