El mudlarking lleva siglos siendo el oficio más pobre de Londres. Ahora hay una lista de espera de 10.000 personas para poder acceder a él por culpa de Instagram

El mudlarking lleva siglos siendo el oficio más pobre de Londres. Ahora hay una lista de espera de 10.000 personas para poder acceder a él por culpa de Instagram

En la Londres de la época victoriana, llamaron mudlark a la clase más baja y pobre de la ciudad. Hacían referencia al barro (mud), para catalogar a todas esas personas, en su mayoría niños y ancianas, que aprovechaban la marea baja del fango del Támesis para recoger el carbón, las cuerdas o los clavos de cobre que podrían haber quedado atrapados allí con la intención de revenderlos. Hoy, el mudlarking es el pasatiempo de moda en Londres por una sencilla razón: que haya influencers de absolutamente todo vagando por redes como Instagram. Igual que aquellas clases sociales más denigradas, ellos también han decidido bajar al fango.

Y es que aunque el barro del Támesis hace de él un entorno poco agradable para la gente, tiene el efecto contrario entre las reliquias arqueológicas. ¿Qué es el mudlarking? Un peligro Que el mudlarking se haya convertido en una afición tiene su base en el propio fango. Al ser un líquido sin oxígeno, frena la corrosión y la descomposición, por lo que en su interior pueden descansar desde cerámicas romanas hasta anillos de oro Tudor o munición de las grandes guerras. Ese barro es, por así decirlo, el yacimiento arqueológico más grande de Londres.

También es un nido de infección, claro, que es lo que normalmente no te explican los influencers con sus hallazgos. Entre la leptoriosis y la enfermedad de Well, una infección transmitida por la orina de las ratas que termina en erupciones, lo fascinante es que alguien tenga el valor de meterse ahí en busca de una dentadura postiza victoriana. Sumemos también el riesgo de muerte que supone caminar por el fango y quedar atrapado por el mismo en un lugar en el que la marea puede subir hasta siete metros en seis horas. Cualquier despiste puede ser fatal en un entorno en el que, admitámoslo, tampoco habrá mucha gente para echarte un cable por razones obvias.

Si ahora es peligroso, lo era aún más antaño, cuando a todos esos peligros se sumaban los vertidos tóxicos y las aguas residuales que desbordaban de las alcantarillas victorianas para llegar hasta el famoso río. No era de extrañar que se catalogase como el oficio más pobre de Londres, por debajo de los barrenderos o los recogedores de huesos, pero tampoco es tan sorprendente que se haya convertido en hobby para miles de londinenses. El oficio londinense que se convirtió en hobby A los 4.000 aficionados a la arqueología que tienen licencia para el mudlarking del Támesis, toca sumar una lista de espera de hasta 10.000 personas. Lo que eran apenas 200 permisos hace una década, son ya una fiebre totalmente descontrolada que ha terminado de explotar con Instagram y TikTok.

Lo que antes se hacía por apenas unos peniques, ahora se hace por unos likes. Que no te vas a hacer de oro con tus descubrimientos es otro tema a tener en cuenta. Una de las reglas de los permisos es que no puedes vender tus hallazgos de valor histórico. Debes declararlos ante el Portable Antiquities Scheme gestionado por el British Museum, que actualmente cuenta con más de millón y medio de objetos y ya ha montado alguna que otra exposición para mostrarlos al público.

De ahí se extrae parte de esa fiebre, pero está lejos de ser el detonante que ha multiplicado la petición de permisos. Eso se lo debes al libro Mudlarking de Lara Mailkem, superventas que, de la mano de la historia de la autora al descubrir el fenómeno e ir desentrañando poco a poco la historia de Londres a través de sus hallazgos, ha convertido la práctica en el nuevo hobby londinense. Los que ya estaban ahí entre aquellos 200 permisos de hace una década no podrían estar más asqueados con la noticia, claro, principalmente porque su afición está ahora en riesgo y, al haberse frenado la renovación automática del permiso, ahora están obligados a encontrar piezas de valor arqueológico para garantizar que podrán seguir disfrutando de su curiosa afición el próximo año. Imagen | The History Blog En 3DJuegos | Han convertido Google Maps en una máquina del tiempo y ahora es como un GeoGuessr para expertos en historia y arqueología