Objetivo cumplido. En la previa del inicio del Tour, en el hotel de concentración de su equipo, EF Education, Richard Carapaz concedió una entrevista a MD en la que dejó claro que su primer objetivo era el de lograr una victoria de etapa y después pelear por el maillot de lunares de la montaña. Y hoy, después de ser uno de los ciclistas más combativos en el pelotón, de colarse en tantas fugas como las piernas le permitían, el corredor de El Carmelo lograba un triunfo imperial en una etapa dura de alta montaña, que los grandes favoritos se han tomado ‘con calma’ antes de afrontar mañana y pasado las dos jornadas criminales que les esperan a los supervivientes de la carrera y que acabarán de decidir al ganador y las plazas de podio restantes. Además, el triunfo de Carapaz llega después de un año complicado para un corredor combativo y peleón como pocos, que no tuvo un inicio de temporada fácil, marcado por la pérdida de su querida madre y por una intervención quirúrgica.
De hecho, la de hoy es la primera victoria de la temporada de Carapaz, la segunda en el Tour tras la que logró en 2024, año en el que logró también ser el mejor en la montaña y fue distinguido como el corredor más combativo, que llega después de tener primero la inteligencia necesaria para leer la formación de la escapada y después de tener las piernas necesarias para castigar primero a sus rivales y después derrotarles, en un día nada sencillo, de 185,2 kilómetros, con cinco puertos a coronar, el desenlace en el puerto de primera categoría (Orcières-Merlette, 7,1 km al 6,7%, donde hace 55 años, en 1971, Luis Ocaña humilló al gran Eddy Merckx al ganar en Orcières-Merlette (11ª etapa), infligiéndole nada menos que 8’42” en una etapa de sólo 134 kilómetros en la que también se hizo con el maillot amarillo. “Hoy Ocaña nos ha domado como El Cordobés hace con los toros en las plazas”, dijo el caníbal belga. El destino y la desgracia quisieron que tres etapas después Ocaña se fuera al suelo bajando el Col de Menté cimentando la leyenda del héroe trágico a quien una caída privó de batir al campeonísimo Merckx en su plenitud. Carapaz fue hoy el más fuerte de una numerosa escapada que se fue rompiendo a medida que avanzaba la etapa, que de todas todas iba a conocer el ganador en el ascenso último, al que el corredor de Movistar Raúl García Pierna se agarraba como podía. Sufrió y al final se descolgó con el primero de los ataques de Carapaz, antes que la ‘Locomotora de Carchi’ lanzara un golpe seco a 3,5 kilómetros de meta, que ni Mauro Schmid ni Matteo Jorgenson pudieron contrarrestar.
Los favoritos entraron a 4’35”, llegaron a perder más de ocho minutos en algún momento de una etapa que tenía 3.900 metros de desnivel, y cruzaron la línea de meta todos juntos, con la sensación que les quedan dos exámenes definitivos en carrera, que Carapaz afrontará desde el top ten y con la duda de saber cómo afectará el brote de gastroenteritis que está castigando al equipo UAE al líder Pogacar. Adam Yates sufrió lo que no está escrito de nuevo para llegar a meta y Brandon McNulty abandonó hoy el Tour. Dos bajas sensibles en el seno del equipo de los Emiratos Árabes que habrá que ver cómo aprovechan sus rivales.