Bloomberg — Estados Unidos cobrará aranceles de al menos el 10% a las importaciones provenientes de la mayoría de sus principales socios comerciales. Se trata de la medida más importante hasta ahora para reconstruir el muro arancelario del presidente Donald Trump, que fue golpeado por la Corte Suprema. Los nuevos gravámenes, anunciados el jueves por altos funcionarios del Gobierno, son resultado de una investigación sobre el presunto incumplimiento de cerca de 60 economías para prevenir el trabajo forzoso en sus cadenas de suministro, en perjuicio de los trabajadores estadounidenses. Los bienes procedentes de unos 10 socios comerciales que, según el Gobierno, han adoptado prohibiciones contra el trabajo forzoso estarán sujetos a aranceles del 10%, mientras que los productos de decenas de otros países enfrentarán un gravamen del 12,5%.
Los nuevos aranceles entrarán en vigor el viernes a las 12:01 a.m. (hora de Nueva York), según un alto funcionario de la administración que pidió mantener el anonimato para explicar el plan antes de su anuncio oficial. Los gravámenes no se aplicarán a ciertos bienes que ya estuvieran cargados en buques antes de esa hora, añadió el funcionario. Los aranceles por trabajo forzoso representan el paso más amplio de Trump para restablecer su política comercial proteccionista desde que la Corte Suprema anuló los gravámenes que había impuesto previamente. Tras ese revés, el presidente estableció un arancel global del 10% a las importaciones, cuya vigencia expira el viernes.
La entrada en vigor de los nuevos gravámenes evita que exista un período sin estas medidas. La administración había anticipado esta decisión el mes pasado, cuando publicó los resultados de su investigación sobre trabajo forzoso. Habrá algunos cambios respecto de la propuesta original, indicó otro funcionario, entre ellos que India enfrentará un arancel del 10% en lugar del 12,5% que se había planteado inicialmente. Las importaciones de productos como combustibles, alimentos y fertilizantes estarán exentas de los nuevos aranceles, al igual que automóviles, metales y medicamentos, que ya están sujetos a gravámenes específicos por industria.
También quedarán excluidos los bienes cubiertos por el acuerdo comercial de América del Norte con México y Canadá. Solicitudes de exención La administración de Trump ha recibido numerosas solicitudes para conceder miles de exenciones adicionales, según indicó el funcionario. El plan incluirá exenciones globales y específicas por país basadas en los compromisos asumidos en acuerdos existentes que Trump alcanzó con gobiernos extranjeros, añadió. Un alto funcionario de la administración rechazó la idea de que Trump estuviera imponiendo los nuevos aranceles únicamente como reemplazo de los gravámenes anteriores que fueron anulados por la Corte Suprema.
Sin embargo, también señaló que el presidente utilizará todas las herramientas a su disposición y no permitirá que una decisión judicial debilite su política comercial. El funcionario sugirió que la administración ya tenía previsto imponer los aranceles por trabajo forzoso en cualquier caso y que los está implementando ahora para evitar alteraciones para las empresas estadounidenses. El representante comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), Jamieson Greer, está liderando la nueva estrategia comercial de Trump, enfocada en combatir prácticas injustas en el extranjero mediante leyes con mayor respaldo jurídico, que requieren meses de procedimientos y participación pública. Este enfoque más deliberado contrasta con la inmediatez e imprevisibilidad de las oleadas de aranceles que Trump impuso durante gran parte de 2025.
Aun así, esto podría no impedir que algunos importadores impugnen los nuevos gravámenes en los tribunales. Imponer costos a los importadores estadounidenses implica riesgos políticos para Trump y sus aliados republicanos, a menos de cuatro meses de las elecciones de medio mandato, en las que los demócratas centran su mensaje en el aumento del costo de vida. Esa presión se intensifica mientras la guerra en Irán encarece la energía, los alimentos y otras materias primas. Blake Harden, experta en comercio de la consultora Ernst & Young, afirmó que Trump no ha terminado con los aranceles ni con los cambios al statu quo.
Mucha “incertidumbre” “Todavía hay mucha incertidumbre pendiente. Aún existe la posibilidad de que veamos muchos más aranceles este año”, dijo. “Antes de esta semana había una especie de pausa y quizá parecía que había más certeza de la que realmente existe. Hay algo que sigo diciéndole a la gente: todavía queda mucho por venir a medida que avance este año”. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos propuso los nuevos gravámenes tras una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Ese informe recomendó un arancel del 12,5% para los países considerados carentes de leyes que prohíban las importaciones producidas con trabajo forzoso. También recomendó un impuesto del 10% para los productos provenientes de economías que cuentan con esas prohibiciones, pero no las aplican de manera suficiente o se han comprometido a hacerlo. Países como India y Noruega han rechazado las acusaciones. En Canadá, un proyecto de ley presentado en junio busca fortalecer la “capacidad del Gobierno para identificar, interceptar y prohibir bienes vinculados al trabajo forzoso en la frontera, al tiempo que brinda certeza y transparencia a las empresas que operan en Canadá o comercian con el país”, según un documento público presentado en el caso.
La decisión de la Casa Blanca llega después del anuncio del 15 de julio de que Estados Unidos, también invocando la Sección 301, comenzará a aplicar un arancel del 25% a las importaciones de ciertos productos provenientes de Brasil, tras una investigación que acusó al país de incurrir en prácticas comerciales injustas. La serie de investigaciones bajo la Sección 301 incluye una revisión sobre el exceso de capacidad manufacturera de los socios comerciales de Estados Unidos. Sin embargo, no está claro cuándo se publicarán los resultados de esa investigación ni si los futuros aranceles derivados de ese análisis se sumarían a los propuestos en la investigación sobre trabajo forzoso. Greer dijo recientemente que la investigación sobre el exceso de capacidad está tomando más tiempo que la relacionada con trabajo forzoso. “Estamos tratando de asegurarnos de que realmente estamos cumpliendo con el texto de la ley”, afirmó en una entrevista con Bloomberg Television la semana pasada.
Esta semana, Trump propuso aranceles a los productos canadienses bajo una autoridad comercial nunca antes utilizada, la Sección 338, aunque estos solo afectarían alrededor del 5% de las importaciones estadounidenses desde su vecino del norte y entrarían en vigor el 19 de agosto, dependiendo de cómo avancen las negociaciones. La implementación también se complica por varios acuerdos que la administración de Trump negoció con economías como Japón, Corea del Sur, Reino Unido y la Unión Europea. Greer ha dicho que Washington respetará los compromisos asumidos en esos acuerdos. Más temprano el jueves, Greer arremetió contra la Unión Europea en un comunicado, al señalar que el anuncio de la Comisión Europea sobre una multa contra Alphabet Inc. (GOOGL) y un reciente préstamo “respaldado por el Estado” a Airbus SE, con sede en Toulouse, Francia, podrían poner en riesgo la estabilidad del comercio transatlántico.
Mientras tanto, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) está emitiendo actualmente reembolsos por los llamados aranceles recíprocos de Trump, que la Corte Suprema declaró ilegales en febrero. Entre los miles de importadores estadounidenses que recibirán estos pagos se encuentra Nike Inc. (NKE), que el mes pasado dijo que espera recuperar cerca de US$1.000 millones. Aun así, “los aranceles siguen siendo un factor dinámico que presiona los costos y esperamos que continúen afectándonos en el futuro”, afirmó Matthew Friend, director financiero de Nike, durante una conferencia telefónica a finales de junio. Lea más en Bloomberg.com