La ceremonia también sirvió de homenaje a la gesta del 26 de julio de 1953, que inició la etapa de lucha encabezada por el líder de la Revolución cubana y que conllevó al triunfo del 1 de enero de 1959, recordó el promotor del Instituto, António Manuel Pacavira. Estuvieron presentes en la ocasión el agregado de Cultura y prensa de la embajada de Cuba, Jorge Trujilllo; la tercera secretaria de la misión diplomática, Melissa Bascomb; y el vicepresidente de la Liga Angoleña de Amistad, Solidaridad y Paz (Laasp), Fernando Mota. Trujillo felicitó a los graduados y dijo que pocas maneras de homenajear a Fidel Castro (1926-2016) son tan auténticas como la formación de jóvenes que dedicarán sus vidas al cuidado de la salud de otros, pues el líder revolucionario concebía la salud como un derecho humano fundamental. Expresión de ello es que, a pesar de la agresión económica de Washington, arreciada este año con nuevas medidas y un cerco petrolero, el país continúa dedicando importantes recursos a preservar la atención médica gratuita y universal, a proteger los sectores más vulnerables de la población y mantener el desarrollo de la industria biotecnológica y farmacéutica.
A partir de ahora comienza una etapa repleta de responsabilidades en las cuales tendrán que hacer valer sus conocimientos y su ética, sostuvo el diplomático. “Que el ejemplo de Fidel Castro, su fe en la ciencia, su compromiso con la justicia social y su profundo sentido de la solidaridad humana sirvan de constante inspiración en el ejercicio de su profesión”, concluyó. El general Victor Viegas, actualmente integrante de varias organizaciones de solidaridad con Cuba, Palestina y Venezuela, y quien tuvo contacto directo con los cubanos durante la guerra (1975-1991), intervino en la ocasión y se refirió a la importancia de la cooperación militar cubana y el papel del líder cubano. Insistió en que su pensamiento extendió la ayuda a los países del continente africano que luchaban por su liberación y fue significativa también en la construcción de las nuevas naciones libres a través de la colaboración en salud, educación y otros sectores, así como en la formación de cuadros. El vicepresidente de la Laasp, por su parte, significó que la deuda de Angola con Cuba y Fidel es eterna, y llamó a trabajar juntos por lograr en el país más institutos como este, que eternicen esta idea y sean un homenaje a lo que hicieron los cubanos aquí.
Bernarda Alberto habló en nombre de los graduados y agradeció la oportunidad que le dio el Instituto para continuar estudios y formarse, pues ella recibió una beca de un programa que existía en ese momento (2022) para beneficio de familias en situación de vulnerabilidad. Pacavira exaltó el ejemplo personal del líder revolucionario, que levantó su voz por los desposeídos del mundo. Destacó la creación de las escuelas internacionalistas en la Isla de la Juventud, un programa que le permitió a él y miles de jóvenes formarse y convertirse en profesionales. Gracias Comandante por su legado de ética en la política, por el humanismo, dijo y agregó que en su centenario, con más fuerza que nunca, hay que unirse a la condena del genocidio que representa el bloqueo económico estadounidense contra Cuba, una política que tiene que cesar. mar/kmg