Acciones de Tesla y Alphabet se desploman: cinco claves detrás del castigo bursátil

Acciones de Tesla y Alphabet se desploman: cinco claves detrás del castigo bursátil

Bloomberg Línea — Las acciones de Tesla (TSLA) y Alphabet (GOOGL) reciben un duro castigo en bolsa tras presentar sus resultados trimestrales, una reacción que refleja que Wall Street ha elevado el listón para las grandes tecnológicas. El mercado ya no sólo quiere comprobar que la inteligencia artificial impulsa el crecimiento, sino que también genere rentabilidad y caja suficientes para justificar unas inversiones cada vez mayores. La reacción ha sido inmediata. Sobre las 10:14 ET, las acciones de Tesla retrocedían 12%, mientras que las de Alphabet perdían un 6,85%, pese a que ambas compañías superaron algunas de las expectativas del mercado en ingresos y mostraron avances en sus respectivas estrategias ligadas a la inteligencia artificial.

La diferencia es que los inversores examinan ahora con mayor rigor el costo de esa apuesta. Mandeep Singh y William Tong, analistas de Bloomberg Intelligence, destacaron que Alphabet será probablemente “más agresiva que otros hiperescaladores al aumentar el gasto de capital para 2027”. Tesla, por su parte, acelera una inversión cuyo retorno todavía depende de proyectos que aún no generan ingresos relevantes. Estas son cinco claves detrás del castigo bursátil. 1.

Wall Street exige pruebas El mercado ya no premia únicamente la ambición en inteligencia artificial. Ahora exige evidencias de que las inversiones se traduzcan en crecimiento medible, una diferencia que favorece a Alphabet frente a Tesla. La matriz de Google presentó un crecimiento del 82% en los ingresos de Google Cloud, hasta US$24.800 millones, elevó su cartera de contratos pendientes hasta US$514.000 millones y mostró que AI Mode supera los 1.000 millones de usuarios activos mensuales, mientras la aplicación Gemini alcanza 950 millones. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. Ronald Josey, analista de Citi, destacó que “las inversiones de IA de Google están impulsando resultados tanto en Search como en Cloud”, al tiempo que recordó que los clientes de Google Cloud ya consumen más capacidad de la comprometida y que las ventas de TPU comenzaron antes de lo previsto.

Tesla también mostró avances ligados a la inteligencia artificial. Las suscripciones a Full Self-Driving aumentaron hasta cerca de 1,5 millones, un 56% más que un año antes, pero Robotaxi, Cybercab y Optimus siguen sin aportar una contribución significativa a los ingresos, por lo que la mayor parte de la facturación continúa dependiendo del negocio del automóvil. “El denominador común no es simplemente que la inteligencia artificial sea cara. El mercado ahora exige pruebas más claras de que la inversión se traduce en crecimiento rentable. La ambición sigue siendo importante, pero los resultados lo son aún más”, dijo Ruben Dalfovo, estratega de inversiones de Saxo Bank.

Así se han comportado las acciones de Tesla 2. El aumento del gasto de capital preocupa La segunda razón del castigo bursátil es el fuerte incremento de las inversiones necesarias para sostener esa carrera por la inteligencia artificial. Alphabet elevó su previsión de gasto de capital para 2026 hasta un rango de US$195.000 millones a US$205.000 millones, frente a la previsión anterior de US$180.000-US$190.000 millones, mientras el capex del segundo trimestre alcanzó US$44.900 millones y el flujo de caja libre fue negativo en US$5.900 millones. Tesla también intensificó las inversiones para desarrollar Cybercab, Robotaxi, Optimus y su infraestructura de IA.

Elon Musk aseguró que “este es un año de gasto de capital masivo” y añadió que la compañía “debería gastar en gasto de capital tan rápido como pueda, gastar tan rápido como podamos sin que sea demasiado derrochador”. Steve Man, analista de Bloomberg Intelligence, considera que “el aumento del gasto en IA física de Tesla podría tardar más en traducirse en ingresos y beneficios significativos”, ya que esos proyectos requieren validaciones técnicas, regulatorias y de fabricación antes de alcanzar una escala comercial. 3. Alphabet ya monetiza, Tesla financia proyectos futuros Otra diferencia que explica la reacción del mercado es la distinta velocidad con la que ambas compañías convierten sus inversiones en ingresos. Google Cloud elevó su margen operativo hasta el 35,6%, frente al 20,7% registrado un año antes.

