El nuevo cazasubmarinos chino puede escuchar el océano y detectar grandes masas metálicas

El nuevo cazasubmarinos chino puede escuchar el océano y detectar grandes masas metálicas

China posee la mayor Armada del mundo por número de embarcaciones, pero esa superioridad resulta mucho menos clara bajo el agua. Detectar un submarino silencioso continúa siendo una de las tareas más difíciles de la guerra moderna, especialmente en mares profundos donde las corrientes, la temperatura y la salinidad alteran constantemente la propagación del sonido. Pekín intenta reducir esa desventaja con una nueva variante de su avión de patrulla y guerra antisubmarina Y-9 . La aeronave había aparecido públicamente durante el desfile militar del 3 de septiembre de 2025, pero ahora fue mostrada por primera vez participando en ejercicios organizados por el Comando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación.

Un nuevo radar aparece debajo del morro Las fotografías difundidas por medios militares chinos muestran modificaciones exteriores respecto de la versión presentada en 2025. La más visible es una estructura de mayor tamaño debajo del morro que, según el analista militar chino Zhang Junshe, albergaría un nuevo radar activo de matriz en fase. Este sistema ofrecería una cobertura más amplia, mayor velocidad de barrido y una distancia de detección superior. Sin embargo, un radar aerotransportado no puede observar directamente un submarino que navega a gran profundidad .

Su función consiste principalmente en vigilar la superficie, localizar periscopios, detectar embarcaciones y reducir el área en la que después deberán trabajar los sensores submarinos. En la cola también aparece un posible detector de anomalías magnéticas más compacto. Este instrumento busca pequeñas alteraciones en el campo magnético terrestre provocadas por la enorme masa metálica de un submarino. Su alcance es limitado, por lo que suele utilizarse para confirmar un contacto cuando la aeronave ya se encuentra relativamente cerca del objetivo. © SpaceEyeNews Youtube.

Puede desplegar una red de escucha sobre el océano El Y-9 dispone de compartimentos laterales desde los que puede lanzar sonoboyas. Estas pequeñas unidades caen al agua y utilizan hidrófonos para escuchar motores, hélices y otros ruidos submarinos. Algunas también emiten señales acústicas y analizan sus ecos. Fuentes chinas aseguran que el avión puede transportar hasta un centenar de sonoboyas de diferentes clases y crear una red de escucha que cubra decenas de kilómetros.

Esa cifra todavía no fue demostrada mediante información técnica independiente, pero refleja el planteamiento operativo: combinar muchos sensores distribuidos para encontrar señales extremadamente débiles. Durante los ejercicios, las tripulaciones habrían trabajado sin un guion previamente establecido y enfrentado interferencias electrónicas, averías simuladas y cambios repentinos de misión . Un experto citado por Global Times interpretó su participación como una señal de que el modelo alcanzó una capacidad operativa inicial, aunque eso no equivale a demostrar su eficacia contra submarinos modernos en condiciones de combate. La guerra antisubmarina sigue siendo una dificultad para China Una evaluación publicada por el Departamento de Defensa estadounidense en 2024 sostenía que China estaba mejorando sus aviones especializados, buques y sensores, pero todavía carecía de una capacidad antisubmarina robusta en aguas profundas.

Se trata de una valoración procedente de su principal competidor militar y debe leerse desde esa perspectiva, pero ayuda a explicar por qué Pekín está invirtiendo en este tipo de aeronaves. El desafío aumenta en el mar de China Meridional, donde existen áreas de más de 1.000 metros de profundidad. Las capas de agua con temperaturas y niveles de salinidad diferentes pueden curvar, reflejar o bloquear las ondas sonoras, creando zonas en las que un submarino resulta mucho más difícil de localizar. El avión es solo una parte de una red mucho mayor China no intenta resolver el problema únicamente desde el aire.

Una investigación de Reuters identificó una operación internacional en la que al menos 42 buques científicos recopilaron información sobre el fondo marino y las condiciones del agua en zonas próximas a Taiwán, Guam, Hawái y el océano Índico. La misma investigación encontró cientos de sensores, boyas y conjuntos submarinos desplegados para medir temperatura, salinidad, corrientes y movimientos bajo el agua. Esos datos tienen aplicaciones científicas, pero también permiten ajustar los sonares y conocer los lugares donde un submarino podría ocultarse o desplazarse. El nuevo Y-9 representa la capa móvil de esa arquitectura: puede llegar rápidamente a una zona, distribuir sonoboyas y coordinarse con barcos, helicópteros y sensores instalados en el fondo.

Todavía no vuelve transparente el océano ni elimina la ventaja de los submarinos más silenciosos. Sí muestra que China ha identificado una de sus principales debilidades militares y está construyendo , sensor por sensor, una red destinada a reducirla. Fuente: Xataka.