No nos equivocamos al decir que Steam se ha convertido en la gran reina de PC. Su catálogo está compuesto de miles de videojuegos para todos los gustos, cuenta con un sinfín de funciones sociales y todo esto, en conjunto, ha atraído a millones de usuarios de todo el mundo. No obstante, hubo una época en la que Valve estuvo a punto de tirar toda su iniciativa por la borda con una idea que no tardó en ser el blanco de las críticas de los jugadores de ordenador. Y menos mal que toda esta estrategia terminó estableciéndose como un anecdótico pie de página en la historia de la plataforma, porque habría sido un antes y un después en el disfrute de aventuras digitales.
El 12 de septiembre de 2003, Valve lanzó la versión 1.0 de Steam y dio el pistoletazo de salida a un modelo de negocio que terminaría estableciendo su tienda de PC como un gran referente en el mundo de los videojuegos. Antes de este gran estreno, y sin nadie a quien poder imitar en aquel momento, los desarrolladores llevaron a cabo numerosos experimentos para exprimir las posibilidades de su sistema de distribución digital de títulos. Por desgracia, este camino no está exento de malas ideas y una de ellas llegó con el denominado Steam Broadband Delivery System 2.0. Una propuesta que, como recuerdan los redactores de GameStar, dio lugar a una de las mayores polémicas de la plataforma.
Una descarga al abrir el juego Actualmente, el sistema de distribución de juegos de Steam no tiene mucho misterio: compras la licencia de un título –detalle que ahora se destaca al realizar la transacción–, descargas los archivos y ejecutas la experiencia. Pero, meses antes de estrenar la 1.0 de su aplicación en PC, Valve tuvo una idea muy distinta para dar acceso a las aventuras digitales y todo se reducía a la descarga de una versión básica e incompleta de las entregas. Valve quería que los jugadores tuvieran que descargar parte de sus juegos cada vez que quisieran disfrutar de sus aventuras. La propuesta era así: cuando el usuario ejecutara un juego desde el cliente de Steam, el sistema habilitaría una descarga adicional con todos los archivos restantes de la experiencia; un paso absolutamente necesario para poder disfrutar del producto adquirido.
Y lo peor era que, al cerrar el título, el PC eliminaría automáticamente los ficheros descargados previamente. En resumidas cuentas, los jugadores estarían obligados a descargar parte de sus juegos cada vez que quisieran disfrutar de ellos. ¿Y cuál era la lógica detrás de este procedimiento? La propuesta de Valve era un intento bastante burdo de combatir la piratería, pues los jugadores nunca tenían acceso a todos los contenidos de sus juegos desde sus PC y, por lo tanto, se limitaba la distribución ilegal de los archivos. Sin embargo, el sistema entero se descartó en cuestión de horas debido a un problemático testeo que no tardó en generar críticas y malestar entre los miembros de la comunidad de Steam.
Reacciones y desastre con Counter-Strike 1.6 El 16 de enero de 2003, Valve llevó a cabo una beta para comprobar la eficiencia de su nueva estrategia de distribución de videojuegos. Siendo más concretos, la compañía decidió llevar a cabo el test con un juego que, en aquel entonces, estaba en pleno apogeo: Counter-Strike 1.6. No obstante, la prueba no llegó a realizarse en condiciones adecuadas debido a un colapso monumental que terminó estableciéndose como un punto de inflexión en el sistema de Steam. Los redactores de GameStar vivieron el momento de primera mano y pueden asegurar que todo el problema se generó en unos 15 minutos.
Los usuarios no podían entrar en Counter-Strike 1.6, se generaron colas de kilómetros digitales, hubo decenas de críticas y la beta, en resumidas cuentas, fue un absoluto desastre. Y es que Steam sólo ofrecía un servidor de 500 Mbit en aquel momento; cantidad muy insuficiente para sostener un sistema de descargas gigantesco para lo que se veía en Internet allá por 2003. Por si esto fuera poco, la comunidad tenía la sospecha de que Steam terminaría cobrando por cada descarga de los archivos necesarios para ejecutar los juegos. Así que, teniendo en cuenta que la idea se intentó implementar en una época en la que no todo el mundo tenía buen acceso a la red –y sumando las primeras impresiones de la beta– la comunidad estalló en quejas por la iniciativa.
Por suerte, todo esto ha quedado en un mal recuerdo. Y es que la comunidad tenía claro que, si Valve daba luz verde a la idea, este sistema de distribución podía ser un verdadero quebradero de cabeza para muchos jugadores. De hecho, GameStar concluyó su artículo de 2003 con las siguientes palabras: "Estaba realmente feliz de que las cosas fueran terriblemente mal. Porque esto nos salvará del disparatado sistema de distribución durante un tiempo. [...] ¿Qué pasa si la descarga acaba de terminar y el ordenador crashea?
Entonces toda la descarga empieza de nuevo". Sea como fuere, los padres de Steam tomaron la decisión correcta al descartar dicho procedimiento y ahora la plataforma de PC goza de una popularidad sin precedentes.