Además, la compañía comenzó a reconocer ingresos procedentes de las ventas de sus TPU, mientras espera convertir en ingresos más de la mitad de su cartera de contratos durante los próximos 24 meses. Así se han comportado las acciones de Alphabet Los analistas de CMB International mantienen una visión favorable, porque consideran que “el enfoque de IA de pila completa de la compañía seguirá respaldando el sólido crecimiento de los ingresos de la nube, el sólido negocio principal de búsqueda y el liderazgo en la carrera de los modelos de IA de frontera”. No obstante, Dalfovo advirtió que la empresa “podría aumentar su capacidad más rápido de lo que los clientes pueden utilizarla, mientras que la inteligencia artificial aún podría transformar la economía de las búsquedas. Entre las señales de alerta se incluyen una conversión de pedidos más lenta, márgenes más débiles en la nube o un flujo de caja libre negativo persistente”.

En Tesla ocurre lo contrario. El analista de Saxo Bank resume esa diferencia al señalar que Alphabet puede mostrar más resultados tangibles de sus inversiones, mientras Tesla todavía presenta principalmente proyectos en desarrollo. La firma considera que los vehículos siguen financiando la expansión hacia Robotaxi, Cybercab y Optimus, cuyo impacto económico aún está por demostrarse. 4. Los márgenes siguen bajo presión Las cuentas también reflejan que crecer resulta cada vez más costoso.

En Tesla, los ingresos superaron las previsiones gracias a unas entregas superiores a las esperadas, pero la rentabilidad se resintió por la reducción del precio medio de venta, los incentivos comerciales y el aumento de los costos. Los gastos operativos crecieron un 47%, mientras el beneficio ajustado quedó claramente por debajo de las previsiones del consenso. Steve Man, de Bloomberg Intelligence, advierte de que “el crecimiento del volumen de Tesla tiene un costo para la rentabilidad”, al considerar que la expansión hacia nuevos mercados y la desaparición de determinadas ayudas fiscales en Estados Unidos pueden obligar a nuevas concesiones en precios. Alphabet también afronta presiones sobre los márgenes.

Aunque Google Cloud elevó su margen operativo hasta el 35,6%, varios analistas, entre ellos Citi y Bloomberg Intelligence, esperan que el mayor uso temporal de capacidad informática de terceros limite nuevas mejoras mientras la compañía completa la expansión de sus propios centros de datos. 5. Cualquier duda se castiga La última razón tiene menos que ver con los resultados y más con las valoraciones. Alphabet mantiene uno de los consensos más favorables de Wall Street. Según Bloomberg, el 89,2% de los analistas recomienda comprar el valor y el precio objetivo medio se sitúa en US$431,9.

Ver más: Las ganancias del S&P 500 dependen cada vez más del impulso de estas dos acciones Tesla presenta una visión más dividida. El 45,3% de los analistas aconseja comprar las acciones, el 40,6% recomienda mantenerlas y el 14,1% venderlas. El precio objetivo medio asciende a US$414,15. Alex King, analista de Cestrian Capital Research, sostiene que “no compraría Tesla por su valoración.

Tampoco la vendería por su valoración”, al considerar que la volatilidad seguirá marcando la evolución de la acción, mientras los inversores esperan nuevas pruebas sobre la capacidad de la compañía para transformar sus grandes proyectos en beneficios recurrentes. Dalfovo explica que las pruebas serán cada vez más importantes. “Para los inversores, la práctica habitual es seguir de cerca la relación entre gastos e ingresos, trimestre tras trimestre. La ambición abre la puerta. Los ingresos, los márgenes y el flujo de caja determinan si el futuro es viable”, explicó.

La atención del mercado seguirá centrada en la capacidad de las grandes tecnológicas para demostrar que las multimillonarias inversiones en inteligencia artificial pueden traducirse en mayores ingresos, mejores márgenes y una generación de caja sostenible.