Halo: Campaign Evolved es una maravilla en todos los sentidos, pero nada me ha reconfortado más que uno de sus aspectos más infravalorados

Halo: Campaign Evolved es una maravilla en todos los sentidos, pero nada me ha reconfortado más que uno de sus aspectos más infravalorados

Creo que no sorprendo a nadie al decir que la primera entrega de Halo es una obra maestra de principio a fin. Seguirán pasando los años y el juego de Bungie se sentirá igual de fresco que cuando se estrenó, pero, aun así, su remake es un portento en todos los sentidos y un paso enorme para las nuevas generaciones. Os hablo de Halo: Campaign Evolved, un título que, a diferencia de la remasterización de hace unos años, es un remake hecho desde cero del primer juego protagonizado por el Jefe Maestro, donde tendrá lugar una batalla gigantesca con el Pacto y la aparición del Flood. A simple vista creo que todos notaréis algo muy claro: el salto técnico.

El Unreal Engine 5 le queda de lujo a este remake y, si bien es cierto que puede tener ciertos problemas de rendimiento en momentos muy concretos (como la reaparición en según qué lugares), el juego corre con una fluidez escandalosamente buena. Pero ¿qué hay más allá de lo gráfico? ¿Hay algún gran cambio jugable? Pues, básicamente, sí y no. El combate es el clásico de un Halo, no tiene mucho misterio; sin embargo, sí que tiene detalles añadidos que, a mi parecer, mejoran bastante la calidad de vida del título.

Por un lado tenemos el sprint, que en el original ni siquiera tenía, y que ahora ha sido bastante bien adaptado, a mi parecer, ya que, si bien todo indicaría que el paso por los niveles se hace más sencillo o rápido, lo cierto es que el escenario también tiene en cuenta esta ventaja, por lo que el remake no solo ajusta ciertas cosas del gameplay, sino también la forma en la que nos movemos por cada lugar que visitamos. También podemos encontrarnos nuevas misiones que, si bien no son una completa locura audiovisual, siempre son una excusa perfecta para pegar tiros y, sobre todo, explorar más el lore de Halo, uno de los más enigmáticos y curiosos que he podido conocer en este género. Halo y su ASMR involuntario El juego original lo probé hace unos cuantos años y me encantó tanto como esta entrega, pero tenía una gran duda sobre un aspecto muy concreto que me enamoró por completo de las entregas de Bungie: el apartado sonoro. Puede parecer una tontería, pero creo que este tipo de detalles, a mi parecer, marcan la diferencia en un juego tan envolvente como lo es Halo.

Por un lado tenemos la banda sonora. Simplemente antológica. La remodelación completa de todas las canciones del juego original es una maravilla y, cada vez que entro en combate, lo único que siento es una motivación enajenada nacida de unos tambores y sinfonías que comienzan a sonar a mi alrededor. Pero, sin duda alguna, lo que quiero destacar de este juego, por muy raro que parezca, son sus efectos sonoros. ¿Sabéis ese vídeo de ASMR que os relaja muchísimo y os ponéis para relajaros?

Pues esa es la misma satisfacción que encuentro en los detalles sonoros de este juego. La barra de recarga del escudo es igual de placentera que en anteriores entregas, y el sonido de las armas, tanto en el disparo como en la recarga, es una delicia auditiva que disfrutaréis enormemente si vais con cascos, algo que recomiendo encarecidamente, sobre todo si eres un enamorado de los efectos de sonido como yo. Lo cierto es que era un apartado por el que tenía una curiosidad tremenda; recuerdo ver en su momento el proceso de crear efectos de sonido en Halo 3, donde reventaban una Xbox para implementarlos dentro del juego o analizaban todos y cada uno de los sonidos para saber si realmente eran satisfactorios para el jugador. Desde luego, el remake de Halo es una maravilla en prácticamente todos los sentidos, y creo que no sorprendo a nadie al decir que, si eres fan de la saga, es una compra obligatoria.

Pero, si nunca has tocado un Halo, también es la oportunidad perfecta para empezar, ya que estará disponible a precio reducido desde su lanzamiento, por lo que es un título perfecto para pasar las noches cálidas de verano.