No hace falta ser un hacker para saber más de ti. Este pequeño gesto puede evitarlo

No hace falta ser un hacker para saber más de ti. Este pequeño gesto puede evitarlo

Cada vez que viajamos repetimos un pequeño ritual: llegar al hotel, sacar el móvil y buscar la contraseña del Wi-Fi casi antes de abrir la maleta. Lo mismo ocurre en aeropuertos, cafeterías, estaciones o centros comerciales, ya que confíamos en una red gratuita y nos conectamos de forma automática. En pocos minutos hemos revisado el correo, enviado mensajes y consultado nuestras redes sociales, pero el problema es que rara vez sabemos quién gestiona realmente esa conexión, qué medidas de seguridad utiliza o cuántas personas están conectadas al mismo tiempo. No hay que ser alarmistas y, aunque conviene utilizar una VPN como la de Surfshark, organizaciones como la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos explican que navegar mediante una red pública suele ser razonablemente seguro porque la mayoría de las páginas actuales utilizan conexiones cifradas.

Así, si ves un candado y el protocolo HTTPS junto a la dirección, sabrás que estás seguro. Sin embargo, la propia institución recomienda proteger los dispositivos y las cuentas, ya que una web cifrada no convierte en fiable a cualquier red disponible. Además, aplicaciones, servicios antiguos o páginas mal configuradas pueden manejar nuestros datos de una manera menos transparente. El peligro puede empezar antes de abrir el navegador Uno de los riesgos más curiosos consiste en conectarse a una red que imita la legítima.

La Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras de Estados Unidos incluye entre las amenazas inalámbricas los ataques conocidos como evil twin: puntos de acceso falsos que copian el nombre de una red real para atraer a los usuarios. Así, imagina que en un aeropuerto encuentras dos conexiones llamadas “Airport Free WiFi”: una pertenece al recinto, pero la otra puede haber sido creada por alguien situado a unos pocos metros. Desde tu teléfono, ambas pueden parecer exactamente iguales. La primera precaución, por tanto, es bastante sencilla: preguntar cuál es el nombre exacto de la red antes de conectarnos.

También conviene desactivar la conexión automática a redes abiertas y borrar aquellas que ya no vayamos a utilizar. El móvil puede recordar durante meses el Wi-Fi de un hotel o una cafetería, así que tratará de reconectarse cuando encuentre otro punto con el mismo nombre. Cuando no necesitemos una red pública, los datos móviles suelen ser una alternativa más controlada, especialmente para operaciones delicadas como revisar información bancaria, introducir documentos personales o efectuar un pago importante. Cuando no podemos recurrir a nuestros datos, una VPN añade una capa adicional al cifrar el tráfico entre el dispositivo y el servidor del servicio.

Surfshark permite activar esta protección desde sus aplicaciones para móvil y ordenador con una sola conexión, algo especialmente útil cuando vamos cambiando entre hoteles, estaciones y aeropuertos. También ofrece un interruptor de corte o Kill Switch, una función diseñada para detener la conexión a internet si la VPN deja de funcionar de forma inesperada. De esta forma, se evita que el dispositivo continúe navegando mediante la red pública sin que el usuario se dé cuenta del cambio. Al mismo tiempo, otra de las ventajas de Surfshark para quienes viajan con varios dispositivos es que permite mantener conexiones simultáneas sin un límite fijo de equipos.

Esto hace posible utilizar la misma suscripción en el móvil, el portátil y la tablet en lugar de proteger únicamente el aparato desde el que trabajamos. La plataforma también cuenta con servidores en numerosos países y permite seleccionar de forma automática una ubicación cercana. Esa elección suele ser la más práctica para navegar con normalidad, ya que enviar los datos a un servidor situado al otro lado del mundo puede introducir una latencia innecesaria. Una VPN ayuda, pero no sustituye los buenos hábitos Dentro de Surfshark encontramos CleanWeb, una herramienta que bloquea anuncios, determinados rastreadores y páginas identificadas como maliciosas.

Según la documentación del servicio, su activación permite reducir parte de la publicidad y limitar algunos intentos de seguimiento y suplantación. Puede ser útil cuando navegamos desde una red desconocida, aunque no debe confundirse con una protección absoluta frente a todos los fraudes. Ningún bloqueador puede reconocer cada amenaza que aparece en internet, así que seguimos necesitando revisar de forma cuidadosa los enlaces, las páginas que visitamos y los archivos que descargamos. Como usuarios, también debemos prestar atención a lo que sucede fuera de la conexión.

Una VPN puede cifrar el tráfico, pero no impedirá que entreguemos nuestra contraseña en una página falsa que imita a Netflix, Google o nuestro banco. Eso hace que merezca la pena activar la verificación en dos pasos en las cuentas importantes y utilizar claves diferentes para cada servicio. La FTC considera la autenticación de doble factor una de las medidas más eficaces para proteger una cuenta, ya que exige una segunda comprobación aunque alguien consiga averiguar tu contraseña. Surfshark incluye otras funciones pensadas para quienes desean separar su identidad cotidiana de algunos registros de internet.

Alternative ID, por ejemplo, genera una identidad alternativa y una dirección de correo que podemos utilizar en determinadas páginas para evitar compartir siempre nuestros datos principales. Así, resulta práctico al registrarnos en la red Wi-Fi de un establecimiento, solicitar una promoción puntual o crear una cuenta en un servicio que todavía no conocemos. De esta manera, reducimos la cantidad de empresas que almacenan nuestro correo habitual y también parte del correo basura. La próxima vez que una pantalla te prometa Wi-Fi gratis, merece la pena dedicar unos segundos a comprobar dónde vas a entrar.

Aspectos como confirmar el nombre de la red, desactivar la conexión automática, buscar HTTPS, utilizar contraseñas diferentes y activar la verificación en dos pasos reduce buena parte de los riesgos habituales. Una herramienta como Surfshark puede completar ese pequeño kit de viaje cifrando la conexión, protegiendo varios dispositivos y bloqueando algunos elementos maliciosos. Son gestos discretos, pero también la diferencia entre conectarnos por impulso y hacerlo sabiendo por dónde están pasando nuestros datos. En 3DJuegos | Todo gamer aspira a un ping entre 0 y 30 ms: así es la manera más fácil de conseguirlo