Adeyemi: velocidad, carácter y una historia de superación FC BARCELONA De un barrio modesto de Múnich al Barça, hijo de dos culturas, futbolista por vocación y con una personalidad que nunca ha dejado indiferente a nadie Laura Aparicio Periodista - Barça Hay jugadores que llegan avalados por las estadísticas. Karim Adeyemi lo hace con una carta de presentación mucho más llamativa: la velocidad. Es una de esas cualidades que no se entrenan, se tienen. Desde pequeño, en los campos del TSV Forstenried, el modesto club de su barrio homónimo en Múnich, siempre fue el niño al que nadie conseguía alcanzar.
Su llegada deja entrever lo que Hansi Flick le pedirá desde el primer día: atacar rápidamente los espacios y presionar durante todo el partido. Ese chico que este jueves oficializa su incorporación al FC Barcelona nació el 18 de enero de 2002 en Múnich, en una familia marcada por la diversidad cultural. Su padre es nigeriano y su madre, rumana, una mezcla de raíces que ha formado parte de su identidad desde siempre. Aunque tenía la posibilidad de representar a ambos países, nunca dudó cuando llegó el momento de elegir selección: quería vestir la camiseta de Alemania.
Recorrió todas las categorías inferiores, fue campeón de Europa sub-21 y, fiel a su estilo, se estrenó con un gol en su debut con la absoluta, precisamente con Hansi Flick en el banquillo. El destino. Su camino hacia la élite no fue una autopista de alta velocidad. Pasó por la cantera del Bayern de Múnich cuando apenas era un niño, pero su aventura allí terminó antes de lo esperado.
Fue apartado del club con diez años por problemas de disciplina. Un golpe del que supo aprender. Lejos de desanimarse, regresó al Unterhaching, también en Múnich, donde terminó de formarse. Allí tuvo que cumplir también con las exigencias académicas: si no aprobaba, no jugaba.
A regañadientes, consiguió sacar adelante sus estudios básicos. El talento ya estaba ahí. Comenzó a llamar la atención por esa aceleración que hoy sigue siendo su gran sello. Su velocidad ha dado pie incluso a comparaciones con un mito como Usain Bolt.
Hay un dato que invita a establecer ese paralelismo, pese a tratarse de disciplinas muy diferentes. Durante su etapa en el Borussia Dortmund fue capaz de recorrer 30 metros en 3,60 segundos. Bolt, en la carrera de los 100 metros en los Mundiales de Berlín de 2009, necesitó 3,78 segundos para completar ese mismo tramo. Antes de centrarse exclusivamente en el fútbol también practicó baloncesto y voleibol, dos deportes que contribuyeron a moldear el físico explosivo que le caracteriza.
El gran punto de inflexión llegó en Austria. El Red Bull Salzburg apostó por él cuando apenas tenía 16 años y allí terminó de explotar. Fue máximo goleador de la Bundesliga austríaca, conquistó tres títulos de Liga y se consolidó como una de las grandes promesas del fútbol europeo. El Borussia Dortmund no tardó en llamar a su puerta y cerró su fichaje en mayo de 2022.
En Alemania confirmó que podía competir al máximo nivel. Disputó la final de la Champions League frente al Real Madrid el 1 de junio de 2024 y firmó actuaciones memorables, como el hat-trick frente al Celtic que dio la vuelta al continente. Más allá del fútbol Fuera del césped aparece un Karim muy diferente al futbolista eléctrico. Desde 2024 está casado con la rapera suiza Loredana Zefi, una de las artistas más conocidas del panorama musical europeo.
El delantero ha participado incluso en algunos de sus videoclips. Ambos comparten con frecuencia momentos de su vida cotidiana en redes sociales, donde también aparece Hana, la hija de Loredana, con quien Adeyemi mantiene una excelente relación. Su fuerte carácter y su hiperactividad también han marcado su trayectoria. Competitivo, impulsivo y muy exigente consigo mismo, en algunos momentos de su carrera ha protagonizado episodios polémicos que generaron debate.
Sin embargo, quienes mejor le conocen destacan que esa intensidad forma parte de la personalidad de un futbolista con ganas de protagonizar su resurgir.